La industria de las telecomunicaciones de ninguna forma está exenta de las coyunturas que se presentan en los mercados internacionales, sean estas producto de la implosión de los precios de las materias primas o de los cambios en la política monetaria de los países desarrollados. Lo anterior es amplificado cuando las empresas de telecomunicaciones son competidores globales, con énfasis en los mercados emergentes, los cuales son vulnerables a las decisiones de política monetaria en los Estados Unidos o Europa, los cuales determina el sentido de los flujos de capitales, el costo del financiamiento o costo de oportunidad de los recursos a ser invertidos, así como en el ritmo de crecimiento del ingreso de su base de usuarios. Todo ello además del retorno a diferentes versiones de regulación en cada país en donde la paranoia por el tamaño de los operadores en los mercados nacionales ha cambiado la visión de liberalización de los mercados por la de regulación de “mano dura”.

El declive de los precios de las materias primas, principalmente el petróleo en cerca del 50% durante el segundo semestre del 2014 y el cobre en cerca del 20% durante el mismo período. Todo indica que el “súper-ciclo” de auge en los precios de las materias primas ha terminado, así como la influencia, de organismos como la OPEP en la regulación de la oferta mundial de crudo. Por otro lado, la Reserva Federal de los Estados Unidos más temprano que tarde terminará con una anormalmente baja en tasa de interés por fondos federales ubicada en la vecindad del cero que se ha prolongado por casi seis años y su primera alza de tasas desde el 2006, dejando detrás una cauda de endeudamiento tanto de gobiernos como de empresas, lo que contrasta con la Unión Europea donde todavía las tasas de interés bajas se pueden prolongar.

Tales factores en su conjunto con La singularidad de la recuperación del crecimiento de los Estados Unidos respecto al resto del orbe podrán inducir una reducción significativa o pero aún una reversión de los flujos de capital observados durante los últimos seis años hacia los países emergentes y que dio lugar a que se observaran crecimientos espectaculares, por ejemplo en países del cono sur como Brasil. Lo anterior ha generado un fortalecimiento del dólar americano frente a otros activos, lo que ha depreciado las monedas tanto de países emergentes como de la zona del euro. Escenarios semejantes tuvieron lugar en crisis financieras como las de 1981, 1987, 1994 y 1997 que debilitaron su crecimiento y por tanto redujeron el ingreso de su mercado interno en términos de internacionales.

Las telecomunicaciones son un sector intensivo en la inversión de capital específico, inversiones irreversibles de largo plazo y sensible a los cambios en el ingreso de los mercados internos. El efecto del fortalecimiento del USD respecto a las monedas de los países de Latinoamérica han afectado desfavorablemente el ingreso medio por usuarios de los principales rivales en Latinoamérica  en telecomunicaciones, América Móvil y Telefónica.

Por ejemplo, el ARPU o ingreso medio por usuario en telecomunicaciones móviles, es una métrica de ingreso medio que puede subir por mayores precios, mayor cantidad demandada o una combinación de ambos y erróneamente se ha relacionado como un indicador correlacionado en forma positiva con la presencia de poder sustancial por parte de algún operador. Al finalizar el 2014 los ARPU en diferentes países en donde ambos operadores son competidores disminuyeron en forma sustantiva en términos de USD. El crecimiento de cada economía determina la demanda por servicios de telecomunicaciones y eleva el ARPU por el factor cantidad de uso que incluye y no necesariamente por precio, el cual incluso puede disminuir. La generalización de paquetes que incluyen servicios de voz y datos, así como el uso de tarifas “no lineales”, es decir de precios de paquetes diferenciados por cantidad y por lo servicios incluidos, ha permitido usar el ARPU como un indicador de precio efectivo por un conjunto de servicios determinado.

A pesar del el crecimiento de Brasil en años anteriores, su perspectiva no es de un crecimiento sostenido, en el caso de México, el crecimiento, a pesar de ser mayor que el del año anterior, la circunstancia internacional y el débil o estancado desempeño de la demanda interna hace difícil un crecimiento esperado mayor al 3%.

Menor ingreso medio por usuario puede afirmarse que se mantendrá deprimido por dos razones: i) por la depreciación de las monedas locales en términos de USD y ii) por un menor crecimiento de las economías que se traduce en menor crecimiento en la demanda por telecomunicaciones, a menor ingreso la preferencia por el prepago en mayor que la opción del post-pago, pero la rentabilidad de prepago tiene un mayor volatilidad que la del post-pago. Un eventual aumento en las tasas de interés de los Estados Unidos aumenta el costo de oportunidad de los recursos a ser invertidos, por lo que las inversiones con mayores tasas serán menores que las inversiones que con las tasas anormalmente bajas que prevalecieron durante casi seis años.

Aunado a lo anterior, un menor crecimiento en los mercados internos excluye la posibilidad de entrada de nuevos competidores con nueva inversión, por lo que se amplía el espectro para adquisiciones de operadores domésticos por parte de otros operadores de presencia global  (v.gr. AT&T en México, que tal vez pagó en exceso por Iusacell y Nextel dada la evolución reciente) y la consolidación de los operadores en cada mercado doméstico.

Mayores tasas de interés y mercados en economías emergentes con menor crecimiento y menores flujos de capital, aunado a cambios regulatorios con que penalicen o limiten el tamaño de los operadores como en México con el concepto idiosincrático de “preponderancia”, el retorno al proteccionismo, de los operadores estatales, los cambios unilaterales de la autoridad a los contratos de concesión y la penalización fiscal por tamaño (v.gr. Ecuador), regímenes fiscales hostiles a la inversión de capital fijo, todos ellos factores que se retroalimentan en  desincentivar disminuyendo la rentabilidad a las inversiones en telecomunicaciones.

Los años 2015 y 2016, serán complicados para el sector de telecomunicaciones, la confluencia de marcos regulatorios adversos o basados en seleccionar “ganadores” o “perdedores” mediante la aplicación de diferentes intensidades de regulación asimétricas (v.gr. México, Colombia, Perú) con las condiciones de mercados internos con bajo crecimiento y una disminución o retorno de los flujos de capital hacia las economías desarrolladas y/o con crecimiento sostenido afectarán en forma adversa la inversión en la expansión de las redes de telecomunicaciones y rezagarán su penetración en áreas fundamentales para el crecimiento futuro como en educación e integración de los mercados locales con los regionales y estos con los mercados globales.

Las alternativas para los operadores son mayores eficiencias por medio de la convergencia de servicios de banda ancha tanto en plataforma fija como en la plataforma móvil, la diferenciación del servicios segmentado a los usuarios evitando que las telecomunicaciones sean servicios que se comercialicen como un bien homogéneo o estandarizado y, la inevitable consolidación de operadores a favor de competidores de escala internacional, aquellos operadores anclados a un solo mercado doméstico serán objeto de adquisiciones o se soportar su operación con base a beneficios regulatorios o por estar integrados a medios masivos (v.gr. Televisa). Los cambios regulatorios en algunos países basados en tratamientos asimétricos y en la penalización al tamaño en el mercado doméstico serán un amplificador de las condiciones adversas a la inversión, y en su supuesta virtud llevarán su penitencia con cargo al costo social.

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