El año inicia con las secuelas de cruda, gastos excesivos y malestar general que trae cada enero. Iniciamos con las mismas promesas de siempre: bajar de peso, fumar menos, hacer ejercicio, encontrar una chamba donde no nos traten como esclavo somalí en mina de diamantes, hacernos una revisión médica general, dedicar más tiempo a los hijos, menos tiempo a los “amig@s”, endeudarnos menos, -en algunos casos- salir del closet en el cumpleaños de la abuela, extirparnos de la espalda el grano negro al que le crece un pelo largo y sinuoso, leer cuando menos un libro cada seis meses, levantarnos más temprano y comer más sano. Sin embargo, menos del 10% de las promesas de ese tipo se cumplen cabalmente. Siempre las “mediocumplimos” para la primera quincena de enero aunque resulte que para marzo ya ni quien las recuerde.

Lo mismo ocurre con los políticos y sus propósito de Año Nuevo. Este domingo, el presidente Enrique Peña Nieto, en un mensaje en cadena nacional -¡ah que tiempos aquellos cuando este enlace era el recurso favorito de Echeverría o López Portillo!- aseguró que tiene el firme compromiso de combatir la corrupción y la impunidad y de fortalecer la transparencia, además de que este año se acercará más a la gente para escuchar sus necesidades.

Hemos escuchado tantas veces estas promesas desde la famosa “Renovación Moral” de Miguel de la Madrid, hace 33 años, que ya ni sorprenden. De menos deberían comprometerse a que a partir de mañana todos los miembros del Gabinete van a usar la ropa interior de fuera o que el sueco será el idioma oficial desde este 5 de enero… ¡vamos!, algo novedoso; pero no.

En su mensaje no se refirió a ninguno de los temas polémicos con los que nos fuimos de vacaciones y que siguen sin resolverse como la masacre de Iguala o las casotas de Angélica y Videgaray. Por el contrario, de la misma manera que lo hicieron Echeverría y López, anunció medidas tibias como un partido Morelia-Pachuca, e insuficientes como el dinero que llevamos al table.

Lo que más risa me provocó fue el anuncio de que van a regalar 10 millones de teles digitales, supongo para que la gente siga viendo esos portentos del intelecto que se llaman “Sabadazo”, “Lo que callamos las mujeres”, “La Rosa de Guadalumpen” y los noticiarios oficiales del régimen: “Der Stürmer” -en su edición nocturna- con Joaquín Goebbels…digo López Dóriga y la versión mañanera con Carlos Riefenstahl. Eso, si es que los televidentes tienen buen gusto, porque si no, hay de plano gente que “disfruta” la tele de Salinas donde la banalidad ha llegado a niveles de escándalo.

En lugar de fomentar la creación de contenidos de calidad se ha optado por que los medios estén en manos de los mismos de siempre y los nuevos canales serán asignados a los mismos de siempre. Mientras que los que verdaderamente proponen, pero son incómodos a la actual administración, hasta les quitan concesiones. ¡En fin! El resto del mensaje fue como escuchar a mi tío que vendía jamoncillos en la terminal de Balbuena: puras promesas de que ahora sí… iba a cambiar.

Donde las cosas si se pusieron rudas -y se van a poner peor- fue en la Suprema Corte de Justicia de la Nación donde tras una votación más larga y aburrida que un mal divorcio y donde sólo faltó sacar la ouija para consultar al difunto ministro Valls y así romper los desempates, resultó electo como nuevo mandamás el Magistrado Luis María Aguilar Morales. Lo curioso de la elección -dicen los que saben- es que fuera tan larga y que el Ministro saliente de la Presidencia de la SCJN, Juan Silva Mesa, le haya regateado su apoyo a Aguilar Morales. Lo que todo mundo pasa de largo –o de plano ignora- es que el flamante Presidente de la Tremenda Corte no sólo lo será de está, sino del Consejo de la Judicatura, el máximo órgano impartidor de justicia de esta especie de país y que controla a los más de mil jueces federales que se reparten desde Mérida a Tijuana. Todo se juega en los tribunales: desde mi quinto divorcio hasta casos que implican millones de dólares, honras, fortunas, la libertad de miles y la vida de miles más. El poder que tienen esos órganos sobre nuestra vida es inmenso. De ahí la importancia de esta elección.

Ahora bien… vienen los ajustes en los equipos, los ajustes de línea y –resulta obvio- las revanchas. ¿Habrá una “Noche de los Cuchillos Largos”?

Veremos que ocurre… pero el año 2015 inicia con señales cruzadas: la elección de Aguilar Morales es sin duda muy buena dada su amplia y reconocida trayectoria legal que lo pintan como un hombre de Leyes; el mensaje de EPN, con sus promesas insustanciales y sus logros subjetivos, nos deja más dudas que certezas y nos devuelve a la pregunta que ya se volvió nuestro mantra: ¿pues no que el PRI sí sabía gobernar?

Dato fascinante: Para que vean que lo de “combatir la corrupción” no es nuevo. Ahí les van perlas de antiguos presidentes que siempre dijeron, en pocas palabras, “los corruptos son otros… ¿corrupto yoooooooo?”

“Hemos combatido la corrupción en el ámbito de la administración pública pese al escándalo o las suspicacias políticas. El mal que padecemos, tal vez desde hace siglos, es causa y consecuencia de nuestro atraso, pero si todos nos empeñamos, no es irremediable”: José López Portillo, 1983

“La impunidad genera corrupción y prepotencia y va en contra de intereses de la sociedad. Hoy el Estado asegura con firmeza la plena vigencia de la ley… Vela fundamentalmente por el interés de los mexicanos”: Carlos Salinas de Gortari, 1989

“Sé que la sociedad está lastimada por el drama de la corrupción… Para avanzar en ese compromiso, el combate a la corrupción dejó de ser materia de una secretaría para convertirse en una política de toda la administración”, Vicente Fox, 2001

Sobre el autor

José Luis Guzmán Monroy

José Luis Guzmán Monroy "Miyagi"

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Nació en algún momento del “baby boom” sesentero (para que no les oculte la edad lo hizo en 1964) y nunca negó su cuna de ocote. Producto de la cultura del esfuerzo, su vida estudiantil transcurrió en escuelas públicas hasta titularse en la FCPyS de la UNAM con la Licenciatura en Ciencias de la Comunicación y luego una Maestría en Ciencia Política. Como su madre lo echó de su casa al grito de “yo no mantengo vagos!!”, cuando el apenas contaba con 5 años de edad, José Luis ha desempeñado los más variados y diversos empleos que van de “cerillo” en un Aurrerá a Productor del Presidente Vicente Fox en ese monumento al humorismo involuntario llamado “Fox en Vivo, Fox, Contigo” que se transmitió durante el sexenio 2000 – 2006 a cargo de la Oficina de Imagen y Opinión Pública de la Presidencia de la República. Fue también Reportero del Instituto Mexicano de la Radio (IMER) desde 1992 y hasta el año 2000 cubriendo todas las fuentes informativas destacando el Senado de la Republica y la Secretaria de Gobernación. Cubrió también el levantamiento zapatista en Chiapas en enero de 1994 y las Platicas de Paz de San Andres Larrainzar, Chis, en 1996. Ha colaborado en medios electrónicos como Grupo Imagen y W Radio, como productor de Carmen Aristegui y Javier Solórzano del 2000 al 2005. Como productor en “Radioactivo” durante 5 años y creador de “juguetes” radioactivos así como de programas unitarios. Actualmente produce y conduce “Charros Vs. Gangsters” en el 102.5 Noticias MVS; luego de realizar otros esfuerzos como “El Atorón” y “Las Del Estribo”. En televisión ha colaborado en “Circulo Rojo” de Televisa y “El Almohadazo” de Canal 52 en el sistema Dish; contando también como guionista en Canal 11 del IPN. En medios impresos ha colaborado en los periódicos Reforma, Milenio y como miembro fundador del diario “La Crónica de hoy”. Además de escribir para publicaciones mensuales como “Rolling Stone”, “Esquire” y “Playboy”. Actualmente produce “Ultra Noticias” con Javier Solorzano. Tiene un hijo, 4 divorcios, 3 pensiones, una infección venérea, una novia a la que adora y le gusta la ropa de GAP.

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