La República de Turquía durante un lapso considerable de tiempo buscó profundizar sus relaciones con la Unión Europea. En 1997 Turquía aplicó para unirse a la Comunidad Económica Europea y en el 2005 comenzaron las negociaciones respecto a la entrada de dicho país a la Unión Europea (DW, 2017). Sin embargo, recientemente Turquía ha dado un giro a su política exterior y ha externado que no necesita a la UE.

El reciente rechazo de Recep Tayyip Erdoğan, ante las instituciones europeas llega en un contexto en el cual la islamofobia se constituye como un factor preponderante. Más aún, a pesar de que uno de los argumentos europeos recae en que Turquía no puede formar parte de la UE por no reconocer el genocidio armenio cometido por el Imperio Otomano (homologar a Turquía con el Imperio Otomano ignora factores culturales y étnicos que resultan clave para el análisis de Turquía como una república), la razón por la cual la posible entrada de Turquía a la UE resulta tan controversial es por su densidad demográfica y por la religión de la misma. A pesar de que la Unión Europea no es una integración regional basada en la religión, las tendencias de grupos radicales de extrema derecha que asocian al Islam con el terrorismo han modificado la percepción que se tiene en general de la población musulmana. Con la reciente crisis migratoria generada principalmente por la Guerra Civil Siria, la presión en Turquía incrementó y la ayuda que proporcionó la Unión Europea no resultó exitosa. El trato mediante el cual se agilizarían trámites de visa para nacionales turcos y se brindaría apoyo financiero a todos los refugiados que serían enviados de Grecia a Turquía y que permanecerían en dicho Estado (Collett, 2016) para disminuir los flujos migratorios a Europa, no resultó en un mayor beneficio para Turquía. Es más, para el final del 2016 únicamente Turquía acogía aproximadamente a 2.9 millones de refugiados, mientras que la UE acogía a 2.3 millones (Kirişci, 2017). Otro de los argumentos utilizados contra Turquía es el abuso de los Derechos Humanos, situación que queda ejemplificada con la “purga” que Erdogan comenzó a realizar después del fallido golpe de Estado. En este punto, en efecto uno de los propósitos de la UE es mantener y promover el respeto a los Derechos Humanos de sus ciudadanos; sin embargo resultaría iluso creer que el régimen de Erdogan es el principal motivo para que se le niegue acceso a Turquía.

Por el otro lado, ¿es Turquía parte de Europa? En este punto es importante recalcar que Europa se definió a sí misma, y continúa haciéndolo. De igual modo, Europa decidió a qué se le denominaría Medio Oriente, por lo que si la UE dictamina que Turquía no puede acceder porque geográficamente no es parte del continente, (¿ó subcontinente?), dicho argumento quizás sería fácilmente aceptado por la comunidad internacional. Quizás el régimen de Erdogan no cuente con el apoyo de muchos de los ciudadanos turcos, sin embargo mientras más rechazo se genere en Europa, más nacionalismo se generará en la República de Turquía. La Unión Europea no debe de olvidar que es más conveniente tener por aliado a una región geopolíticamente estratégica que como enemigo, en especial dado que después de Brexit y con los demás recientes movimientos separatistas, la estabilidad de la Unión Europea se ha tornado frágil. Una alianza entre Rusia y Turquía no necesariamente contribuiría a que la UE se sienta “segura”, en especial en un entorno que cada vez comienza a tornarse más complicado tanto en Medio Oriente como en las costas del Mediterráneo. Sin embargo, Vladimir Putin parece dispuesto a estrechar lazos con Turquía… Por el otro lado, aunque Turquía se ha distanciado de sus aliados de la OTAN, pertenece a dicha organización, de modo que en apoyo militar en caso de necesitarlo no dependería de la UE.

Sin duda, Erdogan ha llevado a cabo una política exterior difusa y contradictoria que busca la mejor alianza con base en el mejor postor. Sea Medio Oriente o Europa, dicho Estado cuenta con una posición geográfica y con una influencia en la región que ni la UE ni la OTAN, ni las potencias de Medio Oriente deberían de subestimar…


Fuentes de información:

Collett, E. (2016). The Paradox of the EU-Turkey Refugee Deal. Migration Policy Institute. Recuperado de: https://www.migrationpolicy.org/news/paradox-eu-turkey-refugee-deal

DW. (2017). Turkey-EU relations: Which countries are for or against Turkish accession? DW. Recuperado de: http://www.dw.com/en/turkey-eu-relations-which-countries-are-for-or-against-turkish-accession/a-40381533

Kirişci, K. (2017). Don’t forget non-Syrian refugees in Turkey. Brookings. Recuperado de: https://www.brookings.edu/blog/order-from-chaos/2017/06/22/dont-forget-non-syrian-refugees-in-turkey/

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