Cuando hablamos de fútbol, lo primero que hacemos es invocar a los grandes: Pelé, Platini, Beckenbahuer, Maradona, Puskas, Müller, Ronaldo, Romario, Cruyff, Di Stefano, Zidane, Ronaldhino, Messi, Messi y desde luego…Messi. Y aunque todos en sus respectivos contextos han trascendido a las filas de los mejores por sus puntajes como mejores goleadores o por las grandes cantidades de dinero que perciben, la verdad es que sus biografías resultan mínimamente idénticas: les gustaba el fut desde chiquitos.

A propósito de la convocatoria que Gerardo Martino hiciera a Lionel Messi para jugar los partidos amistosos de la selección argentina en Estados Unidos, resulta bien oportuno conocer un poco más de este jugador, desde el ojo crítico de Alex de la Iglesia (nuestro director favorito por cintas como El Día de la Bestia, Perdita Durango, Acción Mutante, La Comunidad, Crimen Ferpecto, Las Brujas de Zugarramurdi y Balada Triste de Trompeta, por citar las más simpáticas).

“Messi” es un gran documental de 93 mins. que reseña la integridad, tenacidad y ética del jugador rosaliño: su infancia, persistencia, condición de desventaja (frente a otros jugadores por su baja estatura y nula corpulencia); y la inteligente forma de aprehender la fama, todo, a partir de los testimonios y pespectivas que bajo un formato de “comida generacional” se integra con sus amistades de infancia, profesores, parientes, comentaristas, jugadores, exdirectivos y entrenadores.

Con un excelente montaje y una brillante combinación de planos múltiples, Alex de la Iglesia nos proporciona una comparación entre las jugadas de Messi (apenas siendo un niño) contra Maradona (siendo adulto). A lo largo del documental observamos que en efecto el juego de Messi es superior al de Maradona por un rasgo inigualable: no hay malicia ni dolo en el juego de Messi. Su juego es técnico, vertical, estratégico, natural -sobra decir que es ultra veloz- en cambio, el juego de Maradona es por sí mismo sucio, tramposo, engañoso (esa “Mano de Dios” que no entendemos cómo es que la celebren tanto), rápido, sí, pero técnicamente incorrecto. Messi, no tiene pasado oscuro, ni juego maniqueo. Maradona en cambio, es un antihéroe latinoamericano.

A lo largo de la narración testamos lo que afirma Menotti: “Messi primero que es un diamante de los mejores y después encontró quién le dé la forma para que su brillo nunca sea opacado por imbéciles…”: ese niño que anhelaba jugar en el Barza, lo logra con Pep Guadiola (el director técnico que a muchos nos convirtió en seguidores del Blaugrana por su altísima capacidad para articular jugadas cerradas, cortas e increíbles) y lo que Messi y Pep logran vale mucho la pena documentar…y Alex de la Iglesia, lo hizo.

Aunque el juego de Messi obvia su potencia, velocidad, explosión y cambio de juego milimétrico; lo cierto es que la secuencia cronológica de los materiales recopilados, la narración y los testimoniales de este documental reivindican la imagen de los futbolistas y condensan la línea narrativa de su carácter, personalidad, devoción, lo innegable de su sencillez y su enorme capacidad para reconocer sus limitaciones y deficiencias…en cada etapa de su vida.

Ahora bien, elegir un futbolista para reseñar su vida tiene algunas contrariedades entre ellas lo evidente: sus propias “claves” para alcanzar “el éxito”, ya que serán considerados “modelos a seguir” por su carisma (James Rodríguez, lo siento, así lo veo); otros por esfuerzo (Ronaldinho); unos más por mercadotecnia (Christiano Antipatía Ronaldo); algunos porque sus esposas los atomizan como figuras de consumo (David Beckham y Ozzy Osbourne…espera ¡éste último no es futbolista! -pero como si lo fuera-); o sencillamente porque son jóvenes, afortunados y muy consentidos (Layún y “Chicharito”, lo siento, así lo veo).

En suma, entre el fútbol europeo y el latinoamericano (incluyendo a Italia que es la escuela de juego del balompié argentino), hay diferencias abismales respecto de la disciplina, técnica, tradición, sentido del juego, impacto en sus seguidores y sobretodo, la forma en que los gobiernos latinoamericanos capitalizan este deporte. Por esa razón, entre la Copa UEFA Champions League y cualquier otra de América Latina (incluida la Copa América próxima a iniciar el 11 de junio en Chile), nos quedamos mil ocho mil veces con la UEFA, Messi, sus más de 70 goles, sus seis Copas de Liga, dos Copas del Rey, dos Súper Copa Europea, seis Copas de España, dos mundiales de Clubes, sus cuatro Balones de Oro por mejor jugador del mundo y…el Barza. Así es.

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