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¿Qué significado tiene asesinar el futuro? Ai Wei Wei en el MUAC

En 1972, después de la visita de Richard Nixon a China, Andy Warhol pintó su primer Mao, que significó su regreso a la pintura y una de sus piezas más grandes. Basada en una imagen muy reconocida del líder, con la inclusión de algunas pinceladas, para acentuar los labios y los párpados como si estuviera maquillado, crea la sensación de un pop realizado a mano. Lo que logra Warhol es algo asombroso, en palabras de Arthur Danto, “desintoxicó una de las imágenes políticas más aterradoras de la época … transformó esta imagen imponente en algo inocuo y decorativo”. Warhol realizó cerca de dos mil retratos, consumidos desde estudiantes afines a la ideología del “Libro Rojo de Mao” o incluso, él mismo, que lo tenía en su mesa de noche. A 43 años de la muerte de Mao Zedong y más allá de su comercialización en playeras, el Estado comunista sigue siendo una maquinaria sin cansancio que continúa su labor de censura.

Uno de los artistas más consientes de esto, después de haber sido detenido y presentado como preso político es Ai Wei Wei (China, 1957), sin ni siquiera la posibilidad de ser mencionado en Internet en China, ya que su puro nombre puede llevar a la desactivación de la página en cuestión, se ha convertido en el “Señor Gordo”, al que le destruyeron su estudio y, que actualmente, vive en Berlín. La censura que ejerce el Estado Chino, sigue siendo un asunto de vida, desde que su padre, el poeta Ai Qing fue forzado a no escribir ninguna palabra bajo el régimen o la imposibilidad de regresar a su país. Así, lo más alejado de su vida es la comodidad, un estado de bajeza humana, ya que incluso sentado en la conferencia de prensa no estaba cómodo pensando que los hijos de un vecino no regresaron, y después de 4 años el gobierno sigue sin dar una respuesta de lo que ha sucedido con ellos.

Las conversaciones con el MUAC comenzaron con la posibilidad de realizar un proyecto en conjunto. En una de las visitas fueron al Centro Miguel Agustín Pro Juárez A. C. y casualmente ese día había una reunión con los padres de los 43 desaparecidos en Iguala, se presentó al oportunidad de poder platicar con ellos y Ai Wei Wei les explicó la sensación de ser un preso político y que la luz que permite continuar es el pensar que sus seres queridos harían todo lo posible por sacarlo de esa situación y, que, si los jóvenes siguen vivos, ellos tendrán esa misma certeza. Pero lamentablemente, también, les comentó que la carne era débil y que mientras que cada uno de los desaparecidos es un ser humano de carne y hueso, el Estado es una maquinaria incansable. Ahí, se estableció un contrato entre el artista y los familiares de realizar un documental, para que tenga la mayor difusión posible, para llevarla al mundo, tal y como ha sucedido con su documental “Human Flow” (2017).

La selección de las imágenes de cada uno de los 43 desaparecidos, más los dos estudiantes asesinados esa noche y el muchacho que no ha despertado del coma, fueron tomadas de Internet, tal y como sus otros retratos de presos políticos y activistas, realizados con miles de piezas de Lego en un espectro cromático alejado de la caja usual para niños, se convirtió en una tarea titánica, desde conseguir cada pieza, hasta su hechura que realizaron alumnos de la Facultad de Arquitectura y Artes de la UNAM. En una presentación novedosa, a la pared, a la usanza de un mural, los 46 retratos en tonalidades verdes, alejadas de la realidad: al ser la construcción, de la foto pixeleada, de la foto bajada de internet, de la foto digital de cada uno de ellos, nos presenta las diferentes capas de poder asir a una persona en la llamada “verdad histórica” que nos ha presentado el Gobierno.

Aquí, la imagen en lugar de ser inocua; a pesar de sus acercamientos al pop, por el material o los colores; es aterradora y desafiante, terriblemente dolorosa. El “Restablecer memorias” juega desde el presente hacia el pasado, pero también hacia la construcción de futuro, ante Estados que no responden a los intereses de una ciudadanía, aquí Ai Wei Wei se presenta ante todo como un ser humano, con preocupaciones con lo que sucede a su alrededor, y que más allá de ser un “maestro del lego” o “del selfie” que son solamente herramientas para hablar de la realidad.

