Hace unos días escuché una entrevista radiofónica a la Secretaria de Desarrollo Social, quien dijo algunas cosas incongruentes al respecto de la cifra dada a conocer por CONEVAL, como por ejemplo que la tarea contra la pobreza era de todos los funcionarios del gabinete, según instrucciones de Peña Nieto, y que las cifras eran de 2014, año en que las reformas no estaban implementadas por lo que no corresponden a su gestión y que con sus programas se logró que 300 mil salieran de la pobreza extrema, que ahora son menos pobres porque con los apoyos subieron sus ingresos, lo que los acerca más a la línea de ingresos mínimos. Y que por cierto en noviembre evaluaran los resultados de sus programas como hambre cero y prospera y que deberá tomarse en cuenta que se esos 2 millones de nuevos pobres la mitad se debe a la tasa de natalidad, nacieron entre los pobres y acrecentaron su número.

Total, se lavó las manos y defendió a su jefe como defensa propia.

La verdad es que, como lo hemos comentado ya, los programas sociales son paliativos pero no resuelven la pobreza, siempre he dicho que los pobres necesitan empleo no limosnas, si esos miles de millones de pesos que se transfieren a fondo perdido se invirtieran en infraestructura se abatiría el desempleo y con ello los pobres. El problema de la pobreza es de las Secretarías de Economía y de Hacienda, si con una política fiscal eficiente se acotara la informalidad, habría menos familias vulnerables a los desastres naturales y económicos, que tienen en vilo al 79% de la población, ya que una enfermedad grave, una operación, un accidente o una tromba o temblor, nos dejan en la miseria, ya que el estado no puede protegernos porque no tiene recursos, y esos informales no pagan impuestos, pero si demandan servicios. Además, los impuestos a los ricos son mínimos y con elusión alta, un ISR regalado que no pagan.

La Secretaría de economía no genera las condiciones para invertir y así no se crean empleos, además no se procura un salario digno, el salario mínimo no llega a los 4 dólares diarios, que marcan la línea de ingreso de la pobreza, así que los mexicanos trabajamos el doble si queremos comer y hay 19 millones con salario mínimo, que aun trabajando no dejarán de ser pobres extremos.

SAGARPA no hace nada por el campo y siete de cada diez campesinos son pobres, trabajan por mendrugos, y seis de cada diez niños del campo trabajan sobreexplotados, para beneficio de una agricultura de exportación.

Pero los pobres no deben acabarse, porque: a) son la carne de cañón de los partidos políticos, son sus fuerzas vivas(a medias) para seguir eligiéndose y reeligiéndose; b) son el pretexto para hacer transferencias a fondo perdido que nunca llegan a ellos, pero si engordan algunos bolsillos y cuentas multimillonarias y c) si se abatiera el desempleo, ¿quien quisiera trabajar por una miseria?, tendrían que subir el salario mínimo y bajarían las ganancias que por explotación extrema arrebatan al trabajador. Son ejército de Reserva.

¿Estoy mal? pero si el fantasma de la inflación, de la pérdida de competitividad, de la salida del mercado internacional de nuestros productos, etc., es el petate del muerto, ¿pruebas? No se necesitan, Noruega tiene un ISR del 43%, un IVA del 10, un salario de 89 dls diarios, y no tiene pobres. Canadá 38% y sobre ventas del 5%, salario de 10 dls la hora, y su índice de pobreza es de 9% de la población en promedio, hay zonas sin pobreza y zonas con un 12% y así podemos seguirle con muchos países como Alemania, Finlandia, y otros muy competitivos sin miseria.

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