El Partido Revolucionario Institucional (PRI) se ha distinguido entre el resto de los principales partidos políticos por tener un cambio de dirigencia en la unidad, sin protagonismos disidentes, a diferencia de como lo han experimentado la derecha (PAN) y la izquierda (PRD). Sin duda, eso es un factor que lo diferencia del resto de las alternativas políticas, las cuales se muestran amorfas, desdibujadas y por lo tanto inconsistentes, lo que abre paso a ofertas electorales populistas que configuran un riesgo para la estabilidad de los avances logrados al transformar a México.

La economía no es ajena al análisis del mercado electoral, y por lo tanto, de poder explicar la importancia de los partidos políticos y de las candidaturas independientes. Los partidos políticos crean su propio capital intangible por medio de la reputación social que acumulan en el tiempo y que los deben de distinguir del resto de sus competidores, son una forma eficiente de que los ciudadanos identifiquen la oferta electoral que realizan por medio de la reputación que crean y que van transformado en el tiempo.

El nuevo Comité Ejecutivo Nacional (CEN) del PRI que encabeza su nuevo presidente, Manlio Fabio Beltrones Rivera, hace énfasis, entre otras, en el entreveramiento generacional y el uso de las nuevas tecnologías (redes sociales) para fortalecer el acercamiento con las nuevas generaciones y cerrar esa brecha, para acrisolar las aspiraciones con las oportunidades que les ofrecerá un México cada vez más global y moderno.

Sin embargo, los retos del nuevo CEN del PRI no son menores, con 12 procesos electorales en el próximo año, la trasformación requiere ser pronta y efectiva. Comprometiéndose con la apertura de espacios de todos aquellos con aspiraciones, para evitar las rupturas que causen divisiones y fracturas que han dominado al resto de los partidos políticos.

Entre los retos, está la ciudadanización del PRI, es decir, la inclusión, tal que las candidaturas independientes sean no sean una reacción a la rigidez de la estructura partidista. Si bien las candidaturas independientes son una alternativa en la oferta electoral, su proliferación refleja la incapacidad de los partidos para acoger tales alternativas.

La elección de los mejores candidatos es una tarea compleja, dado que las virtudes de los aspirantes pueden ser solamente respecto a su ventaja en  la atracción del público y, en los hechos, terminar minando el capital del partido, dado su desempeño económico y político en el ejercicio de sus funciones. Otros pueden ser garantía de capacidad y efectividad, pero su faceta de atracción puede ser deficiente y ser superable por figuras públicas con discursos populistas e inconsistentes, basados en el conflicto improductivo y la descalificación, cuyo éxito sólo se basa en el morbo que genera entre el público.

Un hecho es sin duda cierto, la modernización del partido tiene un objetivo inmediato, los procesos electorales del 2016, y las campañas políticas tienen como objetivo el maximizar la probabilidad de victoria en cada uno de ellos. Una tarea inevitable es la identificación de las preferencias de los votantes, anticipar sus decisiones en las urnas y su respuestas a los actos y propuestas de campaña, en estos elementos estratégicos se requieren las ventajas que ofrecen las tecnologías de información, en la era del “big data”, dado que no ha habido una modernización sobre cómo los partidos se allegan datos en forma diferente a los métodos tradicionales de encuestas, prácticamente no ha habido cambio tecnológico en este aspecto, y el mercado de encuestadoras cada vez es menos objetivo y solo ofrece el confirmar o justificar lo que el que contrata desea escuchar.

La Secretaría de Estrategia Digital no se agota en administrar contenidos (mensajes) en redes sociales y generar “hashtag” que se transformen en virales, eso es insuficiente y limitado. Su mandato debe de ser, además de lo anterior, que las campañas estén guiadas en datos, es decir, en la creación, almacenamiento y análisis de datos que son relevantes para identificar las preferencias de la población en una localidad determinada. Las redes sociales y el uso de Internet para cualquier actividad generan datos, que analizados en forma científica, pueden contribuir a identificar patrones de conducta en una demografía determinada y calcular la probabilidad que la población pueda ser incentivada a incrementar su participación política y sus preferencias, y por tanto estimar qué tipo de propuestas pueden generar una respuesta positiva, y cuáles pueden generar una respuesta adversa o cuáles pueden generar una respuesta en los partidos rivales, tal que se tenga un efecto neto negativo.

Una estrategia digital es el reunir la información relevante de varias fuentes en forma sistemática y procesarla, lo cual va más allá de usar Twitter y Facebook. Un ejemplo exitoso de ello fue la estrategia utilizada durante la campaña de re-elección del presidente Obama en 2012, denominada “Narwhal”, que consistió en fusionar los datos recolectados de fuentes digitales y de campo en una sola base de datos que llegó a tener 50 terabytes de datos digitalizados al terminar la elección. Los mensajes en Twitter sólo eran resultado de un extenso algoritmo que estimaba las probabilidades de que el texto del mensaje o su encadenamiento tuviera el mayor efecto positivo entre la población objetivo.

Es necesario reconocer que, así como hay que conocer las preferencias de los votantes, hay que hacerles llegar argumentos y datos para evitar que sean seducidos por propuestas de otros partidos que los consideran como una población “engañable”. Una estrategia electoral ganadora puede optar por dos opciones: i) anunciar propuestas que atraen al votante típico en temas que le son relevantes y en donde el votante está relativamente bien informado, por lo que no es fácilmente “seducido” y ii) propuestas que son relevantes para el votante pero de las cuales está relativamente mal o deficientemente informado y por tanto puede ser “seducido” por propuestas que le prometen un beneficio pero que en realidad resultan falsas, imposibles o sus consecuencias le significan al final un daño. Ante tales escenarios, la responsabilidad de un partido moderno no sólo es conocer preferencias, es informar, argumentar y demostrar que sus propuestas son viables y sus efectos benéficos, dejar el discurso basado en juicios de valor y maniqueísta, por la propuesta con argumentos lógicos soportados con datos objetivos y comprobables en hechos demostrables.

Es de esperarse que los miembros del nuevo CEN del PRI así como los candidatos que postulen para el 2016, sin excepción, conozcan lo que Cicerón decía sobre un orador, no como alguien que da discursos, para Cicerón el orador era sobre todo un hombre de Estado, capaz de poder expresar una idea al público basado en el conocimiento y la sabiduría. Los verdaderos oradores romanos podían convencer a su audiencia no por sus técnicas verbales, por importantes que fueran, pero porque ellos sabían de lo que hablaban y por su profunda pasión por su país.

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