En fechas recientes la prensa y algunos analistas y observadores del sector han señalado que los efectos de la portabilidad en telecomunicaciones ha generado un flujo neto de usuarios hacia el operador móvil asociado al agente denominado como “preponderante” y que ha tenido un mínimo efecto adverso para su operador de redes fijas. Algunos afirman que ello se atribuye a la falta de difusión sobre la facilidad de cambiar de operador, otros dijeron que todavía era “complicado” el mecanismo de portabilidad por lo que el Instituto Federal de Telecomunicaciones (IFT) simplificó aún más el proceso. Incluso, en la sesión del 29 de julio, se aprobó en el Pleno de la Comisión Permanente del Congreso de la Unión un punto de acuerdo por el cual se solicita al IFT información sobre el decremento en las solicitudes de portabilidad y exhorta a difundir en forma amplia los derechos de los usuarios de telefonía móvil.

En dicho Punto de Acuerdo se establece “Los miembros de esta Comisión estamos convencidos de que la portabilidad numérica en el país ha contribuido a una mejora sustancial en la calidad de los servicios, a una mayor oferta de productos y a una reducción en las tarifas, debido a que la competencia se ha fortalecido y los prestadores de servicios han tenido que esforzarse por conservar y atraer usuarios.” Es una afirmación impecable, pero el sentido de extrañeza sobre el nivel relativamente menor de portaciones y el sentido del flujo neto entre operadores es el que no es consistente con tal afirmación.

El principal objetivo de la portabilidad es fortalecer la rivalidad entre operadores, es decir, que la presión competitiva entre ellos se eleve y por tanto se incremente el bienestar de los usuarios, independientemente del operador en donde permanezcan o se tengan como destino. El considerar que la portabilidad es un instrumento para alterar el tamaño de los operadores es tener un concepto erróneo de sus efectos económicos.

La portabilidad no es un vehículo que tenga por objeto que exista una migración neta de usuarios de un operador relativamente grande al resto de los operadores, el conceptualizar así los efectos y beneficios de la portabilidad es carecer de los conceptos básicos de los incentivos económicos con los que está asociado.

La portabilidad en telecomunicaciones fijas o móviles tiene como objetivo disminuir los “costos de cambio” (switching cost). A mayor sea el costo de cambio mayor poder de mercado podrían tener, en su caso, los operadores al ser una barrera a la sustitución entre ellos. Es decir, existe un nivel tal de costos de cambio entre competidores, que incluso al ser servicios sustituibles entre sí, los oferentes podrían considerarse como monopolistas respecto a los usuarios de cada uno de ellos. Lo anterior no es privativo de las telecomunicaciones, los costos de cambio existen, y se han documentado empíricamente en los servicios financieros, en software etc. Ahora, por ejemplo, la reforma financiera permite portar el crédito hipotecario entre bancos de tal forma que el acreditado pueda migrar a la institución bancaria que le ofrezca mejor tasa de interés que la inicialmente contratada.

El portar la numeración que identifica al usuario evita el costo de hundido que implica el tener que difundir un nuevo número a la red relevante para el usuario cada vez que decide cambiar de operador. Detrás de la decisión de cambio de operador existe una decisión que es privativa del usuario y que está basado en el cambio de utilidad neta que percibe al realizar el cambio. Si los costos de cambio son mayores que el incremento en el beneficio neto que anticipa, el usuario prefiere no realizar el cambio, si los costos de cambio son relativamente bajos, los incentivos de los operadores a mantenerse competitivos respecto al resto de sus rivales son mayores, por lo que se incrementa la rivalidad entre ellos y por tanto cualquier oferta de cualquiera de ellos es inmediatamente adoptada por los rivales y se transforma en un estándar en el mercado, incrementado el bienestar del usuario.

Ejemplo inmediato de ello ha sido la eliminación del servicio de larga distancia internacional entre México y el resto de Norteamérica y del roaming en todos los servicios de telecomunicaciones móviles (voz y datos) a los usuarios ubicados en México y los Estados Unidos y que se ha ampliado a los esquemas de prepago y de postpago a una velocidad extraordinaria, todos los principales rivales han adoptado en su oferta tal beneficio desde que fue anunciada inicialmente por AT&T.

Menores costos de cambio, implica que los tiempos de respuesta entre rivales para permanecer competitivos son menores, y que cualquier estrategia que sea apreciada por cualquier conjunto de usuarios puede ser duplicada o mejorada casi inmediatamente. Lo anterior, aunque no en forma exclusivamente, puede ser atribuible a la portabilidad y empíricamente se ha demostrado que tiene un efecto significativo en los cambios que mejoran precio y calidad entre rivales. Solo es necesario que los rivales consideren como factible, y por tanto creíble, que los usuarios puedan cambiar de proveedor en forma inmediata para que se tenga una mayor rivalidad, no es necesario observar un flujo permanente o significativo de portaciones para tener dicho efecto en la competencia.

Es por lo anterior que, el beneficio social de la portabilidad NO es el cambio en el tamaño de los operadores, el redistribuir las participaciones de mercado entre los competidores, de hecho, menor magnitud de los usuarios que portan sus números entre operadores es indicativo de un mayor efectos en competencia entre los rivales. Es absurdo afirmar que la portabilidad solo tenga efecto si drena usuarios de un operador relativamente “grande” al resto de los rivales. En cambio, por ejemplo, la regulación asimétrica entre el denominado “preponderante” y el resto solo está justificado como una subvención regulatoria a favor de los operadores de menor tamaño relativo por medio de elevar los costos del rival de mayor tamaño.

Al transcurrir mayor tiempo desde la adopción de la portabilidad, desde mediados del 2008 y que desde febrero del presente año se simplificó y se aceleró en su trámite a solo 24 horas (de los más bajos del mundo) se podrá analizar en forma robusta y con opinión responsable que el beneficio de la portabilidad no es equivalente a que el flujo neto lo reciba Telefónica o AT&T, en cambio es que tan significativa es la variable de portabilidad en explicar la magnitud y la velocidad de disminuciones en precio o cambios en otras características de los servicios de telecomunicaciones. La eliminación del roaming en la zona de Norteamérica por parte de los principales operadores equivale a una disminución en el precio, dado que ahora tiene el usuario mucho mayores destinos en el uso de datos y llamadas con un mismo precio, lo cual representará un reto para el INEGI en como expresarlo en su índice de precios de servicios de telecomunicaciones.

De hecho, la evidencia muestra que el número de portaciones es decreciente en el tiempo, sin embargo esto no es indicativo que su efecto sea nulo en el comportamiento de los operadores y aunque el nivel de concentración se mantenga, pero la dispersión de precios se reduce, es decir que las diferencias tarifarias entre operadores disminuye.

Será inevitable que la evidencia empírica que se genere en el futuro a partir de la experiencia de México demuestre tarde o temprano que es la conducta competitiva, y no una menor concentración, lo que en verdad beneficia al usuario, y la retrospectiva revelará que la ofuscación con el tamaño de sólo un operador sólo generó pérdidas de oportunidad en haber diseñado un mejor y muy diferente marco legal al sector.

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