Después de algunas de semanas de expectativa tras el anuncio de la subasta de la última pieza reconocida de Leonardo Da Vinci: Salvator Mundi (1490-1519) por fin este miércoles saldrá en el lote 9 B de 58 en la sesión dedicada a Arte de la Posguerra y Contemporáneo de Christie’s, y justo después de la venta de Impresionismo y Arte Moderno del 13 noviembre con una venta de cerca de 480 millones de dólares en total –la más alta desde el 2007- incluyó el “Labrador en el campo” (1889) de Vincent Van Gogh la cual estaba estimada en 50 millones de dólares y al final se fue en poco más de 81, o los 70 millones del “Contraste de formas” (1913) de Fernand Leger, la expectativa por su precio final crece. Entre una exquisita marina realizada a lápiz sobre papel, de tamaño parecido al Salvator, de la artista Vije Celmins (1938) y parte de la Colección de Melva Bucksbaum, el tono de la subasta está resaltada por una espiritualidad inusual, antes hay piezas de Rothko, una araña de Louise Bourgeois, un dibujo de Eva Hesse, una pieza de Frank Stella y “My Room is Another Fish Bowl” de Philippe Parreno -una  de las versiones de los globos metálicos en forma de peces tropicales flotando que se puede visitar actualmente en el Museo Jumex-.

Después de una gira por Hong Kong, San Francisco, Londres y, finalmente,  en Nueva York y con 22 páginas dedicadas en el catálogo, es la única pintura -de las veinte que se conocen de Da Vinci- que se encuentra en el mercado, ya que las demás están en las colecciones de los más importantes museos, desde el Louvre con La Gioconda (Mona Lisa) (circa 1502), a la última que se le había adjudicado Benois Madonna en 1909 en el Hermitage de San Petersburgo. La pieza tiene un estimado, moderado, de 100 millones de dólares ¿Porqué es moderado? Si consideramos que apenas en mayo Untitled (1982) de Jean-Michel Basquiat se vendió en Sotheby’s por 110.5 millones de dólares, convirtiéndose en la sexta pieza más costosa en subasta y colocándolo a la altura de Francis Bacon, Vincent Van Gogh y Pablo Picasso, ¿Qué podríamos esperar del autor de algunas de las pinturas más emblemáticas del mundo como La Última Cena (1498)?

La pieza fue descubierta como un Da Vinci en el 2007 cuando la restauradora Dianne Dwyer Modestini, conservadora e investigadora de la NYU, después de trabajar con ella, descubrió una serie de detalles únicos de la obra de Leonardo. Así, desde el 2005 se llevó con varios especialistas, desde Martin Kemp, el mayor especialista de Leonardo Da Vinci y profesor emérito de historia del arte en Oxford; Sir Nicholas Penny, quien fuera director de la National Gallery de Londres; a los especialistas de Renacimiento del Metropolitan de Nueva York o una comparación con la Virgen de las Rocas (1492-1508) de la National Gallery de Londres. Después de 6 años de muchos estudios y análisis todos concluyeron que, en efecto, era la pieza que había permanecido perdida por siglos y se le dio un lugar primordial en la exposición “Leonardo Da Vinci: Painter at the Court of Milan” en el 2011 en la National Gallery de Londres, junto a otras 9 pinturas y cerca de 50 dibujos, siendo ésta la mayor exposición de Da Vinci hasta la fecha, la cual fue valorada para efectos de seguro en 1.5 billones de libras, cerca de 2.5 billones de dólares, con un pago, con una indemnización al doble.

