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Reingeniería del poder en México

Para nadie es secreto que México desde hace varias décadas, se encuentra sumido en una espiral de descomposición institucional que flagela por igual al sector público que a la iniciativa privada. La corrupción, el tráfico de influencias, el mantenimiento de privilegios, las complicidades y otras características, las comparten por igual miembros de la clase política mexicana, que empresarios.

La colusión entre distintos sectores de la sociedad, fue transformando el escenario nacional. Pequeños grupos eran dueños de “rentas”, amasaron extensas fortunas y obtuvieron privilegios por encima del resto de la población.

En ciertos momentos, el sistema daba muestras de fractura y quebraba en sus eslabones más débiles, aunque se seguía protegiendo a los “verdaderos peces gordos”. El discurso oficial nos aseguraba que se actuaría con todo rigor y que se aplicaría el estado de derecho, una pantomima.

La alternancia política vivida en el 2000, sólo ahondó y profundizó los grandes pendientes nacionales. Se demostró que el mal que aqueja a la nación no era monopolio de un partido, sino una práctica que ante la falta de candados, rendición de cuentas e impunidad, era deporte nacional.

La descomposición del sistema de élites y los síntomas de ingobernabilidad, mostraban un Estado mexicano rebasado por sus propias creaciones, un Estado impávido y sumiso que prefería ser acusado por omisión que por su actuar.

Desde el primero de diciembre de 2012, fecha en que asumió la Presidencia de la República, Enrique Peña Nieto, comenzó un proceso de reingeniería de la estructura de poder en México.

Antes de su toma de protesta, analistas nacionales y extranjeros afirmaban que el regreso del PRI a Los Pinos, reinauguraba la época de corrupción, autoritarismo e impunidad, característica del régimen. Además, se daba por hecho la complicidad entre los grandes intereses financieros y criminales, con la política –específicamente del revolucionario institucional-.

Sin embargo, en contra de toda lógica histórica, el sexenio de Peña ha trastocado a los “poderes fácticos” en todas sus vertientes y ha minado la capacidad de reacción de grupos de presión que impedían transformaciones en cada uno de sus feudos. Los intereses de grupos empresariales, políticos, sindicales y del crimen organizado, veían en el status quo su oportunidad para continuar acumulando riqueza y/o poder.

“En México, hasta la delincuencia se maneja como un monopolio”

mosaico

El sexenio comenzó con la detención de la poderosa líder magisterial, Elba Esther Gordillo, de quien se había dicho, era “intocable”. A la par –un año después-, se detuvo a Joaquín Guzmán Loera, uno de los principales objetivos del gobierno mexicano y estadounidense en materia de crimen organizado. La captura de la “maestra” como del “chapo”, terminaron con 12 años de impunidad y cobijo por parte del gobierno mexicano a dos figuras que incluso, retaban al mismo Estado.

El abatimiento de Nazario Moreno, alias “el Chayo” –“muerto la primera vez en el sexenio pasado”-, líder de Los Caballeros Templarios y la intervención del gobierno federal en Michoacán, es otro ejemplo de esta reingeniería.

El “paraestado” que se creó en Michoacán, ponía en tela de juicio la estrategia de seguridad en todo el país y además, brindaba elementos de desestabilización que mostraba a México en camino a un Estado fallido.

El poder que este grupo delincuencial había acumulado a la sombra del Estado, alcanzaba estratos inimaginables, ya que su sola presencia en el sector agrícola michoacano, disparaba a su gusto los precios de limones y aguacates en México y Estados Unidos; China, duplicó la compra de hierro templario lo que provocó una caída de su precio en el mundo e incluso, la compañía de noticias Bloomberg, en la pluma de Eric Martin y Nacha Cattan, afirmaba que incluso para controlar la inflación, el Director del Banco de México, Agustín Carstens, tenía como herramienta al ejército mexicano contra los templarios.

Al frente de esta “recuperación del poder gubernamental”, se designó a Alfredo Castillo, hombre que podemos analizar desde dos ópticas, como coordinador de las acciones punitivas y responsable de desmantelar parte de la estructura económica -aspecto que la administración pasada nunca contempló-. Y la segunda, su postulación como el primer Fiscal de la nación, llegando incluso a opacar, al actual Procurador y al gobernador de la Entidad; ya ni hablar de los secretarios de la marina y ejército mexicano.

“En México, lo único organizado es el crimen”

Otro terreno de la reingeniería del poder que ha llevado a cabo Peña Nieto, ha sido de índole legislativa. El Congreso mexicano siempre caracterizado por la pereza y pocos resultados a la sociedad, se dinamizó con la lluvia de reformas que envió el Ejecutivo para su aprobación. Aquí, haré una distinción en dos ámbitos, El Pacto por México y las Reformas:

El Pacto por México, debe verse como un triunfo absoluto del Presidente Peña y su equipo –específicamente Aurelio Nuño-, primero, terminaron con 12 años de inexistente negociación política -por incompetencia o por desinterés-, lo que trajo consigo inestabilidad política y una baja producción legislativa.

Segundo, el Presidente impuso su agenda a los dos principales partidos de oposición, creando dos corrientes confrontadas que han traído para panistas y perredistas, desgaste e inconformidad. El resquebrajamiento ideológico, sólo beneficiará al Presidente, ya que en el marco actual, impulsó y logró la aprobación de sus reformas y además, por subsistencia política y mediática, obliga a los grupos más moderados, a “no bajarse del barco”.

“Divide y vencerás”

¿Cómo legitimar las acciones en contra de los grandes intereses?

