Para Anna: por los terrores eróticos que me causa… 

La Semana Santa ha terminado. Simplemente me tiro a pensar sobre la condición humana en las arenas de ese paraíso llamado Tepetongo, mientras veo hordas de vacacionistas sumergirse en caldo de ellos mismos aderezado de heces fecales, orines, rastros de comida, sudor, mocos, sangre y hasta agua, como algo sólo reservado a pensadores de alto nivel como Nietzsche o “Lagrimita”.

El espectáculo me hace recordar que este domingo arranca formalmente el periodo electoral que concluirá el 7 de junio con la elección de algunos gobernadores, toda la bola de mantenidos… digo… diputados de San Lázaro, todos los holgazanes… perdón… delegados capitalinos y uno que otro viejo buey. Leo a los sesudos analistas quienes predicen una debacle para el PRI y el PRD, un repunte ligero para el PAN y la desaparición de dos de los 10 partidos que dizque nos representan, al no llegar a la barrera del mínimo 3% del porcentaje electoral. Veo mi tuiter: los insultos siguen por decenas, algunos “ciudadanos” me acusan de cosas que ni siquiera sabría como hacer… el que menos, me llama “ojete agachón miserable rata lujuriosa sarnosa”, veo a quien pertenece la cuenta: es mi hijo de 15 años.

Suspiro.

Repentinamente lo veo claro y llegó a la conclusión que la cadena de televisión Fox obtuvo hace 4 años: esta es la época dorada del zombi, de manadas feroces de muertos vivientes que sólo se juntan para hacer daño en, digamos, un mitin del PRD o de MORENA -no hay mucha diferencia- o para devorar cerebros o ya de plano, únicamente para joder como los tuiteros.

La verdad es que, si somos estrictos, el zombi como tal celebra 100 años en este 2015. Se cumple el centenario de la ocupación estadounidense en Haití que occidentalizó muchas prácticas -no todas muy lícitas o morales- de lo que por eones se realizaban en aquella isla y entre ellas encontramos a los famosos “muertos vivientes”, aunque hay que reconocer que el vudú desempeñó un papel importante para lograr que la colonia francesa se convirtiera en la primera nación independiente de América Latina.

Dicen que todo comenzó con la llegada de un misterioso personaje entre cura, brujo y maestro de “coaching” apellidado Boukman procedente de Jamaica -onda Bob Marley- quien en agosto de 1791 realizó un ritual en la selva.

Reunió por centenas a sus partidarios, mató un chancho y pidió a todos los que quisieran ser libres que bebieran la sangre del animal antes de hacerlo “carnitas”. Debió ser un megapuerco porque alcanzó para que todos los presentes se pusieran como “placa de camión” e hicieran una pachanga digna de Cuauhtémoc Gutiérrez. Total que Haití se hizo independiente.

Cuando los gringos llegan en 1915 y se largan en 1934, llevan consigo las semillas de la cultura “zombi” y la historia de su origen. El esclavo de un brujo diabólico, conocido como Andrés Manuel… digo… Bokor, se roba un cadáver de su tumba para insuflarle vida y utilizarlo para votar… digo… trabajar en los cañaverales peor que como negro: como negro muerto. El zombi come, respira, mira el “Sabadazo”, le gusta Loret de Mola, cree que Carmen Aristegui es una mártir de la libertad de expresión, oye e incluso habla, pero no recuerda nada de cuando estaba vivo, ni mucho menos entiende que hace trabajando por menos del salario mínimo región A. Es, en breve, un robot de carne y hueso.

Los zombis -en su tradición haitiana- suelen caminar dando bandazos (así como sí votaran por el PAN y luego por el PRI), realizan acciones físicas de manera mecánica, tienen una mirada helada y desenfocada, y hablan con voz nasal. Esto es, no porque tengan asma o les afecten los imecas, sino porque en Haití a los difuntos se les sepulta con algodón en las narices para que no cojan un catarro.

La primera aparición de estos monstruos no fue en la elección federal del 2006, sino que ocurrió en la película “The White Zombie” de 1932. Aquí quedó definido en el imaginario colectivo como un ser torpe que actúa de acuerdo a la masa. El zombi no es nadie cuando está solito, necesita a la banda para hacerse notar, para actuar con impunidad y para atracar comercios o usar términos antisemitas en tuiter. Siempre es el otro, siempre es extraño y lo peor, muy ordinario. No es aristocrático, sensual, millonario, misterioso y con distinción como el vampiro; es más bien como pariente pobre que le va al “América”.

Su imagen quedó definida en la película “The Night Of The Living Dead” de George A. Romero del 68, donde rompe con el esquema de su origen satánico o brujeril para convertirse en monstruo como consecuencia del uso o abuso de la tecnología y donde por primera vez, surge como plaga que no conoce límites ni cura… simplemente se dedica a comer cerebros. A partir de ahí hicieron diversas apariciones pero siempre como de segundo cachete, poco tenía que hacer frente a vampiros, hombres lobos, o ya clavados en el fin del mundo, la destrucción de las ciudades en glorioso HD.

