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México tiene más víctimas que las del crimen

Cuando escuchamos la palabra víctima en el país inmediatamente se va nuestra mente hacia el concepto de crimen, ya sea del organizado o de ese otro que es más bien un relajo y que ocurre en muchas calles de este país. Algunos más pensarán tal vez en aquellas personas que son víctimas de la violencia en la familia, en el noviazgo y todo tipo de relaciones interpersonales. La percepción del país tanto internamente como en muchos otros países es que vivimos sumidos en la violencia y que todo el tiempo somos víctimas de la violencia. De hecho hace poco tiempo le pregunté a una amiga californiana si acaso iba a venir a México como había dicho alguna vez y me contestó que lo sentía mucho, pero que le gustaba mucho cómo se veía su cabeza sobre sus hombros (supongo que ella creyó que mientras platicábamos mi cabeza rodaba por los suelos).

No se puede negar el nivel de crimen y de violencia que se vive en el país, y hasta ofensivo sería hacerlo cuando en algunas comunidades viven situaciones realmente difíciles. Por otro lado si nos referimos a las víctimas podríamos mencionar a aquellos que han vivido en carne propia la furia de la naturaleza, la desigualdad social o cualquier otra cantidad de situaciones. Podría hablar de lo que es tener que enfrentar la injusticia del sistema legal mexicano que a veces prefiere engrosar sus estadísticas deteniendo a gente inocente, situación que viví en carne propia, pero NO.

No me refiero a ese tipo de situaciones, sino a algo que tiene más impacto en la cultura mexicana. Alguno tal vez podría pensar que pocas cosas afectan más a los mexicanos que el crimen, pero te aseguro que lo que voy a decir de hecho sí tiene un impacto mucho mayor: “La Mentalidad”.

Todas las personas tenemos un cerebro y cada uno tenemos una mente, aunque curiosamente la segunda actúa de manera muy peculiar, pues todo lo interpreta de acuerdo a lo que vivió la persona desde pequeña, por lo que su niñez, su familia y amigos tienen un peso muy grande para definir la forma de pensar y actuar de esa persona, pero existe un grupo mayor que también lo impacta de forma muy fuerte y es la sociedad. Por eso aquellos que hemos tenido algún noviazgo con alguien de otra nacionalidad estamos familiarizados con el término “shock cultural” y no es más que ese impacto que causa el que dos personas de diferentes países, religiones o círculos sociales sienten al ver cómo es que su pareja, persona que en teoría es sumamente cercana y hasta su supuesta media naranja, de pronto piensa o actúa de forma tan diferente a como él o ella lo hubiera hecho ante determinada circunstancia.

No me voy a meter específicamente a ese tema sobre el choque cultural el día de hoy, pero lo uso de referencia pues al menos en mi caso ha sido una de las formas más peculiares con las que he podido darme cuenta de muchas de las formas de pensar tan peculiares que tenemos los mexicanos. Quiero aclarar que al decir mentalidad mexicana en ningún momento es mi intención usarla como ofensa, y de hecho esa misma mentalidad es en más de una situación algo que nos hace únicos y una raza fabulosa, como esa capacidad de sonreír a pesar de vivir situaciones difíciles, el ingenio tan característico y muchas otras cosas.

Sin embargo, si algo nos está dando malos resultados lo primero que tenemos que hacer es detectarlo y reconocer que lo padecemos. En este caso el tema de la victimización es un tema que cuando comento en reuniones muchas veces a más de uno le saca ronchas, pero es un tema que poco se discute pero afecta a la sociedad en muchas formas y de hecho mientras no se cambie esta situación difícilmente va a poder cambiar la situación de fondo del país.

Como dije anteriormente, somos un país en el que nos gusta sonreír, y de hecho nos gusta la fiesta, pero no nos gusta organizarla y mucho menos pagar por asistir. Cuando en los noticieros hablan de que van a subir los impuestos nos gusta quejarnos de esa situación, pero no nos gusta investigar si el dinero de esos impuestos va a beneficiar a los ciudadanos, y si vemos que hay irregularidades nos frustra, nos enoja, pero no sabemos aún cómo organizarnos y quedamos solamente quejándonos amargamente. De hecho cuando alguno quiere hacer algo, es común que el resto lo critique por alborotador en Facebook, y en más de una ocasión he visto como personas que se quejan de una situación particular critican a quien días después decide hacer algo por cambiar las cosas.

La diferencia entre una víctima de las circunstancias y de una persona responsable (no confundir responsable con culpable), es que la segunda es capaz de reconocer el error en sus acciones o falta de ellas y la primera es una persona que siente que el mundo le escupe en la cara, buscando con ello causar conmiseración pero nunca buscan cambiar las cosas.

¿Te imaginas a políticos que al ser descubiertos en sus tranzas reconocieran su culpa y estuvieran dispuestos a pagar las consecuencias? ¿Ciudadanos participativos listos para contribuir a mejorar las cosas en la ciudad en lugar de sólo dar quejas? ¿Empresas que en lugar de aprovechar las crisis para mejorar su imagen reconocieran su participación en muchas de las mismas crisis y estuvieran dispuestos a hacer lo que fuera necesario para mejorar las cosas?

No son preguntas de comerciales de flojera, de hecho son situaciones que han pasado en la vida real en sociedades como Islandia en las que han estado dispuestos a pagar el precio, pero eso no se da con frases huecas que se dicen antes del mundial, sino con reconocimiento de los errores propios y con acciones concretas para cambiarlos.

Gustavo González

Gustavo González

No nos definen nuestras experiencias, sino el significado que les damos". ¿Te has preguntado por qué algunas personas parecen sobresalir siempre, mientras que otras personas viven siempre ahogándose en un vaso de agua? En realidad no es magia, sino la capacidad de esas personas de usar su cuerpo, su mente y todas sus capacidades a su favor. Me apasiona ayudar a la gente a descubrir su potencial usando las experiencias cotidianas y sobre todo, la sabiduría animal de una manera muy peculiar y única.

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