Durante mi adolescencia uno de mis programas preferidos era la animación de MTV “Celebrity Deathmatch” (1998 -2002). Con 75 capítulos realizados en plastilina, los anfitriones eran dos comentaristas vestidos elegantemente: Johnny Gomez y Nick Diamond, así como el inconfundible réferi  Mills Lane, cuya voz es de él, una celebridad en si mismo del mundo del box. Era una parodia de los programas de deportes, con guiones ingeniosos donde imperaba la violencia y los chistes negros; se valía ocupar absolutamente todo, la primera pelea fue entre Charles Manson y Marilyn Manson. No hay reglas, ni temporalidad, ni jerarquías, ni razas. Puede ser Groucho Marx contra John Wayne, o Gandhi contra Gengis Khan, o Martin Scorsese contra Oliver Stone, incluso Pie Grande contra El Monstruo del Lago Ness. La obra creada por Eric Fogel logró llevar las rivalidades a otro nivel: Hillary Clinton contra Monica Lewinsky, con Bill Clinton en la audiencia. Cada escena podría tomar un día de realización para contar una rivalidad, o muchas al mismo tiempo, como el cast de Sex and The City. Otra de sus características era la participación de los réferis: Woody Allen, Jimmy Hendrix, entre otros. Así que, después de leer que una pelea incluyó a los Tres Tenores (Plácido Domingo, Luciano Pavarotti y José Carreras) ¿Porqué no pensar como sería una entre Andy Warhol e Yves Klein, con Marcel Duchamp como árbitro?

Ambos artistas cuentan con exhibiciones en la ciudad de México, Yves Klein en el Museo de Arte Contemporáneo de la UNAM, hasta el 14 de enero del 2018, y Andy Warhol en el Museo Jumex, que ya termina este 17 de septiembre. Ambos artistas nacieron en 1928, el año en que se realizó la primera llamada telefónica transatlántica. También, harían referencia a una de las disputas culturales más añejas: americanos contra franceses. Más si consideramos que después de la Segunda Guerra Mundial el centro del arte se lo robó Nueva York a París, y bueno, que uno de sus mayores embajadores fue el mismísimo Marcel Duchamp. Ambos murieron relativamente jóvenes, aunque Klein mucho más a los 34 años, por un ataque al corazón y, Warhol de 58 por una complicación de una operación, a diferencia de Duchamp que falleció de 81.

La pelea sería por quién tiene las mejores fotos en Instagram. Obviamente, en un inicio Yves Klein se proclamaría ganador, pues su obra no tiene problemas de derechos de autor, por lo que podemos sacar todas las fotos que queramos, a diferencia de la obra de Andy Warhol, quien al morir pidió en su testamento el establecimiento del “Andy Warhol Foundation of the Visual Arts”, para la creación, presentación y documentación del arte contemporáneo, por lo que la venta de obra y certificación es una forma de tener ingresos que ha sobrevivido incluso a la disolución del “Andy Warhol Art Authentication Board”, después de numerosas controversias sobre sus resoluciones, que los llevaron en menos de 15 años a 10 juicios, los cuales todos ganaron, pero cuyos gastos legales eran insostenibles. Sin embargo, el “Cow wallpaper” (1966) y “Silver Clouds” (1966), únicas piezas donde te puedes sacar foto en la exposición del Museo Jumex, se han vuelto la imagen indispensable para cualquier Instagramer, así como, adquirir algunos de los múltiples objetos impresos con sus obras: que incluyen los paraguas con la repetición de la boca de Marilyn Monroe, las flores en las latas de Jumex, la impresión en varios tamaños de algunas piezas. Curiosamente, la foto más tomada en la exposición de Klein es el “Retrato de Arman” (1962) donde se ve el molde en ¾ del amigo del artista pintado con el significativo International Blue Klein en un fondo dorado.

Ambos artistas se sentirían identificados con la aplicación, ya que entendían la importancia del registro y cómo crear imágenes propias para la cámara, desde fotografías hasta vídeos. En el caso de Warhol ocuparía a todas las personas que tenía a su alrededor, ya sea presentes, en sus retratos grabados, o en otra imágenes, los retratos de celebridades, para crear sus obras. En cambio, Klein era el protagonista de sus propias piezas, como en “Saltando al vacío” (1960) donde contrató a dos fotógrafos y realizó varias pruebas para que en el fotomontaje pareciera que en efecto no hay nada más, o escenas de su vida cotidiana, en la que también estaba acompañado por un fotógrafo, ya que decía que como artista su actividad era de 24 horas.

Mientras que Warhol guardaría la compostura, totalmente derecho, esbelto, con su peluca blanca, y totalmente vestido de negro; Klein tendría una actitud juguetona, feliz y amable vestido de smoking con sus guantes blancos, en lo que mueve los brazos para dirigir su “Symphonie Monotone-Silence” (1947-1948) con un sonido producido por 20 minutos y el mismo tiempo de silencio. En las gradas estarían de un lado, las modelos de Klein desnudas listas para sumergirse en el color azul, en diferentes posturas y, obviamente, sentada la aristocracia francesa con cocteles azules y globos azules. Del lado del Warhol estaría Lou Reed con unos enormes lentes oscuros sentado junto a Edie Sedgwick, Bob Dylan, personas transgénero, haciendo un bullicio, pero también en una actitud de adictos a las anfetaminas, de ese lado flotarían globos plateados. Gerard Malanga sería el asistente de Warhol, por un lado estaría echándole porras y por el otro grabaría lo que sucede. Arman sería el de Klein, ya que eran amigos desde la adolescencia y fue el testigo de su primera obra en 1947: “El Cielo”, después de que se dividieran el mundo junto a Claude Pascal.