R= reformas…

Las reformas aprobadas por el Congreso, convierten a Peña en el Presidente reformista, nunca en ningún otro momento, la carga legislativa constitucional había implicado tantas modificaciones. Éstas, tocaron los puntos medulares de los principales sectores de la sociedad para potencializar el crecimiento y el desarrollo –al menos en el discurso-. Lo que es indiscutible, es que en México nunca se habían modificado a fondo, los tópicos de las reformas estructurales (educativa, hacendaria, energética, de telecomunicaciones, financiera, competencia económica y político – electoral).

La reforma educativa –yo la llamaría laboral-, comenzó el desmantelamiento del poderoso sindicato educativo y con las prebendas que el gobierno mexicano otorgó durante décadas. De tajo se eliminaron prestaciones tan absurdas como la herencia de las plazas magisteriales y la nula capacidad del Estado, para evaluar a los docentes.

La reforma energética, otorgue beneficios o perjuicios a la sociedad, es un punto para el Presidente. El tema de hidrocarburos y la inversión privada, era un tema intocable –uno más- para la clase política. Además, inicia también el debilitamiento de otro poderoso sindicato, el petrolero.

La reforma de telecomunicaciones, enfrentó al “Presidente Televisa” –“salvaguarda de los intereses monopólicos de la oligarquía mexicana”- con justamente Televisa. La declaratoria de agentes económicos preponderantes a Televisa y América Móvil (Telcel y Telmex), tiene implicaciones sumamente delicadas –basta ver la caída de las acciones de Televisa (-3.51%) y las de Grupo Carso (-.9%) en la BMV, mismas que trajeron perdidas por 11 mil 309 millones de pesos-, el eliminar tarifas de interconexión a Telcel y Telmex y obligar a Televisa a compartir su infraestructura y cerrarle el camino para la adquisición de nuevos canales, es un duro golpe a los “siempre actores protagonistas del sector”.

Otro ejemplo a futuro, será el que se libre entre el Estado mexicano y los concesionarios de la infraestructura ferroviaria, mismo que añade un elemento más a la ecuación: la inversión privada y su regulación México.

Cada una de las reformas estructurales, trastoca derechos ilegítimos de grupos que acumularon poder, riqueza e impunidad.

“El enfrentamiento con la clase empresarial, es el principal parámetro de la reestructura del poder en México”

Y de manera judicial, deduzco que este gobierno enviará los mensajes adecuados, ahí están Andrés Granier con un proceso abierto por malversación de fondos y enriquecimiento ilícito, Tomás Yarrington con una orden de presentación por narcotráfico, Gastón Azcárraga y el caso Mexicana así como, la enajenación de bienes a Amado Yañez, Presidente de Oceanografía.

El vergonzoso episodio #LadyProfeco -que provocó la primera remoción del sexenio-; la recentralización de la toma de decisiones desde el gobierno federal en asuntos financieros –promovido por el desastroso manejo de algunos estados y municipios- y para los empresarios deshonestos, cortar de tajo las complacencias fiscales de las que eran objeto, indican un cambio en la forma de hacer las cosas.

Ojalá que esta reingeniería, acomode en el lugar que se merece a Romero Deschamps, se castiguen los moches legislativos, se haga justicia en el caso ABC, Bribiesca, Montiel y/o Moreira. 

“Los vacíos de poder, siempre se llenan”

Dentro de esta reestructuración, la sociedad debería aprovechar el desmantelamiento y debilitamiento del poder “de pocas manos”, para distribuirlo en mecanismos democráticos, de rendición de cuentas, transparencia y legalidad que atiendan a los intereses de todos los mexicanos.

Se correrá el riesgo de crear nuevas figuras de poder, que acumulen tanto o más que las actuales, recordemos que Deschamps y Gordillo, fueron emancipadores cuando Joaquín Hernández Galicia y Carlos Jongitud Barrios.

Y si la sociedad no es quien se apropia y adueña de estos vacíos, otros personajes se aprovecharán y otros grupos ascenderán a la cúpula.

En el caso de los grupos criminales, otras mafias como las triadas, la Ndrangueta, la Camorra o los Yakuza, querrán aprovechar el vacío que deja una figura como el “Chapo” o los Zetas, para adueñarse del lucrativo negocio –más ante el paupérrimo sistema de justicia que tenemos-.

“La reingeniería del poder en México”

Si analizamos por separado las acciones de gobierno de Peña, pueden ser calificadas como golpes mediáticos para medir rating y popularidad –siempre se le ha criticado por esto-, sin embargo, si analizamos el conjunto de acciones, nos daremos cuenta que tanto el Presidente como su círculo más cercano, han comenzado una cruzada que desestabiliza el poder engendrado, que mina la capacidad de los poderes fácticos y que regresa el margen de acción, a un Estado que era rehén.

La vorágine de esta reingeniería, alcanzó por igual a un maestro de la sierra oaxaqueña, que al hombre más rico del mundo; igual a la mayor televisora de habla hispana que a un delincuente en el pacífico. ¿Quiénes pierden? grupos como los templarios o el cartel de Sinaloa, narcogobernadores, empresarios transas y su círculo de influencia. Ojalá, gane la sociedad mexicana.

Ejercicio mental: ¿Se imaginan a Andrés Manuel López Obrador, anunciando la captura del Chapo o enfrentándose a Carlos Slim?

Eduardo Cervantes

Eduardo Cervantes

Fiel creyente de la crítica como medio para superarnos. No soporto las injusticias ni la mediocridad. Corredor X Convicción y Fiestero X Tradición. #Mezcalier

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