Van a cumplirse apenas tres años -el tiempo pasa volando-. Era el viernes 30 de marzo de 2012 en la capital mundial del tejuino, Guadalajara, Jalisco. El entonces candidato del PRI a la presidencia de la República, Enrique Peña, arrancaba su campaña con la firma, ante notario público, de los tres primeros compromisos de gobierno en caso de llegar a Los Pinos.

Ante miles que lo aclamaban, junto a su “mini-me” -sólo que en tamaño “jumbo”- Aristóteles Sandoval, Peña Nieto aseguró que tendría cinco metas generales de gobierno: México recuperaría la paz que le había quitado la delincuencia, combatiría la pobreza, mejoraría la educación, generaría crecimiento económico y el país tendría liderazgo internacional.

Se van a cumplir tres años de esas promesas y no hay para cuando cumplirlas, porque ¡bueno! esas fueron cinco; en total el ahora Presidente prometió 266 cosas distintas que iban desde crear el Instituto Nacional del Emprendedor –que dirigirían los viejos emprendedores priístas de siempre- hasta dotar de agua potable a Chiapa de Corzo, pasando a prometer que “el ratón de los dientes” dejaría centenarios, habría computadoras portátiles para todos los estudiantes de secundaria, un mexicano llegaría a la Luna, se construiría el libramiento norponiente de la ciudad de Apizaco -lugar de los mejores frijoles-, se institucionalizaría el “Día de la damita Godínez” y cada mes nos entregaría su declaración patrimonial para que checáramos que sigue teniendo las mismas 9 casas. Si usted no logra diferenciar las auténticas promesas de aquellas que se me acaban de ocurrir… ¡ya puede trabajar como asesor de campañas!

Ahora, a dos meses de iniciado su tercer año de gobierno, nos trae la noticia que los priístas ya se saben de memoria: hay crisis económica y hay que hacer recortes. Otra vez nos van a aplicar “las dolorosas pero necesarias” “medidas preventivas” para “que el país no se nos deshaga entre las manos”, “asegurar el futuro de los mexicanos” y “fortalecer la economía” bajo un esquema de “responsabilidad”. Es decir, el mismo cuento de siempre.

El anuncio del recorte de 124 mil millones de pesos al gasto público federal -que realizó el viernes 30 de enero nuestro “Pensador del Año”- es un golpe demoledor en lo financiero y lo político para la actual administración. Ya no sólo se quedó desmayada ante los escándalos inmobiliarios -la casa de Angélica, la casa del Presidente en Ixtapa y la del “Pensador” en Malinalco-, sino que su imagen pública va en picada, su credibilidad es cada vez menor y las expectativas están prendidas de alfileres, ahora tampoco puede con las presiones financieras internacionales.

El Presidente canceló dos promesas también iniciales: la del  tren transpeninsular de Yucatán y el escandaloso proyecto del México-Querétaro que se embolsarían “los señores de las casas”; ya ni hablemos de la Comisión Nacional Anticorrupción, del crecimiento económico prometido, las reformas inconclusas, que en algunos casos -como la de Telecomunicaciones- sólo fortalecieron a los mismos de siempre y sirvió como mordaza para golpear a los críticos, y las batallas perdidas contra la impunidad (carpetazo torpe y cobarde a la Masacre de Ayotzinapa) y la inseguridad (¿vieron que el sábado hubo ooootro enfrentamiento en Michoacán que dejó cinco muertos?).

Es decir, todo lo que nos prometieron se hizo aire. Los dos años de EPN han estado plagados de todo menos abundancia, justicia, seguridad, combate a la pobreza y transparencia gubernamental.

Como dicen: “Encarrerado el ratón…” parecería que estamos viendo los últimos sexenios priístas comprimidos en uno sólo: la sordera gubernamental ante los grandes problemas que caracterizó a Gustavo Díaz Ordaz; la vieja tradición echeverrista de anunciar grandes obras que nunca se completan; el estilo lopezportillista de la frivolidad y el despilfarro de la familia presidencial; así como la inacción, torpeza, cobardía y grisura -¿esta bien dicho?- del gobierno de Miguel el de Colima. Ya sólo faltan los crímenes políticos del sexenio de Carlos y los “errores de diciembre” de Ernesto para que tengamos la película completa.

