“Dejad que los niños vengan a Mi y no se lo impidan, porque de los que son como éstos es el reino de Dios” Lucas 18:16

Con el pretexto de que hoy se celebra el día del niño y que ayer fue noche de museos asistí a la exposición colectiva del Museo Mural Diego Rivera titulada “Piedra, papel o tijera: el juego de los artistas” curada por el artista Juan Coronel Rivera, y que lleva itinerando desde el 2013 por toda la República.image2

A lo largo de piezas juguetonas de Francisco Toledo, principalmente, Betsabe Romero, Daniel Lezama, Roberto Turnbull, Germán Venegas e incluso Gabriel Figueroa; así como la importancia de la metáfora del trompo, que da vuelta sobre su propio eje, esta muestra gira en ella misma, en un tiempo, de 1947 al 2012, donde el trompo era el rey y que hoy resulta un tanto nostálgica. Después de una exposición académica, ésta se abre de forma luminosa con un tema que ha sido tratado a lo largo de la historia del arte ampliamente, incluyendo el juego de ajedrez de Marcel Duchamp, o el fútbol, de tanta importancia para nuestra cultura. Sin embargo, después del Museo del Niño “tocar, jugar, aprender” en los museos cobró un nuevo significado, yo recuerdo la maravilla que fue su apertura y eso que ya no era tan chiquita, de poder tocar, cosa que en muchos museos todavía no es la regla, obviamente por sugestiones de preservación, y que el arte contemporáneo ha buscado su apertura, Luis Rius, director del espacio, menciona “la invasión de una energía, en la que cada pieza reclama su propio espacio”.

El título nos dice mucho de los procesos de selección, al buscar la idea de justicia, con un juego medianamente azaroso: “piedra, papel o tijera”, y con cara de póquer que da una ventaja, aquí vemos una visión muy personal del curador al escoger 48 artistas que mejor expresaran sus ideas: jugar como una forma de resistencia.  En 69 piezas de diversas técnicas y materiales, desde libros para iluminar a esculturas, cubos, rompecabezas, mobiliario, etc. hay un cambio en la infancia, como la pérdida de la inocencia por cuestiones como: la explotación infantil, el maltrato o la sobre explotación, escondidas en estos objetos.image1

Antes de salir de mi oficina rumbo al Museo en compañía del pintor Erik Rivera (México, 1979), o para los cuates “El Niño Terrible” (www.elninoterrible.com) me di cuenta que no podría existir mejor platica sobre el tema. La primera vez que me encontré con su obra fue una gran sorpresa, por un lado estos pequeños personajes políticos, religiosos, históricos o artistas, representados de una forma muy ingenua con grandes ojos que ven en muchas ocasiones directamente al espectador y después de una inspección mas cautelosa hay cosas escondidas, entre las posturas que representan y lo que la sociedad ve,  no resulta en los más mínimo escandaloso para una visión superficial.

Entre sus exposiciones resaltan El Niño Diego (36avo. Festival Cervantino, 2008), Jesus-child (Sistema de Transporte Colectivo Metro, 2012) y La Pequeña Grecia (Agapi Mu, 2013), en las que justo habló sobre Diego Rivera, a la visión más humana de Jesús de Nazaret o de la mitología griega. Con una formación un tanto autodidacta hace unos años creo un regalo, un dibujo para pintar por medio de números, otra vez una visión nostálgica de aquellas versiones del juego, pero en este caso para adultos.

Las miradas nos siguen, y ya arriba del turibus, en la ruta del centro histórico, me percato que aquellas esferas sorprendidas de sus personajes, son las de él, abre su mirada a los espacios históricos de donde estas parado. Esa mirada es la que busca “piedra, papel o tijera”, aunque aquí entre nos yo prefería “zapatito blanco, zapatito azul…”, no sé porque.

 

Museo Mural Diego Rivera
Balderas y Colón s/n
Centro Histórico
México, D.F.
Hasta el 21 de junio.

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