Salvator Mundi fue una comisión del Rey Luis XII de Francia y su consorte Ana de Bretaña después de su conquista de Milán y Génova. Se cree que es del mismo periodo de la Mona Lisa. Después en 1625 llega a la corte del Rey Carlos I de Inglaterra, uno de los mayores coleccionistas de la época, cuando se casa con la princesa francesa Henrietta Maria y es colocada en las habitaciones personales de los Reyes. En 1650 el célebre impresor Wenceslaus Hollar publica un grabado basado en dibujo preliminar de la pintura, es de ahí que se tiene conocimiento de la pieza y por eso se sabía que estaba perdida. Con la llegada del Commonwealth todas las propiedades del rey y la reina son subastadas por decreto del 3 de marzo de 1649. La pieza fue vendida a John Ston,e un arquitecto masón, quien era el representante de un grupo de arrendatarios que recibieron está y otras piezas como pago de sus préstamos. En 1660 con la restauración de la monarquía con Carlos II, Stone le regresa la pintura. Se cree que la pieza permaneció en el Palacio de Whitehall. A principios del siglo XX, la pieza vuelve a parecer cuando Sir Charles Robinson, la adquiere como un trabajo del alumno de Da Vinci, Bernardino Luini, para la Colección Cook, para este momento la pieza ya ha sido intervenida, después de una serie de craquelaziones en el cabello y en el rostro con un exceso de pintura. Cuando se vende la Colección Cook la pieza alcanza un precio de 45 libras en subasta en 1958. En el 2005, es descubierta en una subasta local en Estados Unidos como una copia, un grupo de inversionistas la adquieren por 10,000 dólares y la envían a restauración.

En últimos años la pieza ha permanecido en un estado de polémica, en especial relacionado con su valor comercial. En primer lugar los especialista consideran que debería ser arriba de los 200 millones de dólares se estimado, pero debido a su estado físico de fragilidad le bajaría este. La realidad es que un periodo muy pequeño de tiempo ha tenido por lo menos tres dueños, el grupo de inversionistas que después se lo dieron a Sotheby’s para una venta privada de 80 millones de dólares al “empresario” suizo, en realidad se presentaba como “art dealer and shipper”, Yves Bouvier -quién pagó 68 millones en efectivo y 12 millones en obra, incluido un Picasso-. Al poco tiempo, Bouvier lo vendió al oligarca ruso Dmitry Rybolovlev por 127.5 millones de dólares, a quién ya le había vendido más de 30 piezas en sobre precio. Al enterarse Rybolovlev que sus piezas no valían lo que había pagado, tanto por las casas de subastas cuando quería vender o, en el caso del Salvator Mundi, por un artículo del Times el 9 de marzo de 2014 cuando contaban los rumores de su venta entre 70 y 80 millones de dólares el año anterior, la venta a Bouvier. En una invitación al cumpleaños de Rybolovlev, el 22 de noviembre de 2014, cuestionó a Bouvier si es que había pagado en exceso por la pieza, pero continuaban siendo amigos. Sin embargo, con el tiempo y otros comentarios de especialistas y coleccionistas se comenzó a dar cuenta que la mayoría de las piezas estaban mal evaluadas, ya que él sabía que la comisión de Bouvier era del 2 por ciento. En enero del 2015 el abogado de Rybolovlev demandó a Bouvier y todos los que resultarán culpables de fraude en Mónaco. El 25 de febrero Bouvier fue detenido en Mónaco, por fraude y lavado de dinero por la cantidad de 1,049,465,009 dólares. Bouvier logró salir con una fianza de 10 millones de dólares. En marzo de ese mismo año lo volvió a demandar, ahora en Singapore y en Hong Kong. “The Bouvier Affair” pone al descubierto las peores prácticas del mercado del arte, desde un conflicto de interés entre los oficios, hasta cuestiones delictivas en el uso y manejo de la información. Aunque las demandas continúan su curso, Bouvier regresó al negocio como si nada según narra el periodista Sam Knight en el artículo de The New Yorker de febrero del año pasado.

Su valuación ha sido complicada ya que no hay un antecedente de un precio de salida de una pieza de estas características de Leonardo Da Vinci. Algunos puntos a considerar es el autor, uno de los artistas más famosos de todas las épocas, incluso lo podemos considerar sólo con su nombre; sus otras piezas, la fama de la Mona Lisa hoy en día es indiscutible y presumiblemente está valuada, supongo para fines de seguro, en 730 millones de dólares; también, comparte, según los especialistas, algunos rasgos de autorretrato del propio artista; los dueños de la pieza incluyen tanto la monarquía francesa como la inglesa; su aspecto de novedad al ser la última pieza adjudicada ha atraído una gran cantidad de prensa y visualización a nivel internacional, lo que provoca una idea de peregrinación a ver sus piezas.

