El tiempo y la falta de recursos me han impedido realizar una buena investigación sobre el tema de la marihuana, Trending Topic en México a raíz de la controversial sentencia de la Suprema Corte, (lo que no opta para que nos tomemos un café y digamos, no critiquemos). Mi hipótesis central es que el liberalismo económico se ha nutrido de un lema no publicado así, pero llevado a la práctica, una intención no manifiesta, pero si realizada: Ganancias privadas, pérdidas públicas, “mientras nosotros ganamos, que los daños los pague la sociedad”.

Así ha sido durante mucho tiempo, y los gobiernos, coludidos con los grandes capitalistas lo han permitido y a veces justificado con argumentos legaloides y fiscales, por ejemplo:

El tabaco y el alcohol son estimulantes que traen consigo daños a la salud y a la economía, sabemos que el mercado del tabaco deja alrededor de 1250 mil millones de dólares por unas 7160 millones de toneladas.

La Organización Panamericana de la Salud (OPS) estimó que el tabaco cuesta a la economía mundial 200 mil millones de dólares (mdd) al año. México ocupa el sexto lugar a nivel mundial en el número de fumadores y el segundo por fumadoras. El Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) señala que cada fumador en México gasta 397.4 pesos mensuales en cigarros, un promedio de 4770 pesos anuales. De esta población, los adultos (de 18 a 65 años) destinan 400 pesos cada mes y los adolescentes (de 12 a 17 años) poco más de 300 pesos en el mismo periodo de tiempo.

Se amparan diciendo que son empresas de responsabilidad social donando grandes cantidades de dinero para revertir daños a la salud y se les ha aplicado un impuesto destinado para ese fin, sin embargo, en México, lo que sí es un hecho es que, a pesar de las actividades de responsabilidad social que realizan estas compañías, las enfermedades atribuibles al consumo del tabaco siguen aumentando y dejan a su paso una huella muy costosa para la economía mexicana de aproximadamente 75 mil mdp (con un déficit de 40 mil mdp), y mundial, por alrededor de 200 mil mdd cada año.

Sobre el alcohol podemos decir lo mismo, y sobre el azúcar y dulces, además de los alimentos chatarra, los daños a la salud, la diabetes, los infartos, y los daños por ausentismo a la productividad, (datos que podemos revisar uno a uno), incluso en el caso Santa Fe, ¿cuánto ganó la constructora?, ¿por qué el gobierno de la Ciudad de México, tiene que indemnizar a los afectados por los deslaves y hacerse cargo de las obras de remediación? Claro, con impuestos pagados por los ciudadanos.

Y ahora, ese es el fin, quieren que los ciudadanos paguemos los daños que la marihuana ocasiona por su consumo, ya legalizado para fines lúdicos.

¿Qué daños?, no, ninguno, si no es adictiva, eso dicen, por ejemplo, Alex Lora quien manifiesta que él “tiene 40 años consumiendo y no le ha causado ningún hábito”. Y en serio, se sabe que, como el alcohol, solo que más intenso, desinhibe al consumidor, y cuando éste tiene taras psicológicas, como sus múltiples complejos, afloran causando riñas, desatando impulsos sexuales y hasta asesinos (nada más hay que revisar los asesinados y múltiples crímenes cometidos bajo el influjo de la marihuana).

Además, si el consumo del cigarro se inicia en edad temprana, entre los 7 y 10 años, aun estando prohibida la venta a menores, y lo mismo pasa con el alcohol, ¿qué pasará con la marihuana?, si hay cuatro estados enteros en los que el gobierno no tiene control de armas y narcotráfico? ¿tiene el gobierno la capacidad de vigilancia en todo el país?

Todo ello sin contar el ausentismo escolar y laboral provocado por el consumo de solo esas dos sustancias, ¿cuánto provocará el consumo de marihuana?

Pero pagarán impuestos, y hasta se les pueden pedir a los productores regalías para la salud, ya ven cómo tenemos hasta clínicas para el tabaquismo, muy bien atendidas y lo mismo damos asistencia a los alcohólicos, y no se diga los centros de atención a los drogadictos, (ajá…) ¿Por qué asustarse?

Bueno el caso es el mismo. Qué la sociedad pague, mientras los mercaderes ganen. Un Estado al servicio de la élite.

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