Centro Público

Portabilidad y publicidad en telecomunicaciones

La nueva Ley Federal de Telecomunicaciones y Radiodifusión (LFTR) define la portabilidad como el “Derecho de los usuarios de conservar el mismo número telefónico al cambiarse de concesionario o prestador de servicio”[1] y establece las características del mecanismo para llevarla a cabo, entre ellas la gratuidad de este servicio[2] y que se realice en un plazo no mayor de 24 horas a partir de que es solicitado el cambio de proveedor por parte del usuario[3]. La portabilidad era posible desde mediados del 2008, ahora se uniforman por Ley las características de su implementación, tanto en tiempo como en los requerimientos exigibles para el usuario que lo solicite. La racionalidad de tal disposición en la Ley es el minimizar los costos de cambio para todos los usuarios, de tal forma que puedan ejercer su libertad de elegir entre las diferentes opciones que existan en el mercado y así incrementar la intensidad de la competencia entre las diferentes redes de servicios finales de telecomunicaciones.

El Instituto Federal de Telecomunicaciones (IFT) es el organismo autónomo a cargo del diseño de los lineamientos del mecanismo para que los concesionarios y permisionarios de servicios de telecomunicaciones implementen la portabilidad[4], el mecanismo diseñado debe de ser confiable y eficiente para el cumplimiento de las características que se establecen en la LFTR, considerando que los costos de tal mecanismo serán sufragados por los concesionarios, aunque en la Ley no se establece la contraprestación al administrador de la base de datos requerida para su funcionamiento. El IFT, conforme a las prácticas internacionales, convocó a una consulta pública a la cual concurrieron los interesados, de tal forma que el regulador tuviera la mayor información técnica necesaria para implementar el mecanismo que garantice el derecho a la portabilidad que tienen los usuarios al menor costo posible tanto para usuarios como para los concesionarios y el administrador de la base de datos.

Sin embargo, el ejercicio de consulta del IFT para el diseño del mecanismo de implementación para dar cumplimiento a las características que la portabilidad tendrá en México, no parece haber sido comprendido y valorado por algunos legisladores de la Comisión de Comunicaciones y Transportes del Senado, incluido el presidente de dicha Comisión, y de la Comisión de Comunicaciones de la Cámara de Diputados. Tal pareciera que no entienden las razones por las cuales el IFT es un órgano autónomo y la discrecionalidad que le otorgaron, como autoridad con facultades exclusivas en el sector y su debida capacidad para establecer lineamientos de carácter técnico. En ningún momento el IFT va a obstaculizar la portabilidad, pero debe de garantizar la eficiencia técnica y económica del mecanismo para implementarla. La portabilidad es un servicio que como cualquier otro utilizará recursos de los concesionarios y del administrador de la base de datos, no hay nada gratis en los mercados, y por lo tanto, todos ellos deben de operar en forma eficiente condicionado a lo establecido en la LFTR.

Es necesario que tanto los legisladores como el público en general comprendan que el derecho a la portabilidad de número, sea de telefonía fija o móvil, es la forma de realizar una decisión. Una decisión que debe de ser informada, la portabilidad sólo es en beneficio del usuario cuando éste, actuando racionalmente, opta por la mejor alternativa conforme a su perfil de uso y sujeto a su ingreso disponible para su consumo. Sin embargo, como la economía conductual ha demostrado, los consumidores no siempre actúan racionalmente, tienen información limitada, realizan juicios subjetivos y no objetivos, carecen de una forma sistemática de comparar alternativas e incluso no conocen los patrones de uso de los servicios que consumen y no pueden valorar la calidad de un servicio sin haberla experimentado repetidamente.

