Durante ya casi un mes, hemos centrado nuestra atención en la copa mundial de Brasil, donde además de futbol, caipirinhas, sitios de interés, revueltas sociales y toda la faramalla mediática que la rodea, han logrado acaparar el interés de la mayoría de los mexicanos, olvidando lo que acontece dentro de las fronteras del territorio nacional, que en perspectiva, debería importarnos más que el espectáculo deportivo y todas las problemáticas de la sociedad brasileña. Una de esas tantas cosas que suceden en México y que se ha vuelto de poca  relevancia, es la “crisis humanitaria de los niños migrantes”, situación que tiene alarmados a los gobiernos de Estados Unidos y México; y esto en dos aspectos, la vulnerabilidad para la seguridad nacional estadounidense y la crisis humanitaria que esto implica.

La crisis de los niños migrantes no ha ameritado la atención del Canciller Meade, mismo que mientras se difundía el hecho, él disfrutaba de su gira en la República Popular China, que su gira no es motivo de reproche, sin embargo, no hubo una sola declaración al respecto.

Tampoco, una postura seria por parte de Senadores o Diputados. Los medios de comunicación parecen no estar al tanto de lo que acontece en la frontera norte, ya que rara vez podemos escuchar, ver, o leer alguna nota respecto al tema. Ya ni hablar de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos, quien justo en días pasados, organizó un Foro sobre migración infantil en África…

Sólo algunas Organizaciones de la Sociedad Civil y activistas como el Padre Solalinde, han señalado y denunciado la situación.

Al menos, el gobierno de los Estados Unidos, ha expresado su “preocupación” respecto a la crisis de los niños migrantes,ya que de octubre del 2013 a junio de este año, las autoridades estadounidenses han detenido a 52,000 menores migrantes, duplicando la cifra del año pasado.

Según datos de la Secretaría de Gobernación (Segob), ingresaron a nuestro país 8,007 menores migrantes, de los cuales 5,175 tenían entre 12 y 17 años, los otros 2,832, de cero a 11 años[1]. Estas cifras exhiben a las autoridades mexicanas y al nulo control de la frontera sur, y nos hace pensar que existía más seguridad a la llegada de la selección nacional al Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (AICM), que efectivos encomendados a la vigilancia nuestras fronteras.

De los menores migrantes detenidos en nuestro país, el 98% (7,872) provienen de Centroamérica, principalmente de Honduras, Guatemala y El Salvador. Los gobiernos de éstas naciones, deberían desarrollar políticas públicas que eviten la migración infantil y generar condiciones de desarrollo para cientos de niños y jóvenes, que ven en la migración, su único destino.

La niñez nos incumbe a todos, incluyendo en su totalidad a la maravillosa estructura gubernamental de nuestro país; merece la atención de los medios de comunicación y un actuar a la altura de la problemática. Deberíamos poner atención en lo que sucede en nuestro país y olvidarnos por un momento del mundial. La problemática de los niños migrantes, es un tema que puede desencadenar en muchos otros y además, daña el tejido social de las regiones expulsoras y difumina la herencia y cultura de cientos de comunidades.

[1] Torres, Mauricio. 5 claves para entender la migración de menores a México. ADNPolítico [EN LINEA]. 8 de julio de 2014. http://www.adnpolitico.com/gobierno/2014/07/08/5-claves-para-entender-la-migracion-de-menores-a-mexico

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