Si estos han sido los primeros años de administración que llegó a Los Pinos con el slogan “Nosotros sí sabemos gobernar”, agárrense de las tripas, vayan corriendo a la Farmacia del “Fénix” a comprar todo el Prozac y los ansiolíticos más baratos, ahorre todo lo que pueda, coma ahora que todavía puede y cuide su trabajo. Los priístas ya nos demostraron que no son ni buenos ni malos, simplemente son incorregibles.

“Jesusa en Campaña”: Desde este primer lunes de febrero vamos a iniciar un repaso entre las historias de aquellos que se sienten capaces de gobernarnos, centrándonos en los soberbios y cínicos que quieren llegar a gobernadores. Quien se lleva las palmas en ambas materias es el precandidato del PRI a la gubernatura de Colima, uno de los políticos más grises en la Historia de esta especie de país: José Ignacio Peralta Sánchez quien dejó un pésimo recuerdo entre los “colimotes” durante su gestión como presidente municipal de la capital. No sólo porque se la pasó viajando por el mundo en compañía de su esposa a cargo del erario en lugar de gobernar, sino porque las cuentas nunca le cuadraron en materia de gasto público (¿una pista de hielo en Colima de 4 millones de pesos?) y porque mandaba hacer puentes en época de lluvias con jovencitos -amigos suyos- a cargo de los contratos. Todos los detalles de sus trapacerías en la próxima entrega de esta columna. Aparentemente su único mérito es ser amigo de piquete de ombligo de nuestro “Pensador del Año”, el “Señor de los Recortes y el Crecimiento Cero”, el hombre que dicen las malas lenguas hace y deshace en Los Pinos a voluntad… sí ese que está usted pensando.

Pobre Colima!

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Sobre el autor

José Luis Guzmán Monroy

José Luis Guzmán Monroy "Miyagi"

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Nació en algún momento del “baby boom” sesentero (para que no les oculte la edad lo hizo en 1964) y nunca negó su cuna de ocote. Producto de la cultura del esfuerzo, su vida estudiantil transcurrió en escuelas públicas hasta titularse en la FCPyS de la UNAM con la Licenciatura en Ciencias de la Comunicación y luego una Maestría en Ciencia Política. Como su madre lo echó de su casa al grito de “yo no mantengo vagos!!”, cuando el apenas contaba con 5 años de edad, José Luis ha desempeñado los más variados y diversos empleos que van de “cerillo” en un Aurrerá a Productor del Presidente Vicente Fox en ese monumento al humorismo involuntario llamado “Fox en Vivo, Fox, Contigo” que se transmitió durante el sexenio 2000 – 2006 a cargo de la Oficina de Imagen y Opinión Pública de la Presidencia de la República. Fue también Reportero del Instituto Mexicano de la Radio (IMER) desde 1992 y hasta el año 2000 cubriendo todas las fuentes informativas destacando el Senado de la Republica y la Secretaria de Gobernación. Cubrió también el levantamiento zapatista en Chiapas en enero de 1994 y las Platicas de Paz de San Andres Larrainzar, Chis, en 1996. Ha colaborado en medios electrónicos como Grupo Imagen y W Radio, como productor de Carmen Aristegui y Javier Solórzano del 2000 al 2005. Como productor en “Radioactivo” durante 5 años y creador de “juguetes” radioactivos así como de programas unitarios. Actualmente produce y conduce “Charros Vs. Gangsters” en el 102.5 Noticias MVS; luego de realizar otros esfuerzos como “El Atorón” y “Las Del Estribo”. En televisión ha colaborado en “Circulo Rojo” de Televisa y “El Almohadazo” de Canal 52 en el sistema Dish; contando también como guionista en Canal 11 del IPN. En medios impresos ha colaborado en los periódicos Reforma, Milenio y como miembro fundador del diario “La Crónica de hoy”. Además de escribir para publicaciones mensuales como “Rolling Stone”, “Esquire” y “Playboy”. Actualmente produce “Ultra Noticias” con Javier Solorzano. Tiene un hijo, 4 divorcios, 3 pensiones, una infección venérea, una novia a la que adora y le gusta la ropa de GAP.

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