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¿Si el arte no te habla directamente es minusválido?

Esta semana tuve la oportunidad de asistir a un plática titulada “Acercamiento al Arte Occidental” para los estudiantes de una maestría enfocada en negocios. Obviamente todas las cosas que son de difusión del arte me despiertan una gran curiosidad y esta ocasión no era la excepción. La plática comenzó puntualmente con una presentación del ponente, quien es maestro en varias universidades y se dedica principalmente a la docencia; era muy propio y comenzó por el principio, con una definición de la RAE (Real Academia Española) de “arte (Del lat. ars, artis, y este calco del gr. τέχνη téchnē.) Capacidad, habilidad para hacer algo.” Al tener una formación de arquitecto y de verdadera admiración a la filosofía griega, básicamente describió el arte de acuerdo a los principios griegos en la distinción entre lo artístico y lo estético, principalmente como la idealización de elementos como la proporción y el equilibrio en la búsqueda de la belleza ideal. Todos esos conceptos los estudié cuando estaba en la universidad y pasamos horas hablando de ello, pero hoy en día me preguntó si esta forma, sería el mejor acercamiento para estimular la curiosidad por el arte.

Al platicar sobre la importancia de la técnica, surgió la pregunta de “una vez fui al MoMA y me tocó una exposición de Yoko Ono (Japón, 1933) (One Women Show: 1960-1971) y había una manzana (Apple, 1966) en medio de la habitación y nada más ¿Es arte aunque no tenga técnica? ¿Cuál sería la técnica?” Esta pieza buscaba la democratización y popularidad del arte fuera de los circuitos convencionales de certificación, como las galerías y museos, aunque Yoko Ono logró hacer un proyecto “no-autorizado” en el MoMA en los años sesenta basado en piezas efímeras, y propagando la participación directa del espectador-artista en el arte conceptual “…para cambiar el mundo”, en palabras de los curadores de la muestra, Klaus Biesenbach y Christophe Cherix. La técnica ya no es un aspecto característico de la producción del arte contemporáneo, sino la formación de ideas, para preguntarnos ¿por qué quiere que vea esto y no aquello? Y esta pieza en específico, tendría una relación con “Esto no es pipa” (1928-1929) de René Magritte (Bélgica, 1898-1967), el significado de lo que vemos y lo que es. Aquí la manzana es una manzana, la cual es cambiada de acuerdo a su ciclo de vida en una base de plexiglás, la cual es estática. Aquí vemos una relación entre lo vivo y lo inerte, entre lo que sí es y lo que se representa. En palabras de Yoko Ono: “Hay entusiasmo en mirar el decaimiento de la manzana, y la decisión de cuándo hay que sustituirla, o solamente pensar en la belleza en la manzana después de que se ha ido.” Es una pieza que habla del tiempo de la manzana, del espectador, de la exhibición y del espacio que ocupa. La primera vez que se presentó en una galería de Londres, donde el precio de esta pieza era de 200 libras, fue de hecho, la primera vez que John Lennon vio el trabajo de su futura esposa, la gente se preguntaba por qué pagar por una manzana esa cantidad, si en el mercado puedo encontrar un kilo por el 1% de ese valor. La valoración comercial de Yoko Ono no es alta, sino prácticamente inexiste, dada su naturaleza conceptual y apropiación que tienen sus piezas, de hecho en 1994, se podía comprar un poster “A celebration of being human (1994) por 124 libras, sin embargo, su valorización estético-histórica, la ubicada en el número 81, según artfacts, en el arte moderno y contemporáneo.

Justo al terminar el comentario de Yoko Ono y en respuesta a la invitación del ponente a observar, a poner atención, uno de los estudiantes dijo “para mí un arte es el que tengo que estudiar para poder entenderlo, es un arte minusválido”, y ahí definitivamente sentí mis entrañas quemarse. Mientras que la sesión había sido bastante tranquila, entre términos etimológicos y la explicación tradicional de las bellas artes. En eso recordé una película de Brendan Fraser y Alicia Silverstone “Blast in the past” (1999) en la cual Fraser, Adán, crece en un refugio antibombas y no sale sino hasta que tiene 35 años -después de que hubiera pasado la radiación-. Su papa, mi adorado y admirado Christopher Walken, se dedica esmeradamente en su educación, sin embargo, siempre falla cuando le platica del cómo se juega beisbol y para qué sirve, aunque Adán se aprende el nombre de los jugadores a partir de la colección de tarjetas de su papá, sigue sin comprender, hasta que en un momento de la película ve un juego y todos los veintes caen. A lo mejor así es un poco el arte, de nada sirve aprenderse los nombres de los artistas o las piezas, si uno no las vive en directo, va y visita las “bellas artes” de las que platicaba el profesor. Justo como el beisbol o como el futbol, uno no tiene la obligación de aprenderse los nombres de los artistas o de los movimientos, es porque te entusiasma o, escuchas las reseñas de los partidos en ciertos canales porque unos comentaristas se emocionan más que otros, o saben más.