Ai Wei Wei, junto con el MUAC, lleva tres años trabajando en un documental, que actualmente se encuentra en edición y que para el otoño comenzará su tránsito por el circuito de festivales en el mundo, para, casualmente, hablar a cinco años de la desaparición de estos jóvenes. Junto al mural iluminado por la luz natural se encuentra una línea del tiempo donde narra todos los acontecimientos ocurridos a partir de ese día y una serie de monitores con las entrevistas que son parte del documental.

“Cada crimen que se produce genera un vacío y, este es un vacío envenena a la sociedad porque no hay confianza en los medios, ni en otros seres humanos o en nuestros sentimientos, en nuestra dignidad. Realmente lastima a todos ese vacío es el origen de un rencor y de una violencia y que lo que podemos hacer, lo que nos toca hacer es demandar información del caso”, mencionó Ai Wei Wei, con la ayuda de la traducción del curador Cuauhtémoc Medina, durante la conferencia de prensa.

“Restablecer memorias” funciona como una analogía de dos pueblos que han sufrido en manos de Estados opresores, en diferente medida, pero cada objeto exhibido es una huella de algo que sucedió, por eso es tan significativo que junto a los retratos de los jóvenes esta el “Salón ancestral de la Familia Wang” que Ai Wei Wei adquirió en una casa de antigüedades, después de ser desdeñado por el Régimen. La gran estructura de madera, montada por carpinteros chinos especializados en hacerlo sin andamios o siquiera clavos o tuercas, es el esqueleto con algunos remates de colores, en los que Ai Wei Wei marca la distinción entre lo restaurado y lo antiguo, tal y como ha realizado con otras de sus piezas. La memoria se restablece desde lo arquitectónico de la estructura, pero también desde el dejo de lo digital, hasta cierto grado me recordó a la construcción de Matrix, las distinción de estar adentro y estar afuera de la estructura de poder. De lo monumental, y de lo pequeño que podrían ser las fotos, muchas de ellas retratos infantiles de los desaparecidos.

Dentro de la exposición hay un set de 25 “tazas de caldo de pollo”, por sus decoraciones con pollos y gallinas, inspirados en una pieza de la Dinastía Ming, que se vendió en el 2014 por 36 millones de dólares en Hong Kong, convirtiéndola por algunos años la cerámica china más cara, las piezas de Ai Wei Wei tienen el tradicional sello de manufactura de su compañía “Fake in China”, haciendo referencia a su estatus, sin embargo, cuentan que en un momento cambio las letras por una palabra un poco más fuerte en inglés y, que también empieza con F, y que, también tiene que ver con una serie de fotos y esculturas que realizó con su dedito de en medio, ahí esta su contestación ante el Estado.

Ximena Apisdorf Soto

Ximena Apisdorf Soto

Maestra en Arte, con especialidad en Art Business por la Universidad de Manchester y egresada de la Licenciatura en Arte por la Universidad del Claustro de Sor Juana. Se enfoca en la creación de mejores relaciones para el intercambio de instituciones nacionales e internacionales. Actualmente, trabaja para el Barroco Museo Internacional, el cual será inaugurado en 2016 en Puebla y como consultora de relaciones internacionales con las asociaciones como la Asociación de Directores de Museos de Arte (AAMD por sus siglas en inglés) y Bizot para el Museo del Palacio de Bellas Artes. En 2014 fue coordinadora operativa de la 2da. Bienal de Arte Veracruz, para la creación y difusión de artistas del estado. Desde el 2011 se ha especializado en arte contemporáneo latinoamericano y su difusión en las plataformas digitales como fundadora y editora del blog Tildee.info. Escribe para las publicaciones especializadas: Flash Art, Revista Código, Artishock, entre otras. Ha trabajado en instituciones públicas y privadas, enfocada en la coordinación estratégica, operativa y de comunicación; tanto en México como en Estados Unidos; entre los que destacan: el Museo Nacional de Arte, el Museo Tamayo, Proyectos Monclova, I-20, Casey Kaplan Gallery, Prospect 2.5. Ha impartido clases para la Suprema Corte de la Nación (2007) y el Instituto Realia (2014). En el 2008 curó y coordinó la primera exposición de arte contemporáneo en el Museo Diego Rivera Anahuacalli: “Elefante Negro: Arte Contemporáneo”, en la cual participaron 21 artistas de 10 nacionalidades diferentes.

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