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Taiwán, ¿interés estadounidense o provocación para China?

El estatus de Taiwán como un Estado independiente en el escenario internacional es complejo, comenzando por el hecho de que la mayoría de los países no lo reconocen como tal. Geográficamente la mayor parte de los países que aceptan a la República de China (Taiwán) son países centroamericanos, cuyos intereses políticos y comerciales resultan interesantes, más sin embargo no constituyen un elemento clave para que el resto de la comunidad internacional considere a Taiwán como un Estado independiente. La República Popular de China, desde su proclamación en 1949, ha contado con una influencia preponderante a nivel global, misma que continúa creciendo y que actualmente, según las estimaciones del Presidente Donald Trump, representa una amenaza para Estados Unidos. Ahora bien, la República Popular de China considera a Taiwán como parte de su territorio, situación que reafirmó con la promulgación de la Ley Antisecesión en el 2005. En el artículo 2 de dicha ley se establece de manera explícita que la isla de Taiwán pertenece a la República Popular de China (Embajada de la República Popular de China en los Estados Unidos de América, 2018). Es por lo anterior, que el acercamiento de Donald Trump para con Taiwán mediante la aprobación de la Ley de Viajes a Taiwán que promueve las relaciones diplomáticas entre funcionarios estadounidenses y sus contrapartes en Taiwán, resulta desconcertante (Brunnstrom, 2018).

Desde que Donald Trump comenzó su candidatura presidencial quedó claro que su actitud para con China en temas económicos era desfavorable. Trump comenzó a sentar las bases para un nuevo proteccionismo estadounidense que contra toda lógica liberal resultó atractivo para los votantes. Aún así, la reciente actitud del mandatario estadounidense por estrechar lazos con Taiwán queda fuera de una estrategia económica para fomentar la industria nacional estadounidense. Un acercamiento entre Estados Unidos y Taiwán pondría en juego intereses diplomáticos que desde el fin de la Segunda Guerra Mundial han contado con un papel importante en la política estadounidense. Por el otro lado, dado que Taiwán parece mostrarse favorable ante un mayor acercamiento con Estados Unidos, la actitud de la República Popular de China para con Taiwán resulta amenazante y alarmante. El que Estados Unidos fomente lazos diplomáticos con Taiwán implícitamente favorece el reconocimiento del Estado como independiente de la República Popular de China; puede que esto resulte una estrategia favorable para Donald Trump si lo que busca probar es que Estados Unidos no requiere ni está interesado en la República Popular de China como un aliado estratégico, sin embargo puede devenir en consecuencias peligrosas para Taiwán. La Ley Antisecesión, mencionada anteriormente, establece en el artículo 8 que la República Popular de China puede tomar medidas por la fuerza para prevenir la secesión de Taiwán.

Hasta ahora, la República Popular de China ha expresado públicamente su descontento para con la actitud estadounidense y ha mencionado que Estados Unidos debería de dejar de buscar un mayor acercamiento con Taiwán. Más aún, desde el 2016 el partido político en el poder en Taiwán favorece tendencias secesionistas, lo cual con el apoyo de Estados Unidos podría favorecer el reconocimiento de Taiwán como Estado independiente. En este punto, ¿en verdad Estados Unidos busca apoyar a Taiwán en un proceso complejo y costoso para incrementar su reconocimiento?, o ¿simplemente es una estrategia para provocar a la República Popular de China? Si la segunda opción resulta ser la adecuada, entonces las consecuencias para Taiwán pueden ser desastrosas, dado que en caso de emergencia no necesariamente contaría ni con el reconocimiento ni con el apoyo estadounidense. Por el otro lado, si en dicho escenario Taiwán en efecto contara con el apoyo de Estados Unidos el conflicto podría escalar llegando a generar una confrontación entre dos potencias. El reconocimiento de Taiwán como Estado independiente constituye un elemento importante en la comunidad internacional, sin embargo el hecho de que sea la actual administración estadounidense la que en este momento comience a realizar un acercamiento para con dicho Estado, quizás no sea la manera más diplomática ni pacífica de comenzar con el proceso, en especial si el trasfondo únicamente constituye una provocación para con la República Popular de China.


Fuentes de información:

Brunnstrom, D. (2018). Trump Signs U.S.-Taiwan Travel Bill, Angering China.

Embajada de la República Popular de China en los Estados Unidos de América. (2018). Anti-Secession Law (Full text)(03/15/05).

 

 

 

Sandra Wong Cabello

Sandra Wong Cabello

Internacionalista destacada del Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey. Experiencia académica y cultural internacional, y profesional en el Senado de la República. Interesada en modificar el contexto social del país mediante la difusión de opiniones y la libertad de expresión.

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