Por otro lado, los competidores conocen los sesgos y errores que los usuarios pueden cometer al elegir a un determinado proveedor, implementan estrategias persuasivas para que los usuarios potenciales no necesariamente analicen las opciones disponibles y actúen rápido, irreflexivamente y atraídos no necesariamente por la mejor oferta, en cambio son capturados por campañas de publicidad innovadoras, incluso sumamente creativas, que favorecen la elección impulsiva sobre la informada, y que no necesariamente son reflejo de la mejor opción disponible dado el perfil de consumo individual.

La publicidad es necesaria en los mercados como una forma de ofrecer información al consumidor, presentarle opciones y hacerse presente en su ámbito de elección. Existe la publicidad persuasiva que sólo tiene como objetivo el atraer al consumidor con el objeto de “probar” determinado producto y con ello éste tendrá el conocimiento suficiente para saber si le representa una opción factible de consumo y elegirla, cada acto de consumo o uso no implica relación contractual alguna y puede sustituir el producto en cada evento de consumo (v.gr. refrescos o alimentos preparados entre otros), en cambio existen otros bienes que son intensivos en búsqueda donde el consumidor requiere mayor información más allá del ámbito de una imagen, tal y como conocer sus características técnicas, nivel de calidad respecto a otros, términos y condiciones de uso y las garantías para el usuario (v.gr. automóviles, electrodomésticos y servicios de telecomunicaciones, entre otros).

La economía conductual demuestra que la publicidad puede ser presentada de tal modo que induzca a una elección errónea y exacerbe el sesgo a preferir una marca sobre otra independientemente de las características objetivas del bien o servicio promocionado, que bien puede ser una diferenciación espuria o por publicidad “engañosa” puede ser redituable dado que típicamente al usuario le consume tiempo darse cuenta de que el servicio que recibe no corresponde a las que fueron publicitadas, lo cual puede ocurrir cuando el servicio tiene varias características que no pueden ser corroboradas en forma inmediata sino que se tienen que ser experimentadas con el tiempo de uso (v.gr. continuidad de uso, facturación, velocidad de Internet, etc.).

La coyuntura de la nueva mecánica de portabilidad a ser emitida por el IFT coincide con el lanzamiento al mercado de una nueva marca de servicios de telecomunicaciones denominada “izzi”, marca que sustituye a “Cablevisión” en el Distrito Federal y su área metropolitana, la cual ofrece servicios de telefonía e Internet por la misma red de Cablevisión, marca que ahora ofrece servicios “doble play” que antes eran ofrecidos como complementarios a su típica oferta de televisión restringida, dado que ha sido el único concesionario de “triple play” en el Valle de México y los sus municipios conurbados del Estado de México.

Llama la atención la campaña publicitaria de “izzi” por su producción creativa, el uso de figuras reconocibles por los medios masivos e incluso el uso de concursos como introducción a su masiva campaña publicitaria en múltiples medios. Sin embargo, es de resaltar algunas inconsistencias en su campaña: i) la larga distancia ilimitada nacional no es un diferenciador de “izzi”, será ofrecida por todos las redes al ser una disposición de la LFTR en donde el concepto de larga distancia nacional desaparece a partir del 1º de enero de 2015; ii) el contrato tiene 41 cláusulas[5] y no contiene garantía alguna de una velocidad estable o mínima de 10 MB, o que al menos haya sido certificada por entidad independiente o fedatario público, incluso indica “Velocidad de internet: Muchos factores afectan la velocidad de navegación del servicio de conexión a internet por lo que las velocidades reales pueden variar.” y puede haber “sorpresas” dado que se establece lo siguiente “8.6 El suscriptor reconoce que en caso de exceder los límites de capacidad de transferencia de datos (capacidad para enviar o recibir información) incluidos en el plan o paquete contratado, el concesionario le avisará por cualquier medio posible que ha terminado con su capacidad de transferencia; si el suscriptor no solicita la suspensión del servicio acepta el cobro de la tarifa por gigabyte adicional excedente, informada previamente al suscriptor con al menos 15 (quince) días naturales de anticipación, y en su caso vigente y registrada ante el IFT”, además “el Concesionario puede solicitar la cancelación, suspensión, o mejoramiento del Servicio y cobrar honorarios adicionales si el Concesionario, en su discreción única, determina que Usted está utilizando anchura de banda excesiva”, es decir que aquellos usuarios con servicio de Netflix o semejante pueden incurrir en ancho de banda o capacidad “en exceso” y ante el silencio del usuario éste acepta tarifas superiores y vi) contempla la posibilidad de cargos adicionales “10.1 El concesionario cargará al suscriptor el importe de la renta mensual y de los cargos de los consumos adicionales de los Servicios contratados y de cualquier concepto accesorio a los Servicios, como cualquier consumo adicional a los contratados o uso de capacidad en exceso”, lo que no corresponde al uso publicitado como “ilimitado”.

