Conocimos al “Travieso” Arce como participante de un reality show en Televisa. Era un boxeador chaparrito con un marcado acento sinaloense, tozudo y atrabancado. Aunque no era muy conocido entonces, ya había sido campeón del mundo.

Sus compañeros de “Big Brother” le apodaron Stitch por su parecido con el personaje de una película de Disney. Con esos precedentes pusimos atención a su carrera boxística. Y descubrimos que este mochiteco es todo un personaje en sí mismo.

Se trata de un peleador no muy técnico, pero que da espectáculo. Los antiguos lo definirían como un “fajador”, los gringos le llaman “brawler”. Como dice Julio César Chávez, es malo pero es valiente. Lo malo está en que no se cuida y se corta fácilmente. Pero en palabras del propio Arce, “la sangre da rating”.

Ha peleado contra los mejores en varias categorías. Es por lo menos cuatro veces campeón del mundo de manera absoluta y cinco si contamos interinatos.

Recuerdo con mucha admiración su última gran victoria por el campeonato mundial supergallo de la OMB. Retó a Wilfredo Vazquez Jr., hijo de la leyenda boricua, en el MGM de Las Vegas. Antes de subir al ring se le notaba fuerte y confiado. El campeón y favorito tiró al “Travieso” en el cuarto pero, en base a fuerza y determinación, acabó con el joven puertorriqueño por knockout técnico en el round 12 en una pelea de alarido. Uno de sus mejores momentos.

En contraste, ha tenido derrotas estrepitosas ante grandes como Cristian Mijares, Vic Darchinyan y Nonito Donaire. Después de esta última, se le vio ya muy lejos de sus posibilidades y anunció su retiro. Pero el dinero y la fama lo han tentado y sigue boxeando.

Este sábado vuelve a pelear en un peso muy superior a sus posibilidades contra un excelente rival, Jhonny Gonzalez. Se trata de un mexicano que tiene un puño izquierdo de acero, ha noqueado a sus rivales con un sólo gancho al hígado o un sólo gancho a la barbilla. Además, está entrenado por uno de los mejores del mundo, Don Nacho Beristáin, responsable del estilo de Juan Manuel Márquez y “Finito” López, por mencionar algunos.

La pelea va a tener mucho rating, sin duda, pero el “Travieso” está sentado en un barril de pólvora. Es una pelea de morbo, que radica en ver si lo noquean brutalmente en los primeros asaltos, si aguanta en una pelea sangrienta y lo ayudan los jueces en su tierra natal, o si de milagro tira al actual campeón pluma del Consejo Mundial de Boxeo, que ya ha sido noqueado antes.

Pero sobra decir que Jhonny González es más joven, alto, en su peso y está en su mejor momento. Recientemente destronó al joven campeón mexicano Abner Mares, de quien se hablaban maravillas, en el primer round. Por todas estas razones quisiera no ver lo que pasará, pero no puedo evitarlo. Me gana el interés morboso.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *