Calificada por los moneros nacionales como “El Ayotzinapa de los caricaturistas”, el ataque a la sede editorial de la revista satírica francesa Charlie Hebdo, pone sobre la mesa una polémica que ya ha causado muertes, amenazas, ataques, uno que otro desaguisado mediático, la aplicación de la sharia a Salman Rushdie, el boicot a South Park y lo que es más importante: la valoración ética sobre la legitimidad de burlarse, satirizar, reír o simplemente pitorrearse de los aspectos de tal o cual religión.

A riesgo de que un comando árabe ataque la sede de “Centro Público” -y si lo hace por favor lleven un plomero que el baño lleva días sin funcionar- tengo que ponerme del lado de los que opinan que no debe haber límites a la libertad de expresión y que este bárbaro ataque no hace más que fortalecer la imagen que tenemos en Occidente de que los musulmanes tienen el sentido del humor de Jesús Murillo Karam, la eficacia asesina de un cobrador de impuestos y las malas pulgas de un policía municipal de Iguala, Guerrero o San Fernando, Tamaulipas.

Y es que el tema sería sencillo de dilucidar: si las leyes francesas protegen a los periodistas y los medios satíricos, ningún musulmán tendría porque ir a balearlos a Paris sin dejar de cometer un crimen, es decir, sin dejar de violar la ley. Lo mismo se aplica si los asesinos son de nacionalidad francesa, no importa que se burlen de Hollande, Charles de Gaulle, Asterix y Tin Tin, no se puede cometer un asesinato de esa magnitud -ni de ninguna- bajo el pretexto de “injurias públicas contra un grupo de personas en razón de su religión”.

De fondo el dilema estriba en la validez de la sátira, la mofa, la burla, el albur, el doble sentido, el retruécano verbal como vehículo informativo y de análisis. En el sentido estricto uno siempre se topa con aquellos que dicen: “Hay cosas que no se prestan ni a broma”, olvidando la máxima de secundaria “el que se ríe se lleva” y subrayando que sí podemos mofarnos de una sola cosa -ya sea la “Lady Chiles”, “Lagrimita”, que quiere ser Presidente Municipal, los desfiguros en las fiestas panistas o los relojes del líder nacional priísta- pues no existen barreras.

Sin embargo, hay que reconocer que somos buenos para predicar pero malos para aplicar, aquí en México sería impensable ya no digamos una caricatura, cualquier referencia “que no sea respetuosa” a la Virgen de Guadalupe (para aquellos menores de 25 años pongo en la mesa el caso ocurrido en agosto del año 2000, cuando un par de jóvenes cristianos destruyeron el dibujo a lápiz de Manuel Ahumada “La Patrona” por considerar que representaba “un insulto para los sentimientos de los devotos católicos de la Virgen de Guadalupe”. El dibujo en cuestión retrataba a Juan Diego desplegando su ayate y mostrando ante nuestros ojos a Marilyn Monroe en su icónica imagen para la revista “Playboy”) para que los ultramontanos quieran quemar a alguien en leña verde, ahogarlo en agua bendita o de menos molerlo a palos.

Bueno, también nos da coraje cuando los “Atalayos” nos despiertan a las 7 de la mañana el domingo, o cuando los mormones quieren entrar a nuestra casa para hablar de Joseph Smith o cuando los del movimiento Krishna bailan alrededor nuestro, todos pelones y oliendo a pachulí…

Pero también hay muestras de intolerancia del otro lado: en más de una ocasión he conocido a personas que se quejan del tráfico capitalino durante el 12 de diciembre y cómo los peregrinos que van al Tepeyac complican la circulación. “Pinches fanáticos” les gritan; aunque también me ha tocado ver cómo sacrifican a los perros que estos mismos peregrinos traen desde sus lugares de origen, para luego abandonarlos una vez cumplida su manda religiosa…. Entonces ¿no que muy cristianos?

Corren tiempos complicados, al rato vamos a tener que cuidarnos de todo lo que decimos y lo que no, de ahí a la censura, la autocensura, la quema de libros y luego la quema de personas. He escuchado a personas justificar el ataque a la revista francesa con el conocido refrán: “Ya ven? para que se meten?” Eso es terrible, habla que vivimos en un mundo sin leyes y sin sentido del humor… mal tiempo para reírnos.

Dato fascinante: Pues el año arranca y ya tenemos la primera frase-moda del 2015: Eu sou Charlie – I Am Charlie – Je sui Charlie – Ich bin Charlie- Yo Soy Charlie…

P.S. ¡Ah! y si preguntan por México, seguimos igual que la semana pasada: más fosas clandestinas en Guerrero, más muertos en Michoacán, más impunidad entre la policía, siguen sin aparecer los jóvenes de Ayotzinapa, la Casa Blanca de Angélica sigue ahí… es decir, ¡una chulada de país!

Sobre el autor

José Luis Guzmán Monroy

José Luis Guzmán Monroy "Miyagi"

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Nació en algún momento del “baby boom” sesentero (para que no les oculte la edad lo hizo en 1964) y nunca negó su cuna de ocote. Producto de la cultura del esfuerzo, su vida estudiantil transcurrió en escuelas públicas hasta titularse en la FCPyS de la UNAM con la Licenciatura en Ciencias de la Comunicación y luego una Maestría en Ciencia Política. Como su madre lo echó de su casa al grito de “yo no mantengo vagos!!”, cuando el apenas contaba con 5 años de edad, José Luis ha desempeñado los más variados y diversos empleos que van de “cerillo” en un Aurrerá a Productor del Presidente Vicente Fox en ese monumento al humorismo involuntario llamado “Fox en Vivo, Fox, Contigo” que se transmitió durante el sexenio 2000 – 2006 a cargo de la Oficina de Imagen y Opinión Pública de la Presidencia de la República. Fue también Reportero del Instituto Mexicano de la Radio (IMER) desde 1992 y hasta el año 2000 cubriendo todas las fuentes informativas destacando el Senado de la Republica y la Secretaria de Gobernación. Cubrió también el levantamiento zapatista en Chiapas en enero de 1994 y las Platicas de Paz de San Andres Larrainzar, Chis, en 1996. Ha colaborado en medios electrónicos como Grupo Imagen y W Radio, como productor de Carmen Aristegui y Javier Solórzano del 2000 al 2005. Como productor en “Radioactivo” durante 5 años y creador de “juguetes” radioactivos así como de programas unitarios. Actualmente produce y conduce “Charros Vs. Gangsters” en el 102.5 Noticias MVS; luego de realizar otros esfuerzos como “El Atorón” y “Las Del Estribo”. En televisión ha colaborado en “Circulo Rojo” de Televisa y “El Almohadazo” de Canal 52 en el sistema Dish; contando también como guionista en Canal 11 del IPN. En medios impresos ha colaborado en los periódicos Reforma, Milenio y como miembro fundador del diario “La Crónica de hoy”. Además de escribir para publicaciones mensuales como “Rolling Stone”, “Esquire” y “Playboy”. Actualmente produce “Ultra Noticias” con Javier Solorzano. Tiene un hijo, 4 divorcios, 3 pensiones, una infección venérea, una novia a la que adora y le gusta la ropa de GAP.

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