Las catástrofes, por más lejos que ocurran de nosotros, nos duelen y nos convocan a la solidaridad. Más aún cuando la tragedia ocurre en un lugar que conocemos, sentimos muy cerca y que llevamos en lo más profundo de nuestro corazón.

Ese es mi caso en relación con Katmandú, capital de Nepal, que se ha vuelto noticia debido al devastador terremoto de 7.8 grados que se registró el sábado pasado en ese país, con un saldo, hasta ahora, de más de seis mil muertos –se teme que puedan ser muchos más–, cerca de catorce mil heridos, millones de damnificados y desplazados, y la destrucción de miles de casas, además de pérdidas de valioso patrimonio histórico y cultural.

Mucho me conmovió también saber que debido al terremoto se registró una avalancha en el monte Everest, que cobró decenas de vidas, en su mayoría de alpinistas y guías.

Como sabemos, Nepal se ubica entre China y la India, en la cordillera del Himalaya, y tiene una población de 28 millones de personas. De ellas, casi dos millones viven en la capital.

He visitado Katmandú en dos ocasiones, lo que constituyó un verdadero privilegio. Acudí a un punto tan lejano geográficamente de México en viajes de carácter espiritual, pues, como varios de mis lectores saben, practico la filosofía budista. Si bien la travesía fue organizada por Casa Tíbet de México y tuvo esa finalidad, se abrieron también algunos espacios para conocer la historia de aquel lugar pródigo en expresiones culturales.

Me llamó la atención, sobre todo, la belleza de su patrimonio milenario conformado por estupas, templos y palacios budistas e hinduistas y, en contraste, su bajo desarrollo económico, que hoy agrava la situación, ya de por difícil, de esa ciudad legendaria. Sus habitantes apenas sobreviven con su elemental actividad agrícola, su escasa industria y su precario comercio.

Además, la situación política de Nepal es muy complicada, pues luego de siglos de colonialismo, monarquías y guerras civiles, ahora predominan las luchas por el poder, que han impedido la construcción de una democracia y la definición de un modelo de Estado. Vaya, ni siquiera ha sido posible la promulgación de una Constitución, a pesar de los diversos intentos en ese sentido desde que se abolió la monarquía en el año 2008.

Alejandro, mi compañero, me acompañó en uno de los viajes, hace ya unos ocho años, y quedó igualmente estremecido de lo que conoció, vio y experimentó en estas tierras, al grado que vertió sus experiencias y sensaciones en un poemario titulado Viaje enmedio de la luz. De su poema “Para ti, Tíbet” extraigo tres breves líneas, que en estos momentos interpreto como un llamado de esperanza y fortaleza: “No eres Tíbet planeta arrodillado / te atreves a mirar / desde el pico más alto del cielo”.

Por el cariño que le tengo a esa ciudad y la situación tan difícil que vive en estos momentos, me siento profundamente triste. Eso, por supuesto, no impide que me sume a las acciones para brindar ayuda y que a la vez convoque a todos y todas para que expresen su solidaridad con aportaciones que pueden depositarse en diversos bancos del país.

Elevo, entonces, una sentida plegaria por Katmandú y por Nepal entero y su gente, y les expreso mi compasión (en tanto que es un elevado y activo valor del budismo), a la vez que hago un llamado de apoyo urgente para la población nepalí que hoy está en desgracia, desamparo y sufrimiento.

Sobre el autor

Martha Chapa

Martha Chapa

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En nuestra cultura han existido mujeres de enorme talento y fina sensibilidad, por lo que las artes plásticas no han sido la excepción y entre ellas siempre brillará la pintura de Frida Kahlo como también la de María Izquierdo o Cordelia Urueta. Dentro de esa dimensión, la de artistas mexicanas que decidieron ser pintoras, se inscribe Martha Chapa, quien también ha generado una gran obra, con significativos reconocimientos, dentro y fuera del país. Su imaginación y fina sensibilidad abarcan diversos temas, texturas y materiales, aunque en casi todas sus pinturas aparece como icono central, esa legendaria fruta que es la manzana. Ella la eligió seguramente porque aprecia en este fruto su condición de testigo presente de los orígenes de la humanidad. En su búsqueda, lo mismo pinta óleos que dibuja e incursiona en la gráfica, y en años más recientes, plasmando su talento sobre láminas viejas, oxidadas, carcomidas, que rescata de su etapa final para recuperarlas e infundirles nueva vida y belleza. Día a día, con sus pinceles emprende la travesía de la imaginación y esboza una manzana: aquella que fascinó a Eva, la que perdió a Atalanta o la que hipnotizó a Cezane y hasta la que empieza a crecer en el árbol del paraíso, a sabiendas de que una manzana puede ser todas las manzanas. Cada vez que tiene frente a sí un lienzo, lo aborda con sensibilidad, talento, pasión y vitalidad para sembrar ese fruto que apuntala la vida, refuerza el amor a la tierra y acrecienta el disfrute estético. Ratifica así que el arte conlleva elevados valores en nuestra sociedad y en la construcción de ese ser humano pleno, sensible y generoso que todos deseamos como ideal y esperanza para enfrentar el futuro. Martha Chapa, originaria de Monterrey, Nuevo León, inicia su trabajo artístico en la década de los sesentas Son ya 300 exposiciones individuales y un sin fin de colectivas, las que ha realizado en México, Europa, Estados Unidos y diversos países del Caribe, Centro y Sudamérica. Asimismo ha incursionado en la escultura y en el arte objeto. De su enorme creatividad surgen mágicamente lo mismo montañas, magueyes, colibríes, que búhos, guadalupanas y abstractos, entre otros muchos temas de sus pinturas. Su trabajo e imaginación se extiende también meritoriamente a través de una importante obra gastronómica pues ha publicado ya 32 libros, en especial sobre la cocina mexicana, además de artículos periodísticos en diversos medios de comunicación y como conductora de la serie “El sabor del Saber”, en TV Mexiquense Una artista de dimensión internacional, que convierte a Martha Chapa, en todo un valor de nuestra cultura contemporánea, con ya 4 décadas de destacada trayectoria dentro de la plástica mexicana, y con múltiples homenajes y reconocimientos, dentro y fuera de nuestras fronteras. Una destacada mexicana y talentosa creadora, comprometida con el arte y la cultura contemporánea.

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