Hace exactamente 40 años Richard M. Nixon, con un discurso más lacrimógeno que una canción de “Paquita la del Barrio”, se despedía de sus conciudadanos al anunciar su renuncia al cargo de Presidente de los Estados Unidos, la primera vez que esto ocurría en la Historia de la nación más poderosa de la Tierra.

Ese fue el momento de oro de la llamada “prensa de investigación”, ya que la caída de “Tricky Dicky” –como le decían a Nixon- podía ser atribuida directamente a la labor de dos reporteros de “The Washington Post”, Carl Bernstein y Bob Woodward, quienes habían seguido la historia de cómo un robo común y corriente en la sede del Partido Demócrata conducía al descubrimiento de una red criminal que dirigía el inquilino de la Casa Blanca y que incluía a la CIA y al FBI.

Cuando la película del hecho, basada en el libro “Todos los Hombres del Presidente” de Woodward y Bernstein, llegó en 1976 a las pantallas, mi generación enloqueció de placer y no había un solo estudiante en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM que no quisiera convertirse en alguno de los dos periodistas, cuando menos cuando iban al baño.

Se pensaba que una investigación sólida, una buena grabación telefónica o un video podían acabar con carreras políticas y salvar al país -a cualquier país- de algún Nixon en potencia. Como en muchas cosas, nos equivocamos… ¡cuando menos en México! De haber ocurrido el escándalo Watergate en nuestro país, yo creo que Nixon ya se hubiera reelegido y sería líder moral del PRI.

Grabaciones van y vienen –desde la del “Osito” Téllez, la de Adriana y Raúl Salinas, la de Josefina Vázquez Mota, la de Purificación Carpinteyro y miles más- tantas que se han ido acumulando en el cajón de los incobrables para terminar significando nada.

De investigaciones sólidas ya ni hablamos: desde el Pemexgate en la elección del 2000 cuando Francisco Labastida perdió con Vicente Fox, hasta los hechos que vinculan a Cuauhtémoc Gutiérrez “El Lord De los Topo Gigios” con una red de prostitución, estas solo han servido para lo mismo que se le unta al queso, es decir, puro bolillo.

De hecho, creemos que al Auditorio del la sede nacional del PRI le van a cambiar el nombre de “Plutarco Elías Calles” a Motel “La Hiena Ardiente”.

Y si pasamos al capitulo de los videos vemos con horror que estos son más injustos que las nominaciones al “Oscar”, por ejemplo, a Carlos Ahumada sus videos lo llevaron a la cárcel, pero a los compinches del “Peje” que se robaron hasta las ligas, ni un rasguño; a José Manuel Mireles que no tenía ni una foto en Disneylandia con Mickey Mouse le dejaron caer todo el peso del Estado; mientras que a Rodrigo Vallejo (hijo del exgober de Michoacán) que apareció echándose unas “Tecate light” con Servando Gómez siguen viendo si lo sacan de la cárcel con lana y “La Tuta”, el mayor productor de películas desde Steven Spielberg, sigue siendo “el más buscando”.

Ya ni hablamos de Florence Cassez en su película “Muchacha Francesa viene a Casarse” o de la exitosa “Secuestros y Patadas: el Caso Romano” creadas ambas por el genio fílmico de Genaro García Luna.

De esta manera, a 40 años del escándalo Watergate llegamos a la triste conclusión de que lo que le sucedió a “Tricky Dicky” sólo le pasó por no ser priista o perredista; si ese hubiera sido el caso, Woodward y Bernstein hubieran sido demandados y hasta perdón le hubieran pedido al Richard por “enlodar su nombre”.

 

Datos fascinantes: Me han preguntado mucho sobre la columna anterior. Ahí les van datos nuevos, ustedes hagan uso de su imaginación.

P. ¿Quien es Max?

R. Un exconductor de tele y “novio oficial”

P. ¿Que regalitos le dio él a ella?

R. Desde un terreno en Echegaray, hasta pericos chiapanecos pasando por una pantalla plana de 50 pulgadas

P. ¿Lo sabía la familia de ella?

R. Por supuesto!

El nido de amor que frecuentaban –el hotel, pues- estaba solo a cinco cuadras de la casa de ella.

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Sobre el autor

José Luis Guzmán Monroy

José Luis Guzmán Monroy "Miyagi"

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Nació en algún momento del “baby boom” sesentero (para que no les oculte la edad lo hizo en 1964) y nunca negó su cuna de ocote. Producto de la cultura del esfuerzo, su vida estudiantil transcurrió en escuelas públicas hasta titularse en la FCPyS de la UNAM con la Licenciatura en Ciencias de la Comunicación y luego una Maestría en Ciencia Política. Como su madre lo echó de su casa al grito de “yo no mantengo vagos!!”, cuando el apenas contaba con 5 años de edad, José Luis ha desempeñado los más variados y diversos empleos que van de “cerillo” en un Aurrerá a Productor del Presidente Vicente Fox en ese monumento al humorismo involuntario llamado “Fox en Vivo, Fox, Contigo” que se transmitió durante el sexenio 2000 – 2006 a cargo de la Oficina de Imagen y Opinión Pública de la Presidencia de la República. Fue también Reportero del Instituto Mexicano de la Radio (IMER) desde 1992 y hasta el año 2000 cubriendo todas las fuentes informativas destacando el Senado de la Republica y la Secretaria de Gobernación. Cubrió también el levantamiento zapatista en Chiapas en enero de 1994 y las Platicas de Paz de San Andres Larrainzar, Chis, en 1996. Ha colaborado en medios electrónicos como Grupo Imagen y W Radio, como productor de Carmen Aristegui y Javier Solórzano del 2000 al 2005. Como productor en “Radioactivo” durante 5 años y creador de “juguetes” radioactivos así como de programas unitarios. Actualmente produce y conduce “Charros Vs. Gangsters” en el 102.5 Noticias MVS; luego de realizar otros esfuerzos como “El Atorón” y “Las Del Estribo”. En televisión ha colaborado en “Circulo Rojo” de Televisa y “El Almohadazo” de Canal 52 en el sistema Dish; contando también como guionista en Canal 11 del IPN. En medios impresos ha colaborado en los periódicos Reforma, Milenio y como miembro fundador del diario “La Crónica de hoy”. Además de escribir para publicaciones mensuales como “Rolling Stone”, “Esquire” y “Playboy”. Actualmente produce “Ultra Noticias” con Javier Solorzano. Tiene un hijo, 4 divorcios, 3 pensiones, una infección venérea, una novia a la que adora y le gusta la ropa de GAP.

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