La pelea comenzaría con Duchamp, sosteniendo su pipa y señalando quién es el artista más trascendental, obviamente, después de él, para el siglo XX. Warhol daría el primer golpe aventando una serie de 32 latas de sopa Campbell reseñándolo, tal y como lo haría la nota roja, las modelos de Klein se pondrían al frente, en lo que él prepararía su máquina para hacer sus pinturas quemadas, al caer las modelos por los impactos, Klein tendría una actitud totalmente combativa y le diría “Veamos si después de este procedimiento artístico de que color quedas para el diamante de Liz Taylor, que quieres ser, a lo mejor quedas  “Fancy  deep blue””. Warhol esquivaría el fuego cayendo en la piernas de Jackie Kennedy, vestida con su traje rosa, quién lo lanzaría de nueva cuenta al ring, ahí ocuparía las pinturas de Marilyn Monroe como discos que volarían en el ring y que le pegarían en la cara a Klein. Duchamp pararía la pelea diciendo es un golpe muy bajo, y que se volvieran a poner en posiciones iniciales. El piso estaría todo pintado de azul del cuerpo de las modelos que quitaron para seguir con la pelea.

Klein se pondría en la posición de un peleador de judo y le explicaría cada una de las posiciones a Warhol, así como la importancia de la presencia misma y de repente todo estaría vacío, no habría ring, ni gradas, ni personas, solamente Klein y Warhol en un cubo blanco. Warhol de primera instancia se asustaría y diría una gran grosería, en lo que Klein haría referencia a su exposición “La Especialización de la Sensibilidad en el Estado de las Materias Primas en la Sensibilidad Pictórica Estabilizada, el Vacío” (1958). Para poder distraer a Klein, Warhol sacaría su polaroid, con el flechazo en la cara Klein quedaría cegado por un momento y Warhol convertiría el vacío en un supermercado donde se vería una pila de su “Brillo Box” (1964). Klein lo acusaría de capitalista e insensible en lo que recibe los golpes de las cajas de madera que destruye con sus movimientos judotecas. En ese momento decide que Warhol es una obra en sí, en lo que el supermercado se convierte en el ring de nueva cuenta, Klein prepara un contrato y corre con la pareja Arensberg, principales coleccionistas de Duchamp, que se encuentran entre el público para venderles a Warhol, en eso el subastador Tobias Meyer, quien subastaría la obra más cara hasta el momento de Warhol “Silver Car Crash (Double Disaster)” (1963) por 105.4 millones de dólares en el 2013, diría que es mejor hacer una subasta. Klein no aceptaría ya que el pago se tendría que ser con lingotes de oro para desaparecer la pieza. Los Arensberg aceptarían, Klein pediría un testigo, en este caso el mismo árbitro Duchamp, después de firmar el contrato de compra, quemarían el recibo y Klein aventaría a Warhol al río Sena, obviamente todo es inventado por lo que podrían cortar la escena estar en París, sin mayor explicación.

Así, en el momento de que Duchamp levantará la mano de Klein para marcar su victoria Klein caería en cámara lenta después de un ataque al corazón. Duchamp se declararía el triunfador por haber sido el único en sobrevivir la batalla y continuaría su partida de ajedrez con la mujer desnuda.

Sobre el autor

Ximena Apisdorf Soto

Ximena Apisdorf Soto

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Maestra en Arte, con especialidad en Art Business por la Universidad de Manchester y egresada de la Licenciatura en Arte por la Universidad del Claustro de Sor Juana. Se enfoca en la creación de mejores relaciones para el intercambio de instituciones nacionales e internacionales. Actualmente, trabaja para el Barroco Museo Internacional, el cual será inaugurado en 2016 en Puebla y como consultora de relaciones internacionales con las asociaciones como la Asociación de Directores de Museos de Arte (AAMD por sus siglas en inglés) y Bizot para el Museo del Palacio de Bellas Artes. En 2014 fue coordinadora operativa de la 2da. Bienal de Arte Veracruz, para la creación y difusión de artistas del estado. Desde el 2011 se ha especializado en arte contemporáneo latinoamericano y su difusión en las plataformas digitales como fundadora y editora del blog Tildee.info. Escribe para las publicaciones especializadas: Flash Art, Revista Código, Artishock, entre otras. Ha trabajado en instituciones públicas y privadas, enfocada en la coordinación estratégica, operativa y de comunicación; tanto en México como en Estados Unidos; entre los que destacan: el Museo Nacional de Arte, el Museo Tamayo, Proyectos Monclova, I-20, Casey Kaplan Gallery, Prospect 2.5. Ha impartido clases para la Suprema Corte de la Nación (2007) y el Instituto Realia (2014). En el 2008 curó y coordinó la primera exposición de arte contemporáneo en el Museo Diego Rivera Anahuacalli: “Elefante Negro: Arte Contemporáneo”, en la cual participaron 21 artistas de 10 nacionalidades diferentes.

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