Tengo la gran fortuna de contar con pocos amigos en la gran extensión de la palabra AMIGO; visité uno esta semana y además del confort sentido por su gran cercanía tuve la ocasión de comentar con él algunos de los temas de nuestra agenda política y económica.

Grave en verdad el caso de la falta de gobernabilidad en cuatro Estados de la República, que tiende a contagiarse a otros, Guerrero, Oaxaca, Michoacán y Tamaulipas. Cuando un estado no tiene el control total de su territorio se dice que es un Estado fallido. Una de las principales características de la soberanía está dada por la detención del monopolio de la violencia legítima y de la facultad que concentra el Estado para utilizarla al interior y sobre la base de las normativas legales vigentes.

La otra característica está dada por la aceptación de la sociedad civil en orden a legitimar un determinado gobierno e incluso un régimen político dado. La ausencia de ambos factores genera lo que llamamos “Ingobernabilidad”.

La Ingobernabilidad también genera espacios sin ley, espacios que muchas veces corresponden a la totalidad del territorio jurisdiccional de un Estado y en otros a solo parte de ellos. Cabe destacar que cuando hablamos de espacios sin ley no significa una ausencia total o parcial de un ordenamiento jurídico o positivo dado y determinado en una zona específica, si no que más bien que la ley del poder central no se aplica o se aplica fragmentariamente. En los espacios sin ley es generalmente la ley de grupos subnacionales la que se aplica y gobierna las relaciones sociales, hecho que pone en entredicho el fundamento mismo del Estado (Cristian Leyton Salas.- Estados Débiles, Espacios Sin Ley e Ingobernabilidad, Observatorio Regional de Paz y Seguridad (ORPAS), Argentina 2001).

Si consideramos solo la primera causa de ingobernabilidad, tendríamos motivos para hablar de un estado fallido en México, y si revisamos la segunda causa expuesta por el autor aludido,- la aceptación de la sociedad civil en orden a legitimar un determinado gobierno e incluso un régimen político dado- encontramos razones para considerar que hay ingobernabilidad en México.

Hay por supuesto, matices en los conceptos de estado fallido e ingobernabilidad, pero por lo pronto podemos apuntar que por lo menos estamos en una crisis.

En estos días los empresarios nacionales y extranjeros publicaron a página doble en algunos diarios su inconformidad. El desplegado que apareció en diarios nacionales de México fue inusual: 20 poderosas asociaciones empresariales y centros de análisis públicamente criticó al gobierno por no hacer su trabajo. En el anuncio pagado, y publicado a una página completa el mes pasado, le exigieron “garantizar a la sociedad, a las empresas, a sus trabajadores y a los organismos que las representan, las condiciones necesarias para cumplir sus objetivos y transitar con plena seguridad en todo el territorio. Y concluía con una demanda a las autoridades, incluido el propio presidente Enrique Peña Nieto: “honren su juramento de cumplir y hacer cumplir la Constitución”.

Los señalamientos críticos de la comunidad empresarial en el desplegado fueron una muestra de la erosión del respaldo al gobierno de Peña Nieto, quien entra al tercero de sus seis años de gobierno.

Y si complementamos la visión elitista de esos grupos con la visión popular, dada por la encuesta de Pew Research, según la cual seis de cada 10 desaprueban el manejo de la economía de Peña Nieto y que el 79%  de los mexicanos creen que el crimen es el gran problema. Y asociamos el índice de percepción de la corrupción que nos dice que México ocupó el lugar 103 de los 175 países evaluados (es decir, se encuentra reprobado) y destaca por contar con la peor calificación de los 34 países que forman la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económicos (OCDE), (Índice de Percepción de la Corrupción 2014 vía Transparencia Internacional)

Pues ante este panorama no podemos sentirnos ofendidos por las palabras del jefe internacional de la Iglesia católica, ni las del ganador de los premios Oscar, de la academia cinematográfica estadounidense.

Estamos en un verdadero hoyo, y solo la presión de la sociedad civil, hizo que los partidos políticos ayer en la Cámara de Diputados, aprobaran un proyecto de ley anticorrupción que está siendo boicoteado desde ahora por algunos gobernadores, que como tendrá que ser una Reforma Constitucional, los Congresos de los Estados, en sus manos,  tendrán que aprobarla, ahí veremos la fuerza que pueden adquirir esos gobernadores que por la presión internacional y local, deberán ceder.

Mientras eso sucede, el desafío de la CETEG y del crimen organizado al Estado mexicano, está en su apogeo, las autoridades no saben como responder por temor y desconocimiento de la Ley, piensan que los organismos de Derechos Humanos nacionales e internacionales, lo van a condenar por aplicarla, y en tanto los ciudadanos en general vemos pisoteados nuestros derechos por esos grupos.

Ayer mismo los grupos subversivos de maestros y otros profesionales de la protesta, pararon Acapulco, los hoteleros y turisteros no ven la suya, los empleados que viven del turismo y todo el puerto, están sin defensa pues un gobierno débil no los apoya y sus ingresos de merman- lo mismo que en la ciudad de México- , y cuando el gobierno federal intervino, ahora esos disque maestros se dicen violentados en sus derechos humanos, y hasta dan testimonio de mujeres violadas, como si en plena refriega los policías tuvieran tiempo y ganas de violar maestras (ni en pesadillas se puede creer eso), pero solo ellos tienen derechos humanos ¿y nosotros qué?.

Dije a mi amigo, que algo bueno saldrá de esto, esa reforma anticorrupción es una muestra, falta que se aprueben avances y no retrocesos en la ley de transparencia. Los partidos políticos a regañadientes tendrán que aceptar y como dicen que dijo Cervantes en su obra El Quijote, “Señor, los perros están ladrando. — Tranquilo, Sancho, es señal de que estamos cabalgando.” (Hay un debate abierto sobre la frase y la autoría, pues al parecer no está en la obra referida, pero siempre se le ha atribuido).

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