Por otro lado, el tema juega en su contra en su valuación, ya que es un tema claramente católico al ser la representación de Cristo, ataviado elegantemente de azul y su imposibilidad de pasar por neutral como otros temas de Leonardo. Es la representación de acuerdo al Evangelio de Juan (4:14) “Y hemos visto y testificado que el Padre ha mandado a su Hijo para ser el Salvador del Mundo” –dato curioso si lo buscan por su ubicación sale la referencia sobre el agua, pero si buscas el texto sale en el mismo lugar-. Por otro lado, al ser hombre, a diferencia de una mujer su valuación tiende a ser menor. Finalmente, su estado de conservación y sus problemas legales relacionados con Bouvier.

Al colocar la pieza Renacentista en la subasta de Arte Contemporáneo tiene la clara finalidad de obtener la mayor atención posible, siendo la más importante actualmente, tantos por las piezas que se manejan como los precios que se alcanzan, por lo que buscan una diversificación de la cartera de clientes que pueden gastar más de 100 millones de dólares en una pieza y poner en el mismo lugar los interesados en Leonardo Da Vinci y los audaces coleccionistas contemporáneos, en lugar del tradicional mercado de “Old Masters”, especialmente considerando que estará también “Sixty Last Suppers” (1986) de Andy Warhol, para marcar la influencia de Leonardo en el arte contemporáneo, y que esta estimada en 60 millones de dólares . Los posibles interesados de la obra son a nivel internacional desde los coleccionistas americanos, como el Museo Getty, la única institución museográfica capaz de pagar esa cantidad en una subasta o el inversionista Steven A. Cohen, o el coleccionista Leon Black – con una colección valuada en 750 millones de dólares que incluye a Picasso, Turner, van Gogh y Rafael; hasta la familia real de Qatar, o el más recién inaugurado Louvre de Abu Dhabi, que ya están exhibiendo Los Jugadores de Cartas de Paul Cézanne y Nafea Faa Ipoipo (When Will You Marry?) de Paul Gauguin, por cerca de 500 millones de dólares en una venta privada, siendo las piezas 2 y 3 de las más costosas.

Si la subasta de “El Grito” (1895) de Edvard Munch el 2 mayo del 2012 en la subasta de Impresionismo y Arte Moderno de Sotheby’s pasó a la historia por ser la puja más larga, cerca de 10 minutos que comenzó con 40 millones de dólares para alcanzar un total de casi 120 millones de dólares, ésta promete ser igual de excitante y despertar la vanidad de varios coleccionistas. Si los medios de comunicación no toman como noticia la compra un yate, de un Boeing o de una pequeña isla griega por esta cantidad, la venta y compra de una pieza con estas características se volverá tema de las primeras planas el día 16 de noviembre.

 

 

Sobre el autor

Ximena Apisdorf Soto

Ximena Apisdorf Soto

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Maestra en Arte, con especialidad en Art Business por la Universidad de Manchester y egresada de la Licenciatura en Arte por la Universidad del Claustro de Sor Juana. Se enfoca en la creación de mejores relaciones para el intercambio de instituciones nacionales e internacionales. Actualmente, trabaja para el Barroco Museo Internacional, el cual será inaugurado en 2016 en Puebla y como consultora de relaciones internacionales con las asociaciones como la Asociación de Directores de Museos de Arte (AAMD por sus siglas en inglés) y Bizot para el Museo del Palacio de Bellas Artes. En 2014 fue coordinadora operativa de la 2da. Bienal de Arte Veracruz, para la creación y difusión de artistas del estado. Desde el 2011 se ha especializado en arte contemporáneo latinoamericano y su difusión en las plataformas digitales como fundadora y editora del blog Tildee.info. Escribe para las publicaciones especializadas: Flash Art, Revista Código, Artishock, entre otras. Ha trabajado en instituciones públicas y privadas, enfocada en la coordinación estratégica, operativa y de comunicación; tanto en México como en Estados Unidos; entre los que destacan: el Museo Nacional de Arte, el Museo Tamayo, Proyectos Monclova, I-20, Casey Kaplan Gallery, Prospect 2.5. Ha impartido clases para la Suprema Corte de la Nación (2007) y el Instituto Realia (2014). En el 2008 curó y coordinó la primera exposición de arte contemporáneo en el Museo Diego Rivera Anahuacalli: “Elefante Negro: Arte Contemporáneo”, en la cual participaron 21 artistas de 10 nacionalidades diferentes.

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