En la segunda década del siglo XXI cobraron nueva fama de manera inusitada. Hay varias razones para explicar porqué pueblan nuestras pesadillas en esta década:

  1. Son divertimento puro alejado de racionalismo. No están atormentados por la mortalidad como un vampiro, no tienen broncas con la figura paterna como el monstruo de “Frankenstein”, desconocen el sexo como los hombres lobo y les vale sorbete si se comen a un blanco, a un negro o a un amarillo… todos saben a pollo. Son monstruos para wevones sin complicaciones.
  1. Como son más “x” y ordinarios que un Godínez en quincena, podemos destruirlos, particularmente en videojuegos, o verlos morir en las películas, de cientos de maneras posibles sin experimentar la menor culpa o empatía. Nadie se encariña con un zombi. Nos permiten así liberar tensiones y agresiones de manera sana.
  1. Al definirlos como seres sin voluntad o manipulados por alguien más, los zombis encarnan la adhesión ciega a la autoridad, de ahí que no nos importe lo que les pasa y nos hacen sentir bien ya que nosotros somos revolucionarios de tuiter comprometidos con las mejores causas… siempre y cuando no cierren el Starbucks.
  1. Noam Chomsky dice que las hordas de “muertos vivientes” representan el miedo estadounidense a los “otros” ya sean terroristas árabes, narcos mexicanos, modelos rusas, palurdos “basura blanca” o negros comesandías. Son el nuevo enemigo y el único zombi bueno, es el zombi muerto.
  1. Hay quien dice que su popularidad deriva de que son el único monstruo completamente nacido del apocalípsis, según el teólogo y escritor Kim Paffenr “son completa y literalmente apocalípticos, más que cualquier otro monstruo, señalan el fin del mundo tal y como lo imaginamos”. Nuestra civilización es muy frágil -o al menos eso creemos- y tal hecho nos genera una angustia de características devastadoras que se alivia con la destrucción de cientos de miles de estos pobres tipos.

Así que regocíjense amigos en Tepetongo, tuiter o los que van a votar… ¡ustedes son los nuevos monstruos! Aunque eso ya lo sabíamos.

Datos fascinante: ¡Ya que se vaya Korenfeld!

Sobre el autor

José Luis Guzmán Monroy

José Luis Guzmán Monroy "Miyagi"

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Nació en algún momento del “baby boom” sesentero (para que no les oculte la edad lo hizo en 1964) y nunca negó su cuna de ocote. Producto de la cultura del esfuerzo, su vida estudiantil transcurrió en escuelas públicas hasta titularse en la FCPyS de la UNAM con la Licenciatura en Ciencias de la Comunicación y luego una Maestría en Ciencia Política. Como su madre lo echó de su casa al grito de “yo no mantengo vagos!!”, cuando el apenas contaba con 5 años de edad, José Luis ha desempeñado los más variados y diversos empleos que van de “cerillo” en un Aurrerá a Productor del Presidente Vicente Fox en ese monumento al humorismo involuntario llamado “Fox en Vivo, Fox, Contigo” que se transmitió durante el sexenio 2000 – 2006 a cargo de la Oficina de Imagen y Opinión Pública de la Presidencia de la República. Fue también Reportero del Instituto Mexicano de la Radio (IMER) desde 1992 y hasta el año 2000 cubriendo todas las fuentes informativas destacando el Senado de la Republica y la Secretaria de Gobernación. Cubrió también el levantamiento zapatista en Chiapas en enero de 1994 y las Platicas de Paz de San Andres Larrainzar, Chis, en 1996. Ha colaborado en medios electrónicos como Grupo Imagen y W Radio, como productor de Carmen Aristegui y Javier Solórzano del 2000 al 2005. Como productor en “Radioactivo” durante 5 años y creador de “juguetes” radioactivos así como de programas unitarios. Actualmente produce y conduce “Charros Vs. Gangsters” en el 102.5 Noticias MVS; luego de realizar otros esfuerzos como “El Atorón” y “Las Del Estribo”. En televisión ha colaborado en “Circulo Rojo” de Televisa y “El Almohadazo” de Canal 52 en el sistema Dish; contando también como guionista en Canal 11 del IPN. En medios impresos ha colaborado en los periódicos Reforma, Milenio y como miembro fundador del diario “La Crónica de hoy”. Además de escribir para publicaciones mensuales como “Rolling Stone”, “Esquire” y “Playboy”. Actualmente produce “Ultra Noticias” con Javier Solorzano. Tiene un hijo, 4 divorcios, 3 pensiones, una infección venérea, una novia a la que adora y le gusta la ropa de GAP.

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