La sublimación de la maternidad ha sido un acto presente en casi todas las sociedades a lo largo de la historia. La asociación de determinados valores al hecho dador de vida además ha permanecido casi incuestionable.

Sin embargo, estamos ahora viendo el surgimiento de una serie de autoras que señalan los mitos en torno a la maternidad y refutan la idea de que sea la panacea en la vida de las mujeres.

La escritora californiana Ayelet Waldman planteó en 2009 en su libro Bad Mother que la maternidad no debía ser más importante que el matrimonio mismo, además se refirió a la “espantosa” responsabilidad que suponía para las mujeres el cuidado de la casa. Admira a las madres modernas, aquellas que son confidentes con ellas mismas y con sus hijos y buscan su propia felicidad.

Por su parte, Lina Meruane, en Contra los hijos, obra publicada en 2015, habla del uso del cuerpo femenino como mercancía y su sometimiento al poder político o religioso; para Meruane, existe una clara condena en torno a las mujeres que no están de acuerdo en la aceptación de su “naturaleza biológica”, que claramente, es una construcción cultural de dominación.

Otras autoras que se han referido a la falacia del mito de la maternidad y han desmenuzado sus implicaciones sociales y políticas desde una postura feminista, son por ejemplo la israelí Orna Donath o Sandra Hervás.

Vale la pena conocer estas posturas y derribar los muros que han hecho de la maternidad una aspiración femenina carente de posibilidad crítica. En la medida que se desmonte el mito, la decisión será más libre y más gozosa para aquellas que la elijan.

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