Para Anna: Con culpa  

Hoy no los voy a agobiar con chismes, rumores y la maledicencia a los que los tengo acostumbrados. Vamos a hablar de cosas realmente serias que en la dinámica de nuestra sociedad, más ocupada en la despedida futbolística del jorobado de nuestra señora (la Copa) de Puebla, las horrendas campañas políticas, el desplome del PAN, el repunte -¿usted sabe qué rayos pasa en esta especie de país?- del PRI, el gol del “pequeño guisante” en la Champions y las esposas de los diputados que cobran como tres salarios, pasan desapercibidas pese a su gravedad.

Recientemente, la Red por los Derechos de la Infancia en México -REDIM- denunció que el maltrato infantil está normalizado en el país, sin que el Estado tome medidas contundentes para prevenir y atender de forma efectiva este problema. Lo que es peor: según cifras del Portal de las Procuradurías del Sistema Nacional para el Desarrollo Integral de la Familia (DIF) los reportes por casos comprobados de maltrato contra niñas y niños aumentaron un 51.4 por ciento entre 2013 y 2014, al pasar de 18 mil 277 casos a 27 mil 675. Es decir, en promedio maltratamos a los chavitos más y más y más. ¿Cómo es eso posible? Si se supone que vivimos en una sociedad donde los niños ya son los “reyes” de todo y sólo nos truenan los dedos para que accedamos a todos sus caprichos.

La realidad, para desgracia de muchos niños, es otra.

Debemos comenzar por decir que la protección de los niños en nuestra sociedad es un hecho relativamente nuevo, muy nuevo. De hecho, a los muy jóvenes que lean esta columna les sorprendería saber que hasta muy entrada la década de los 70 del siglo XX, es decir, hace menos de 50 años, los castigos físicos en las escuelas públicas mexicanas -incluida la mía, el Centro Escolar “Joseph Goebbels”- eran todavía aceptados socialmente como medidas efectivas para la educación de los infantes. “La letra con sangre entra”, “Esto me duele más a mi que a ti” y “Lo hago por tu bien” eran la frases más utilizadas para justificar toda clase castigos.

Esta bonita costumbre es herencia directa de la Edad Media donde se concluía- según sesudos teólogos- que el niño es un ser perverso y corrupto que debe ser socializado, redimido mediante la disciplina y el castigo. En el siglo XVII, el Abad Bérulle, un individuo que de vivir en estos tiempos sería líder de la CNTE,  escribía: “No hay peor estado, más vil y abyecto, después del de la muerte, que la infancia”.

Desde siempre, los niños han sido considerados como “propiedad” del progenitor quien podía disponer de ellos como le viniese en gana ya que eran toda la “riqueza natural” que disponía y la “fuente de su peculio”. Por ello, sus mujeres estaban permanentemente embarazadas y las familias soportaban varias pérdidas infantiles por distintas causas. La idea era tener muchos hijos para que uno fuera cura, el otro abogado y el otro militar. Los demás podían ser lo que se les diera la gana, como actores, torteros o locutores, realmente no importaba. La hijas tenían que dejar el nido “vestidas de blanco” y casadas con un “buen partido”, si no lo hacían eran unas pécoras, suripantas, mal paridas y se arriesgaban a recibir la maldición de “Sarita García”: ser una mujer “que se levanta tarde”. En su ancianidad, los padres esperaban que los hijos “pagaran” todos los desvelos y preocupaciones manteniéndolos hasta que “colgaran los tenis” (es decir, los padres). Si uno no hacía esto, era un malagradecido, desobligado, mal hijo y demás hierbas.

Así era en mis tiempos y todavía lo es en algunos lugares, sólo que para verse “progres”, muchos padres no lo confiesan abiertamente. La muestra son los estudios de la situación que guarda nuestra sufrida infancia.

Para empezar no hay tales. En México no se cuenta con estudios fiables para detectar el grado de maltrato, particularmente porque son los padres los principales gandallas contra sus hijos.

En los datos del año 2014, de 32 mil 962 casos reportados, en la relación del agresor con el menor destaca la situación que en 27 mil 169 de ellos los maltratadores son sus propios madre o padre. Los restantes se los dividen personajes tan infames, aparentemente sacados de “La Lotería del Infierno”, como el maestro, el abuelo, los padrastros, las madrastras, los tíos y otros familiares. Las madres, para contradecir a las películas de la época de oro del cine nacional como “Azahares para tu boda”, tienen el mayor índice de violencia contra sus propios hijos.

Por si fuera poco, según la base de datos del Sistema Nacional de Información en Salud -SINAIS- en 2011 se registraron 721 muertes por suicidio en la población de 10 a 17 años (249 en la población de 10 a 14 años). En ese mismo año ocurrieron 1.302 muertes por homicidio en la población de 10 a 17 años (235 en la población de 10 a 14 años). Al menos 6 de cada 10 muertes por homicidio, fueron con arma de fuego. Es decir que el total de muertes por homicidio y suicidio en la población de 10 a 14 años en 2011 fue de 2,023 casos. ¿Qué clase de país es este dónde los niños se suicidan antes de seguir en él?.

