Doña Remedios Albertina Ezeta Uribe,
Remedios Albertina Ezeta Uribe nacida en Toluca, Estado de México, el 7 de agosto de 1907, fue una de las primeras mujeres de la entidad en participar ejemplarmente en la vida política, además de ser una destacada académica y científica.

Hija del abogado Gabriel Ezeta Orihuela, y de Remedios Uribe Pichardo, Albertina Ezeta ingresó en 1922 al Instituto Científico y Literario de Toluca, siendo la primera mujer en hacerlo y rompiendo con ello, el esquema socialmente impuesto a la mayoría de las mujeres de su época.

En 1927 se trasladó a la Ciudad de México para Ingresar a la Escuela Nacional de Jurisprudencia – Facultad de Derecho y Ciencias Sociales de la UNAM-. En aquella época, por intermediación de su abuelo, Albertina residió en un convento guadalupano, puesto que no había muchas opciones para que una estudiante, siendo mujer, y además de provincia, se pudiese hospedar.

Participó activamente, en el movimiento estudiantil a favor de la autonomía de la Universidad, aunque desde el año que ingresó al Instituto, comenzó su actividad política, pues fue militante en el Partido Socialista del Trabajo, antecedente del Partido Nacional Revolucionaro en el Estado de México.

Entre los años 1940 y 1942 se convirtió en la primera mujer en México que fungió como jueza conciliadora en Toluca; y al término de esta actividad, y hasta 1944, colaboró en el Tribunal para Menores del Estado de México, como jueza abogada. En el mismo periodo ocupó los cargos de jueza segundo civil y jueza segundo penal del Distrito de Toluca. En 1944 fue nombrada defensora de oficio.

En su labor académica destaca su papel como fundadora y presidenta vitalicia de la Asociación de Mujeres Universitarias en el Estado de México, en 1949.

No solo por tradición, -pues su padre fue un notable notario-, sino por méritos propios, Albertina se convirtió en la primera mujer Notario Público, en 1952, ejerciendo dicha función durante dos décadas. Sin embargo, el camino no le resultó sencillo, puesto que ante los primeros intentos que hizo para ocupar el cargo, éste le fue negado, no obstante contar con todos los requisitos legales. Se cuenta entonces, que en 1947 tuvo que acudir con el entonces gobernador del Estado de México, Alfredo del Mazo Vélez, para solicitar su ayuda, pues al no ser reconocida como ciudadana por la Constitución, no podía aspirar a tal función.
No menos importante fue su actividad docente en la Escuela Superior de Comercio del Estado de México, y la Escuela de Enfermería y Obstetricia; impartió las cátedras de Práctica de Pequeñas Industrias, Geografía Patria, Francés, Alemán, Idioma Nacional y Raíces Latinas así como de clases de Orfeones.

Albertina Ezeta también se desempeñó en la política, participando como diputada federal por el Estado de México, en la XLIII Legislatura. Formó parte del grupo de las primeras mujeres legisladoras en el país, junto con Guadalupe Ursúa (Jaliscto), Marcelina Galindo (Chiapas), y Margarita García Flores (Nuevo León).
Su labor como legisladora abrió camino para el tan ansiado ideal de equidad en la representación política, que aún hoy es asignatura pendiente.

Remedios Albertina Ezeta fue precursora de la participación de las mujeres en la vida pública, se enfrentó a un mundo dominado por hombres, y pese a los obstáculos hizo una carrera brillante en la política y la academia.

Hoy que las mujeres luchan cotidianamente por el respeto a sus derechos, la mexiquense Albertina Ezeta debe ser recordada como ejemplo vivo de congruencia y trabajo arduo.

Doya Meyitos, como era llamada cariñosamente por quienes la conocían, murió el 23 de febrero de 1992.

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