La situación en Ucrania permanece incierta. El conflicto entre las fuerzas separatistas apoyadas por Rusia y el actual gobierno de Ucrania ha puesto en juego la estabilidad de la región. Parece ser que Rusia no permitirá que Ucrania se vuelva parte de la cosmovisión europea occidental, y que el interés europeo porque esto suceda ha disminuido considerablemente con la construcción del gasoducto Nord Stream 2.

Lo que principalmente comenzó con protestas estudiantiles e iniciativas para un mayor acercamiento con la Unión Europea, devino en una revolución para derrocar al entonces presidente Viktor Yanukovych. En este punto, la desobediencia civil parecía haber surtido efecto y el futuro político que se presentaba ante Ucrania parecía ser más democrático. Sin embargo, siguiendo el patrón histórico “revolución-contrarrevolución”, la situación rápidamente se complicó ante la presencia de grupos rebeldes pro-rusos y pro-separatistas. Más aún, el gobierno ruso está consciente del poder que tiene al suministrar gas a gran parte de Europa. En 2014, por disputas económicas, pero claramente con tintes políticos, Rusia cortó el suministro de gas a Ucrania (BBC, 2014); si bien la situación se arregló posteriormente, el mensaje fue bastante claro. ¿Puede hablarse de soberanía bajo estas circunstancias? La actitud de Rusia es bastante clara respecto a la crisis ucraniana; Rusia apoya a los grupos rebeldes separatistas a la par que desaprueba una “occidentalización” de Ucrania. Los antecedentes revolucionarios ucranianos parecían fungir como un atractivo para la Unión Europea y la mirada internacional se enfocó en apoyar a Ucrania, apoyar la democracia, la libertad de expresión y un gobierno legítimo. Se puso en marcha una campaña mediática que enorgullecía a Occidente, hasta que la actitud de uno de los mayores actores democráticos en Europa cambió. La construcción del gasoducto Nord Stream 2, mismo que debe estar listo para el 2020, si bien asegurará el suministro de gas para Alemania, marginalizará a Ucrania. El que Ucrania sea un país de paso para el suministro de gas a Europa, implícitamente forzaba a Europa a preocuparse ante posibles cortes de gas de Rusia para con Ucrania. Sin embargo, el gasoducto planeado asegura un suministro constante de gas ruso para Europa del Norte e involucra inversión no solo de Gazprom. Uniper (Alemania), Engie (Francia), OMV (Austria), Shell (Países Bajos e Inglaterra) han ofrecido financiar parte del proyecto (DW, 2017).

Parece ser que la importancia estratégica de Ucrania disminuye y con esto la preocupación de Occidente por el futuro “democrático” de dicho país. Quizás incluso para Occidente sea más importante asegurar recursos que asegurar la democracia. ¿Se está dejando a Ucrania en manos rusas? Recientemente, Rusia ofreció proveer electricidad a las áreas ucranianas controladas por los separatistas rusos, ante el corte propiciado por el gobierno por falta de pagos. A pesar de que Rusia calificó su intervención como ayuda humanitaria (AlJazeera, 2017), el interés territorial de por medio es claro y alarmante. La estrategia ucraniana para combatir a los rebeldes resulta completamente ineficiente ante el apoyo ruso. ¿Cuánto tiempo más puede prolongarse dicha situación? Resultaría sumamente calculador y realista asumir que el interés de Europa por Ucrania se remontaba únicamente al tránsito de gas, y que a pesar de los esfuerzos civiles que puedan gestarse las revoluciones en países geopolíticamente ubicados cerca de potencias, son fácilmente saboteadas y obstruidas por intereses imperialistas. El caso de Ucrania no es un caso aislado. En el actual escenario internacional, es imperante analizar todo intento revolucionario o cómo producto de un interés imperialista (una desestabilización propiciada por potencias) o como una reacción ante la influencia de una potencia (considerando que si una potencia apoya al régimen en cuestión, la contrarrevolución muy probablemente será dirigida por dicha potencia), no porque necesariamente lo sean, sino porque es complejo distinguir cuando lo son…


Fuentes de información:

AlJazeera. (2017). Russia steps in after Ukraine cuts off power to Luhansk. AlJazeera. Recuperado de: http://www.aljazeera.com/news/2017/04/russia-steps-ukraine-cuts-power-luhansk-170425130817009.html

BBC. (2014). Ukraine crisis: Timeline. BBC. Recuperado de: http://www.bbc.com/news/world-middle-east-26248275

DW. (2017). Nord Stream 2 financing takes shape. DW. Recuperado de: http://www.dw.com/en/nord-stream-2-financing-takes-shape/a-38568823

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