El arte, como otras actividades, necesita a alguien que te acerque, que te invite. Obviamente, cuando los especialistas hablan de sus temas, se emocionan más, quieren compartirte lo que saben, por qué es importante o cuáles son las repercusiones de lo que está sucediendo. En una era donde todo el mundo tenemos lugares para comentar, hasta del vuelo de una mariposa, es importante guiarnos por nuestros propios gustos y preferencias, pero también tener la oportunidad de hacernos las preguntas pertinentes de lo que estamos viendo.

Y, en efecto, al igual que las cuestiones de los deportes, de repente hay temas que despiertan más polémica y curiosidad que otros. Por ejemplo, los precios pueden sonar escandalosos, si consideramos que el Tottenham acaba de pagar 86 millones de libras por Garth Bale al Real Madrid, yo me podría preguntar por qué gastar casi lo mismo que cuesta una pieza única como los “Tres Estudios de Lucien Freud” (1969) por Francis Bacon, pero sin embargo, estos precios no desestiman las habilidades del jugador o del equipo, y a la vez funciona como una cuestión de mercadeo, hay nombres que jalan más que otros. Simplemente tomemos de ejemplo la reciente polémica de “No Renoir” o al Impresionismo francés en Boston, ya que siendo uno de los géneros más gustados por la población en general, los museos se ven en la tentación de hacer esta clase de exhibiciones para atraer más público, pero la realidad es que hay muchos más artistas, movimientos, piezas que no tienen tanta visibilidad como las “mega estrellas”, y supongo que en el futbol sería el equivalente en relación a qué canales transmiten ciertos partidos. Mientras que en el golf tienen sus canales de especialización, hay otros que se transmiten en televisión abierta.

Casi al finalizar la plática y regresando a la idea de invitación, retomé la idea de abrirnos a saber los nombres de los jugadores, de las jugadas y la historia de los goles, incluso, en las redes sociales, podemos ver que una enseñanza que se ve tan sencilla como el Tuca dando lecciones de cómo meter un gol, tiene repercusiones para desempatar en el último momento. Así, que si estoy tratando de hacer una invitación para visitar y preguntarnos sobre el arte y los museos, creo que yo también tendría que abrirme a ver los deportes, preguntar a mis amigos que les gusta y por qué. Mientras que el arte parecería ser un lugar extraño, el futbol tiene para mi ese mismo grado de extrañeza y, sin embargo, no considero que esa deficiencia mía sea culpa del futbol.

Ximena Apisdorf Soto

Ximena Apisdorf Soto

Maestra en Arte, con especialidad en Art Business por la Universidad de Manchester y egresada de la Licenciatura en Arte por la Universidad del Claustro de Sor Juana. Se enfoca en la creación de mejores relaciones para el intercambio de instituciones nacionales e internacionales. Actualmente, trabaja para el Barroco Museo Internacional, el cual será inaugurado en 2016 en Puebla y como consultora de relaciones internacionales con las asociaciones como la Asociación de Directores de Museos de Arte (AAMD por sus siglas en inglés) y Bizot para el Museo del Palacio de Bellas Artes. En 2014 fue coordinadora operativa de la 2da. Bienal de Arte Veracruz, para la creación y difusión de artistas del estado. Desde el 2011 se ha especializado en arte contemporáneo latinoamericano y su difusión en las plataformas digitales como fundadora y editora del blog Tildee.info. Escribe para las publicaciones especializadas: Flash Art, Revista Código, Artishock, entre otras. Ha trabajado en instituciones públicas y privadas, enfocada en la coordinación estratégica, operativa y de comunicación; tanto en México como en Estados Unidos; entre los que destacan: el Museo Nacional de Arte, el Museo Tamayo, Proyectos Monclova, I-20, Casey Kaplan Gallery, Prospect 2.5. Ha impartido clases para la Suprema Corte de la Nación (2007) y el Instituto Realia (2014). En el 2008 curó y coordinó la primera exposición de arte contemporáneo en el Museo Diego Rivera Anahuacalli: “Elefante Negro: Arte Contemporáneo”, en la cual participaron 21 artistas de 10 nacionalidades diferentes.

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