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¿Por qué es importante la comunicación gubernamental?

La comunicación gubernamental es la estrategia que cada gobierno tiene para comunicarse entre los gobiernos de cada entidad federativa y sus diferentes estructuras, otros gobiernos en el extranjero, la prensa nacional e internacional, los partidos políticos, los poderes camarales y con sus gobernados en diferentes contextos y formas.

Esta comunicación es la voz del poder en funciones. Lo que diga y lo que no, tiene un impacto social en la medida en que informa lo que el grupo en el poder quiere decir a otros que lo acompañan en su trabajo de gobernar.

Si la estrategia de comunicación no está clara y conformada sobre un eje rector que regule su práctica cotidiana para la satisfacción de necesidades muy concretas de los grupos sociopolíticos involucrados en sus procesos, los resultados pueden ser muy contraproducentes para el grupo político que sustenta el poder.

En poco más de dos meses de ejercer el poder el nuevo gobierno ha mostrado en la práctica deficiencias informativas y comunicativas que pueden confundir a la opinión pública interesada en conocer las acciones que realiza en todo el territorio nacional. El fenómeno MORENA y su dirigente el Presidente Andrés Manuel López Obrador son observados minuto a minuto por analistas y críticos de manera permanente en el país y en el extranjero, por ello debe mejorar considerablemente sus esfuerzos de vinculación con otros actores políticos y ciudadanos.

Y es que el exceso de temas filtrados en la voz del gobierno actual tiende más a confundir que a informar sobre la agenda temática que maneja. En cualquier momento y espacio se pueden hacer declaraciones históricas, literarias, sociales, políticas, chuscas, acusatorias, o de cualquier otro tipo, que confunden la esencia y lo sustantivo de lo que debería informarse y debatirse en los contextos de la cuarta transformación.

Muchos son los temas y los protagonistas de primer nivel que han incurrido en estos actos que ponen en tela de juicio el “nuevo modelo de comunicación” anunciado oportunamente por el Coordinador General de Comunicación de Presidencia Jesús Ramírez Cuevas. El modelo no se ve que esté operando de manera clara a la causa que debe servir.

Ejemplos de la fallida comunicación son la polémica del cambio de sede del aeropuerto internacional y su consulta popular que no convenció a muchos. Otra fue la decisión de construir el Tren Maya en el sureste mexicano con todo y deterioro ecológico que ello implica. Otra, la aceptación del Presidente de tener asesores empresariales como Carlos Slim, Carlos Hank González y Ricardo Salinas Pliego, ello generó sorpresa y desconfianza entre analistas y diversos sectores políticos y ciudadanos. También está la polémica que se generó en plena mañanera con la secretaria de Gobernación Olga Sánchez Cordero sobre la no declaración de un departamento de su propiedad en los Estados Unidos. De las últimas, la designación de David Alexir Ledesma como Subdirector de la Coordinación de Comunicación del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología. Sí, de inmediato el presidente rectificó, pero el impacto negativo de la comunicación usada para ello no desapareció.

La comunicación gubernamental fue durante muchos sexenios en nuestro país un pretexto para alinear a los cuadros políticos en el poder y configurar alianzas con los medios de comunicación nacionales, estatales y regionales. Funcionó más para la compra de favores editoriales y silencios entre periodistas que para satisfacer las necesidades sociales de información y de interacción entre el poder y la ciudadanía. El expresidente López Portillo renegaba de la prensa que lo criticaba diciendo “no les pago para que me peguen” por ejemplo.

Hoy se pretende que la comunicación gubernamental funcione diferente, al menos eso se nos ha dicho. Sin embargo y a pesar de que Jesús Ramírez Cuevas está operando el nuevo modelo, éste no se nota de manera inmediata. El desorden informativo es más visible que la estrategia de alto impacto para la construcción de una imagen positiva de opinión pública. Sin embargo. con todo y estas fallas Rodrigo Galván de las Heras, director General de De las Heras Demotecnia, ha confirmado con sus estudios de opinión, que la simpatía y aprobación de la opinión pública para la comunicación e imagen del Presidente y su gobierno le son muy favorables. Contradicción importante de la nueva democracia que debe profundizarse sin duda alguna.

La conferencia de prensa que ofrece el Presidente, la mañanera, es otra muestra de lo que planteo. La sobreexposición de su imagen y sus declaraciones hacen de la comunicación gubernamental una gran confusión de discursos entre lo que preguntan los reporteros de la fuente, y lo que responden el mismo Presidente y sus colaboradores. Hablar todos los días no significa que se tenga algo importante que decir, ni tampoco significa que se está muy cerca de los gobernados y los medios de comunicación. Y ello puede hacer que los sustancial se confunda con lo visceral. Algunos analistas han cuestionado que no pueden ser las mañaneras monotemáticas, en alusión a que en el mes de enero por la coyuntura política el tema estelar fue casi todos los días, Pemex y la guerra encarnecida al huachicol. Se argumentaba con razón creo yo que los temas de interés gubernamental también tenían que abarcar otros asuntos que ni siquiera eran mencionadas por el jefe del ejecutivo.

Otra equivocación comunicativa gubernamental es la gran cantidad de contradicciones en los discursos de los dirigentes del gobierno, sus simpatizantes y ciudadanía. Unos opinan una cosa, oros opinan algo diferente. Se nota la ausencia de un principio rector que organice los puntos de vista institucionales para diseñar los mensajes adecuados y evitar prejuicios o malas interpretaciones. Creo que está muy claro que la agenda de comunicación gubernamental la dicta todos los días la voz del Presidente y esto no es lo más adecuado si de innovación en la comunicación gubernamental estamos hablando. Es preciso implementar una estrategia rectora con especialistas en el tema que regulen contenidos de mensajes, medios, voceros, tiempos, formas e impactos en diferentes sectores de la población.

Esperemos que con los cambios anunciados recientemente al Sistema Nacional de Radiodifusión encabezado ahora por el periodista Jenaro Villamil Rodríguez y con los ajustes hechos en las direcciones de Notimex, Canal 22 y Radio Educación se logre un progreso en las estrategias informativas y comunicativas que el nuevo gobierno necesita para posicionarse de manera estratégica en la percepción de los mexicanos que no conformamos parte de la estadística de Rodrigo Galván de las Heras. Pueden ser estos cambios la evidencia del nuevo modelo de comunicación gubernamental. Al tiempo.

Fernando Molina López

Fernando Molina López

Periodista y comunicólogo. Aficionado al debate y al análisis. Docente e investigador puma. Gusta del café, la música y las conversaciones constructivas.

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