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Corrupción

La corrupción, dicen historiadores y politólogos, ha sido una presencia constante en nuestra nación desde sus orígenes. Ha incidido en todas las épocas y en todos los planos de la vida política, social y económica, aunque su predominio ha estado interrumpido por periodos o episodios históricos de excepción, que no dejan de ser ejemplos alentadores de que podemos vivir en un marco de legalidad.

Este problema persistente en el país se traduce en una lamentable práctica individual y social que se ha recrudecido en el ámbito político, así como en muy diversas instituciones públicas y en gestiones específicas de gobierno.

Cuando hablamos de política, salvo los casos ejemplares de Benito Juárez y Lázaro Cárdenas –e incluso quizá podríamos incluir la gestión de Adolfo Ruiz Cortines–, por lo general los saldos en los renglones de transparencia y honestidad han sido negativos, en muchos casos hasta puntos escandalosos.

Es evidente que nos ha faltado apuntalar los valores humanos. Esto abarca desde la educación de los niños y jóvenes hasta la definición de un marco jurídico preciso y contundente para combatir a los corruptos, al igual que un sistema judicial operante que acabe con la impunidad.

Por eso es de importancia vital que la ley anticorrupción –lo que se ha denominado Sistema Nacional Anticorrupción– se afine con todo cuidado en el Poder Legislativo para que no existan más recovecos y vacíos que den oportunidad de que se cuelen las prácticas indebidas. Asimismo, resulta esencial que se fortalezcan las instancias judiciales para atender las denuncias y emitir sentencias prontas y ejemplares.

Desde luego, será necesario reforzar la vigilancia administrativa, en especial las licitaciones públicas, acotar el conflicto de intereses y evitar el daño patrimonial al Estado mexicano. A la par, impulsar la formación cívica y la participación ciudadana en revisiones y auditorias públicas, e introducir una visión de género para que no caiga sobre las mujeres una mayor discriminación e injusticia, como suele ocurrir en nuestros días.

Fue una decisión atinada que en este proceso legislativo se consultara a diversos organismos y asociaciones civiles, que en conjunto produjeron un diagnóstico fundamentado y una propuesta satisfactoria. Por el contrario, resultó muy desafortunada la intervención de la Consejería Jurídica de la Presidencia, que elaboró su proyecto particular, el cual implicaba grandes retrocesos, lo que llenó de preocupación y desencanto a todos los interesados seriamente en establecer una lucha a fondo contra la corrupción.

Por eso era imprescindible que en el Congreso de la Unión se debatiera a fondo, se analizara y se dictaminara una iniciativa de ley certera, completa e impecable, a fin de que, una vez aprobada y promulgada, empiece a revertir el cáncer de la corrupción que carcome no sólo al sistema político mexicano –por más que ahí sea el ámbito más notorio de este lastre–, sino a la sociedad entera, en todos sus planos.

Estamos a tiempo de responder de manera unánime para cambiar ese oscuro destino, fuera de pretextos pero también al margen de fatalismos, pues –es necesario reconocerlo– hay millones de mexicanos y mexicanas que se comportan día a día con honestidad y responsabilidad social.

Después de mucho batallar, finalmente este jueves 26 de febrero la Cámara de Diputados aprobó, por mayoría calificada, las reformas constitucionales necesarias para crear el Sistema Nacional Anticorrupción. Falta aún su tránsito por el Senado.

Lo cierto es que se requerirá de buenas leyes a la par de nuevos fundamentos educativos y culturales para contar con las bases necesarias para construir la sociedad justa, equitativa y próspera que queremos.

Martha Chapa

Martha Chapa

En nuestra cultura han existido mujeres de enorme talento y fina sensibilidad, por lo que las artes plásticas no han sido la excepción y entre ellas siempre brillará la pintura de Frida Kahlo como también la de María Izquierdo o Cordelia Urueta.
Dentro de esa dimensión, la de artistas mexicanas que decidieron ser pintoras, se inscribe Martha Chapa, quien también ha generado una gran obra, con significativos reconocimientos, dentro y fuera del país.
Su imaginación y fina sensibilidad abarcan diversos temas, texturas y materiales, aunque en casi todas sus pinturas aparece como icono central, esa legendaria fruta que es la manzana.
Ella la eligió seguramente porque aprecia en este fruto su condición de testigo presente de los orígenes de la humanidad.
En su búsqueda, lo mismo pinta óleos que dibuja e incursiona en la gráfica, y en años más recientes, plasmando su talento sobre láminas viejas, oxidadas, carcomidas, que rescata de su etapa final para recuperarlas e infundirles nueva vida y belleza.
Día a día, con sus pinceles emprende la travesía de la imaginación y esboza una manzana: aquella que fascinó a Eva, la que perdió a Atalanta o la que hipnotizó a Cezane y hasta la que empieza a crecer en el árbol del paraíso, a sabiendas de que una manzana puede ser todas las manzanas.
Cada vez que tiene frente a sí un lienzo, lo aborda con sensibilidad, talento, pasión y vitalidad para sembrar ese fruto que apuntala la vida, refuerza el amor a la tierra y acrecienta el disfrute estético.
Ratifica así que el arte conlleva elevados valores en nuestra sociedad y en la construcción de ese ser humano pleno, sensible y generoso que todos deseamos como ideal y esperanza para enfrentar el futuro.
Martha Chapa, originaria de Monterrey, Nuevo León, inicia su trabajo artístico en la década de los sesentas
Son ya 300 exposiciones individuales y un sin fin de colectivas, las que ha realizado en México, Europa, Estados Unidos y diversos países del Caribe, Centro y Sudamérica. Asimismo ha incursionado en la escultura y en el arte objeto.
De su enorme creatividad surgen mágicamente lo mismo montañas, magueyes, colibríes, que búhos, guadalupanas y abstractos, entre otros muchos temas de sus pinturas.
Su trabajo e imaginación se extiende también meritoriamente a través de una importante obra gastronómica pues ha publicado ya 32 libros, en especial sobre la cocina mexicana, además de artículos periodísticos en diversos medios de comunicación y como conductora de la serie “El sabor del Saber”, en TV Mexiquense
Una artista de dimensión internacional, que convierte a Martha Chapa, en todo un valor de nuestra cultura contemporánea, con ya 4 décadas de destacada trayectoria dentro de la plástica mexicana, y con múltiples homenajes y reconocimientos, dentro y fuera de nuestras fronteras.
Una destacada mexicana y talentosa creadora, comprometida con el arte y la cultura contemporánea.

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