Según obra en datos del DIF, las entidades donde ser niño es prácticamente un deporte de alto riesgo son: Coahuila, Sonora, Chiapas, Nuevo León y Chihuahua. Más preocupante que eso es que existen entidades donde ni siquiera hay datos como en Baja California, Baja California Sur, Estado de México y Nayarit.

En estas entidades los niños sufren, en ocasiones diariamente, maltrato físico, abuso sexual, abandono, maltrato emocional, omisión de cuidados, explotación laboral y explotación sexual; pero como ya vimos, ni siquiera hay datos confiables, muchas veces los crímenes contra los niños quedan encerrados entre las cuatro paredes de su propia casa.

Oscar Wilde, que era un ejemplo de cinismo, lo evitó cuando escribió sobre los niños: “El medio mejor para hacer buenos a los niños, es hacerlos felices”

Dato fascinante: La indefinición de una estrategia de seguridad para los comicios -sumada a la percepción de que no están garantizadas las condiciones mínimas de gobernabilidad en algunas localidades del país- promueve la percepción de desfase de la actuación del Gobierno Federal respecto al actual avance del proceso electoral. Es decir, el gobierno de EPN sigue reaccionando, no actuando.

Sobre el autor

José Luis Guzmán Monroy

José Luis Guzmán Monroy "Miyagi"

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Nació en algún momento del “baby boom” sesentero (para que no les oculte la edad lo hizo en 1964) y nunca negó su cuna de ocote. Producto de la cultura del esfuerzo, su vida estudiantil transcurrió en escuelas públicas hasta titularse en la FCPyS de la UNAM con la Licenciatura en Ciencias de la Comunicación y luego una Maestría en Ciencia Política. Como su madre lo echó de su casa al grito de “yo no mantengo vagos!!”, cuando el apenas contaba con 5 años de edad, José Luis ha desempeñado los más variados y diversos empleos que van de “cerillo” en un Aurrerá a Productor del Presidente Vicente Fox en ese monumento al humorismo involuntario llamado “Fox en Vivo, Fox, Contigo” que se transmitió durante el sexenio 2000 – 2006 a cargo de la Oficina de Imagen y Opinión Pública de la Presidencia de la República. Fue también Reportero del Instituto Mexicano de la Radio (IMER) desde 1992 y hasta el año 2000 cubriendo todas las fuentes informativas destacando el Senado de la Republica y la Secretaria de Gobernación. Cubrió también el levantamiento zapatista en Chiapas en enero de 1994 y las Platicas de Paz de San Andres Larrainzar, Chis, en 1996. Ha colaborado en medios electrónicos como Grupo Imagen y W Radio, como productor de Carmen Aristegui y Javier Solórzano del 2000 al 2005. Como productor en “Radioactivo” durante 5 años y creador de “juguetes” radioactivos así como de programas unitarios. Actualmente produce y conduce “Charros Vs. Gangsters” en el 102.5 Noticias MVS; luego de realizar otros esfuerzos como “El Atorón” y “Las Del Estribo”. En televisión ha colaborado en “Circulo Rojo” de Televisa y “El Almohadazo” de Canal 52 en el sistema Dish; contando también como guionista en Canal 11 del IPN. En medios impresos ha colaborado en los periódicos Reforma, Milenio y como miembro fundador del diario “La Crónica de hoy”. Además de escribir para publicaciones mensuales como “Rolling Stone”, “Esquire” y “Playboy”. Actualmente produce “Ultra Noticias” con Javier Solorzano. Tiene un hijo, 4 divorcios, 3 pensiones, una infección venérea, una novia a la que adora y le gusta la ropa de GAP.

Una Respuesta

  1. Edgar Chávez García

    No es que sea partidario del maltrato infantil, pero a veces hay niños que por muy buena educación que reciban sus padres parece que sólo aprenden cuando aplica uno la filosofía medieval aquí citada
    XS. Por otro lado, la frase del abad Bérulle todavía podría adornar con letras de oro los muros de un buen porcentaje de escuelas, guarderías y hogares porque aún sin maltrato físico muchos crecemos con la sensación de que ser niño sí está bien chafa XS: todas las cosas que valen la pena sólo se pueden hacer en la adolescencia o con la mayoría de edad, y eso a veces. Estoy seguro que muchos niños crecen sintiendo que la realidad está en otro lado, y que lo que viven es como una versión platónicamente acartonada de ella. Yo nunca he creído que se deba educar a los niños como adultos en miniatura, pero hay que fomentar en ellos, a su modo, la sensación de que a cualquier edad las actividades que hagan son importantes y valiosas.

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