Lo anterior sirve para enfatizar que la portabilidad debe de ser complementada, con igual énfasis, con una promoción de la orientación al usuario, del ejercicio permanente por parte de PROFECO de validar el contenido de las campañas de publicidad y la exigencia de la disposición inmediata por Internet de todos los contratos de todos los concesionarios y permisionarios para que el usuario los pueda revisar sin que medie el impuso y la disuasión de los agentes de ventas y que sean idénticos a los que son firmados por los usuarios.

En la LFTR se establece como derecho de los usuarios “A contratar y conocer las condiciones comerciales establecidas en los modelos de contrato de adhesión, registrados ante la PROFECO, a través de medios electrónicos, incluyendo la página electrónica del concesionario o autorizado, sin perjuicio de recibirlas por otros medios”.[6] Parte fundamental de un mercado competitivo es la información, en ausencia de ella o en ausencia de su veracidad, el mercado no podrá ser competitivo y no podrá generar bienestar al usuario. Como consumidores debemos de tener interés en escudriñar las ofertas en el mercado y recordar que nada es gratuito y no dejarnos llevar por “cuadritos de colores como espejitos”, Caveat emptor (usuarios están advertidos).


 

[1]Artículo 3º, fracción XLIV.

[2]Artículo 191, fracción III.

[3]Artículo 38 Transitorio.

[4]Artículo 209

[5]Disponible en https://www.izzi.mx/home (Contrato de Prestación de Servicios y Legales).

[6]Artículo 191, fracción V.

Ramiro Tovar Landa

Ramiro Tovar Landa

Licenciado en Economía por el Instituto Tecnológico Autónomo de México (ITAM). Maestria en Economía por Duke University, Terry Sanford Institute of Public Policy y Maestría en Políticas de Desarrollo Internacional (Center International Development Research). Profesor Numerario del Depto de Economía y Asesor de la Oficina de Rectoría (ITAM)

Especializado en temas de política de competencia y regulación económica. Consultor para diversas empresas y asociaciones empresariales. Asesor del Líder del Senado en la LXI Legislatura y ahora Diputado Coordinador en la LXII Legislatura Manlio Fabio Beltrones Rivera.

Las opiniones expresadas en este artículo, son mi responsabilidad y no reflejan la posición de Centro Público al respecto.

Add comment

Algo mas para visitar

CP en Twitter

CentroPublicoMX Estas megaciudades fueron laboratorios de experimentación en América Latína, convirtiéndose en espacios de fantasía… https://t.co/z0I9vGuRsB
CentroPublicoMX “Cacao: la bebidas de los Dioses” el libro de @martha_chapa que ganó un prestigioso premio. https://t.co/MJBzTTp1vo
CentroPublicoMX La “eliminación” del fuero se vende como un cambio histórico que presurosamente todos se adjudican en época elector… https://t.co/73vIFPqgwi
CentroPublicoMX El resumen del debate 👇🏻 #DebateINE https://t.co/0Sd4xhWp5o
CentroPublicoMX RT @iecm: Ya estamos listos para el primer #DebateChilango. Síguelo hoy, a las 19:30 horas, en Radio, TV, Internet y en nuestras redes so…