Centro Público

Reducción de la jornada laboral, felicidad para el desarrollo

Los gestos de inconformidad, preocupación, desilusión y poco optimismo que vemos día a día en oficinas, calles y transporte público de nuestro país, son producto de la rutina laboral que viven millones de personas en nuestra sociedad, a diario. Las 40 horas de trabajo semanales se han convertido en un freno para el desarrollo personal, profesional y social de los trabajadores.

Pese a los diferentes avances tecnológicos de los cuales podemos disfrutar en la actualidad y que en teoría hacen más eficiente el trabajo, seguimos atados a jornadas laborales de 8 a 10 horas diarias; sin tiempo para la diversión y el ocio, por lo cual las personas ven sus lugares de trabajo como mazmorras de las cuales no podrán librarse por el resto de sus vidas.

Países como Alemania, Francia, Países Bajos y recientemente Suecia, han optado por reducir la jornada laboral de 40 a 30 horas semanales, manteniendo los salarios intactos e incentivando a los trabajadores a ser más productivos. Además de otorgarles la calidad de vida que cualquier persona desearía y que el sistema laboral tradicional ha dejado en el olvido.

En contra parte a la nueva propuesta de reducir las jornadas de trabajo, México es la Nación en donde se trabajan más horas semanales a nivel mundial (43 horas semanales en promedio), sin embargo es de los países con menor tasa de productividad por hora trabajada, lo cual nos convierte en un país que invierte mucho tiempo en oficinas, sin generar beneficio alguno, ya sea en el ámbito personal o profesional.

La cultura laboral en México parece haber quedado atrapada en los años de la Revolución industrial, ya que dentro de nuestras fronteras aún se considera que el empleado que invierte más tiempo en su trabajo es el más productivo. Sin embargo, este pensamiento parece ser cosa del pasado, ya que el tiempo y la productividad no van de la mano en el sistema actual.

El empresario mexicano Carlos Slim Helú, en noviembre del 2013 propuso, entre otras cosas, abrir campos de oportunidad a la juventud, y reducir las jornadas laborales en nuestro país a sólo 11 horas por tres días a la semana. Esto, con el objetivo de quitar a los empleados la carga que implica para muchos la jornada diaria, e incentivar a los trabajadores a prepararse ante las exigencias del mundo tecnológico.

La reducción de la jornada laboral en nuestro país, de lunes a jueves –por decir algo-, traería diferentes beneficios, desde personales hasta empresariales y ecológicos, además de detonar el consumo y la productividad en todos los sentidos.

Por ejemplo, si la gente tiene oportunidad de salir más días a la semana (jueves y viernes), podrían tener un consumo similar al de los días sábados, lo cual tendría un impacto positivo en el sector de servicios al generar más empleos.

Además la gente laboraría con mayor ímpetu, lo que de igual modo aumentaría la productividad y la calidad de vida: tendrían más tiempo para su desarrollo personal, el cuidado de su salud y mayor disponibilidad para el ocio.

En cuanto al medio ambiente, el impacto se daría al cambiar completamente nuestro ritmo de vida: se modificarían los hábitos que tenemos durante nuestras horas de trabajo y se reducirían considerablemente las emisiones de carbono generadas por fábricas y medios de transporte, ya que invertiríamos más de nuestras vidas en nuestro beneficio que en el tráfico diario. Además, ayudar a nuestro planeta reduciendo el consumo de energía eléctrica en empresas, oficinas, corporativos.

En perspectiva, parece que a muchos les parece una locura recortar la jornada laboral, sin embargo, es una iniciativa que debería estar dentro de la agenda global.

Los países deben considerar que reducir la tediosa rutina del trabajo traería consigo un beneficio directo a la sociedad, que se encuentra ávida de un mayor desarrollo, y mejor calidad de vida; además de buscar a toda costa borrar la perspectiva negativa del trabajo, convirtiéndolo en un lugar de crecimiento y beneficio personal.

A su vez, necesitan aprovechar la tecnología para hacer más eficiente la vida diaria de todo empleado y otorgar salarios de acuerdo a la productividad y no al tiempo que destinan a su ocupación. Esto, como ya se ha mencionado, no sólo aumentaría la eficiencia en el trabajo, también ayudaría a mejorar algo más importante: el bienestar de las personas.

Julio César Álvarez

Julio César Álvarez

Internacionalista y Administrador Público (INAP).
Consultor y Asesor Parlamentario, siempre luchando por crear una sociedad participativa.

Add comment

Algo mas para visitar

CP en Twitter

CentroPublicoMX Estas megaciudades fueron laboratorios de experimentación en América Latína, convirtiéndose en espacios de fantasía… https://t.co/z0I9vGuRsB
CentroPublicoMX “Cacao: la bebidas de los Dioses” el libro de @martha_chapa que ganó un prestigioso premio. https://t.co/MJBzTTp1vo
CentroPublicoMX La “eliminación” del fuero se vende como un cambio histórico que presurosamente todos se adjudican en época elector… https://t.co/73vIFPqgwi
CentroPublicoMX El resumen del debate 👇🏻 #DebateINE https://t.co/0Sd4xhWp5o
CentroPublicoMX RT @iecm: Ya estamos listos para el primer #DebateChilango. Síguelo hoy, a las 19:30 horas, en Radio, TV, Internet y en nuestras redes so…