Durante la pasada 33ª Conferencia Regional de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO, por sus siglas en inglés), que se llevó a cabo del 6 al 9 de mayo en Santiago de Chile; México y la FAO firmaron un acuerdo de cooperación Sur-Sur. “Mesoamérica sin Hambre” es el nombre del acuerdo creado para contribuir a la erradicación del hambre en los países centroamericanos, República Dominicana y Colombia. Conviene recordar que entre los objetivos centrales de la FAO destacan: ayudar a eliminar el hambre, la inseguridad alimentaria y la malnutrición, hacer que la agricultura, la actividad forestal y la pesca sean más productivas y sostenibles, reducir la pobreza rural, propiciar sistemas agrícolas y alimentarios inclusivos y eficientes e incrementar la resiliencia de los medios de vida ante las catástrofes. Se trata, sin duda, de una coincidencia programática relevante con los esfuerzos mexicanos alrededor del programa denominado “Cruzada contra el Hambre” y, en definitiva, de un consenso en ciernes sobre la prioridad que esta lucha debiera ocupar en la agenda de cooperación para el desarrollo en América Latina.

La Conferencia Regional de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura se celebra cada dos años y es considerada como la máxima instancia rectora de la Organización en el ámbito regional. Se trata de un foro oficial donde participan ministros de agricultura y altos funcionarios de los Estados miembros con el objetivo de definir las áreas prioritarias de trabajo para cada bienio.

La Conferencia Regional, cuya celebración y agenda fueron acordadas la edición pasada, se llevó a cabo en la ciudad de Santiago de Chile del 6 al 9 de mayo, con la presencia de la Presidenta de Chile, Michelle Bachelet, el Director General de la FAO, José Graziano da Silva, el Vicepresidente de Venezuela, el Representante Regional de la FAO, Raúl Benítez, entre otras personalidades de la política latinoamericana, así como ministros de Agricultura, Medio Ambiente y Desarrollo Social y representantes de los treinta y tres países miembros.

Dentro de los trabajos de la 33a Conferencia Regional de la FAO se trabajó principalmente alrededor de los siguientes ejes temáticos:

  1. Desafíos para la erradicación del hambre, la inseguridad alimentaria, la desnutrición y la pobreza extrema. Una de las acciones sugeridas a la Conferencia Regional fue la de respaldar el plan de acción de la CELAC 2014, en especial el apartado seguridad alimentaria, nutrición, erradicación del hambre y la pobreza. Se convino también fortalecer la Cooperación Sur-Sur y triangular en la región, facilitando procesos de intercambio de las mejores prácticas y políticas públicas a favor de la seguridad alimentaria y nutricional. Cabe agregar que un año antes de que finalice el plazo para el cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo del Milenio, se ha alcanzado ya la meta de “reducir a la mitad la proporción de personas que padecen hambre”, en 16 de los 33 países de la región. Se consideró, sin embargo, que en este rubro se estaba aún lejos del escenario óptimo.
  2. Desafíos para la producción sostenible de bienes y servicios en los sectores agrícola, pecuario, forestal y pesquero, la reducción de riesgos y el mejoramiento de la resiliencia de los medios de vida ante amenazas y crisis, en un contexto de cambio climático. Uno de los acuerdos relevantes fue el de respaldar las acciones de FAO en el marco de la CELAC con miras a la adopción de una Agenda Estratégica Regional para la Gestión Integral del Riesgo de Desastres y el diseño de un Plan de Acción regional.
  3. Desafío para el desarrollo inclusivo y eficiente de la agricultura y los sistemas alimentarios a nivel local, nacional e internacional.

¿Qué es el Acuerdo “Mesoamérica sin hambre”?

“Mesoamérica sin hambre” es un acuerdo de cooperación Sur – Sur, de carácter triangular, creado entre México y la FAO a fin de ayudar a la erradicación del hambre en los países centroamericanos, República Dominicana y Colombia. Dicho acuerdo crea el Fondo Fiduciario México – FAO, con una aportación inicial de 3 millones de dólares, para llegar a un total de 15 millones de dólares en los próximos cinco años. Estos recursos se destinarán a financiar acciones de cooperación, y al trabajo conjunto con los gobiernos de Mesoamérica en el diseño e implementación de una agenda para potenciar recursos, vincular fortalezas, apoyar el desarrollo de capacidades locales y aprovechar las capacidades diferenciadas y complementarias de los países miembros en la lucha contra el hambre.

La iniciativa signada entre México y la FAO contribuye a la cooperación Sur-Sur, aspecto que fue especialmente enfatizado en la Declaración Final de la Cumbre 2014, en la medida en que, como advirtió el propio Director General de la FAO “los países se van graduando para ser países de ingresos altos y ya no reciben más la cooperación de los donantes tradicionales.” De acuerdo con José Graziano, es por eso que “naciones como México, Chile o Brasil deben asumir el rol de hermanos mayores para los que están más rezagados: eso es lo que representa la cooperación Sur-Sur”.

En la firma del acuerdo estuvieron presentes el Director General de la FAO, José Graziano da Silva, el Subsecretario de Desarrollo Rural de México, Arturo Osornio y el Director de la Agencia Mexicana de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AMEXCID), Juan Manuel Valle, quién hizo hincapié en que este Acuerdo busca apoyar, a través de la FAO, acciones consensuadas con cada uno de los países de la región para fortalecer la seguridad alimentaria y nutricional. En su oportunidad, el director general adjunto de la AMEXCID, Alfredo Mayén, detalló que este programa tendrá cuatro ejes fundamentales: 1) el fortalecimiento de la agricultura familiar; 2) el fortalecimiento de acciones en el compromiso político; 3) nutrición adecuada y 4) reducción de vulnerabilidades.

Fundamentos e implicaciones del programa

En enero de 2014, la Cumbre de la CELAC, reunida en la Habana, Cuba, apoyó en su declaración final la Iniciativa América Latina y el Caribe Sin Hambre 2025 e hizo un llamado a “…impulsar políticas económicas que favorezcan la productividad y el desarrollo sostenible” a fin de erradicar la pobreza y el hambre en la región. Por su parte, desde la Cumbre de la CELAC 2013 celebrada en Chile, los Jefes de Estado y de Gobierno se propusieron impulsar la denominada iniciativa regional. Es apenas natural que, en una región donde al menos 40 millones de personas se encuentran en situación de pobreza alimentaria, el tema de la lucha contra el hambre cobre relevancia. No obstante, se antoja imposible la tarea de desvincular este tipo de iniciativas internacionales con el programa denominado “Cruzada Nacional contra el Hambre” que el gobierno mexicano ha venido implementado. De hecho, durante la suscripción del acuerdo de cooperación algunos medios reportaron que se espera que esta iniciativa –la de “Mesoamérica sin Hambre”- suponga la aplicación en América Latina de algunos programas de la “Cruzada Nacional contra el Hambre”.

En cualquier caso, México será la sede de la 34ª Conferencia Regional para América Latina y el Caribe en 2016 por lo que buscará situarse en una posición de liderazgo frente a estos temas en su relación de cooperación con Centroamérica, el Caribe y algunos países latinoamericanos. No es producto de la casualidad, por ejemplo, que el lunes 12 de mayo, en la Cancillería Mexicana se presentara la séptima edición del Informe de Cooperación Sur-Sur en Iberoamérica –que destaca el rol de oferente de México junto con el de Argentina, Brasil, Chile y Colombia- y que, en general, este año, México busque desahogar una agenda de cooperación importante con Centroamérica y el Caribe, tal y como quedó de manifiesto con las Cumbres celebradas a finales de abril en Mérida.

 

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