“El único amor consecuente, fiel, comprensivo, que todo lo perdona, que nunca defrauda, y nos acompaña hasta la muerte es el amor propio”.

Oscar Wilde

Como cada año nos acercamos a ese terreno pantanoso y peligroso que es el de las fechas “observables” -así son conocidas- pero no necesariamente celebratorias, que nos obligan a manifestar por atavismo social un determinado sentimiento o agradecimiento. Es decir, festejar a web.

Así, el 10 de mayo debemos expresar obligatoriamente reconocimiento y veneración por nuestra madre aunque haya sido una mujer manipuladora que le desgració la vida a la familia entera, en caso contrario, somos criticados y calificados de amátridas, es decir, de no tener madre; el tercer domingo de junio -¿por que los padres no tenemos un día definido?- hay que recordar a nuestros progenitores con afecto aunque de niños sólo los vimos de espalda porque nunca tenían tiempo y no se aparecían en la casa más que para tragar y tener sexo con nuestra madre -en el mejor de los casos-; el 30 de abril es inescapable dedicar la jornada a los niños aunque sean criaturas oscuras, vandálicas, obstinadas y caprichosas que sólo buscan la mejor manera de sangrar a sus padres… y así… el Día de la Secretaria (curiosamente la jornada en que los hoteles están más llenos que nunca), el Día del Cartero, el Día del Trabajador ferroviario, el Día del Bombero y el Día del vendedor de películas pirata. ¡Todos tienen un día que celebrar!

De entre todos ellos destaca por su profunda carga de manipulación, explotación mercantil y hasta análisis científico el 14 de febrero en el que tradicionalmente se celebra a San Calentín… digo San Valentín… patrono de los Hoteles, Moteles y lugares de rato. Destaca porque nada nos mueve más el cerebro -y otros órganos menos evolucionados y con mayor flujo sanguíneo- que el amor ya sea romántico, apasionado, pagado, prestado, por venganza, por celos, por despecho y hasta porque en verdad queremos a otra persona –todavía se dan esos milagros-.

De esta manera nos enteramos de enorme cantidad de datos sobre el amor, por qué nos enamoramos y, eventualmente, por qué nos divorciamos. Por ejemplo, el que enamorarse tiene mucho parecido a drogarse con una dosis de cocaína, ya que ambas experiencias afectan al cerebro de forma semejante y provocan la misma sensación de euforia. Los estudios constatan que amar libera varias sustancias químicas inductoras de la euforia, que estimulan 12 áreas del cerebro al mismo tiempo. Así que la frase “pareces como drogado” se aplica perfectamente.

También que la presencia de una persona amada en la vida de los enfermos les ayuda a mejorar más rápido, y las investigaciones han concluido que incluso las fotografías son de mucha ayuda. Un experimento demostró que, mientras sentían dolor, los participantes expuestos a imágenes de sus seres queridos y a juegos de palabras para distraerlos, reportaron menos dolor que las personas expuestas a los mismos juegos de palabras, pero con fotos de personas que apenas conocían.

Por si fuera poco una investigación reveló que las parejas enamoradas en una relación sincronizan sus latidos cardiacos luego de mirar en los ojos uno del otro durante tres minutos; esto no incluye ataques cardiacos y paros respiratorios.

Si pasamos a entornos más mundanos, el 14 de febrero es cuando hacemos “circo, maroma y teatro” para agradar a nuestra pareja en turbo al bat, le damos regalos por encima de nuestra capacidad de pago similar a la de Haití, la llevamos a cenar en un lugar donde SI se usan cubiertos y cerramos la noche con algún espectáculo nocturno -no, no me refiero al que incluye condones fluorescentes-  antes de pasar a disfrutar de los placeres carnales en un tálamo apropiado y diferente al petate de todos los días. Es decir, planeamos la jornada completa.

Es precisamente este día cuando las mentes maquiavélicas que están detrás de su producción decidieron estrenar una película que ha desatado ríos de sangre, sudor, lágrimas y tinta desde que se publicó la novela en que se basa hace ya un par de años. Nos referimos a la cacareadísima, pretenciosa, archimamila, sobrevalorada y repugnante desde casi cualquier punto de vista “50 Sombras de Grey”.

La historia que ha hecho vibrar de placer a decenas de mujeres en todo el mundo que se imaginan lo que se debe sentir un latigazo en el lomo, esposarte a la cama o vendarte los ojos para abusar de ti. Honestamente me parece que estas señoras que han comprado el libro y se lo compartieron con las amigas como si fuera receta para “Huevos cosidos a la Valenciana” han vivido muy poquito y el Sr. Christian Grey seguro pertenecía a una banda de secuestradores para aprender a hacer tales canalladas.

Si me da una pereza infinita leer pasajes que rezan “… ella tomó con sus gráciles manos la portentosa virilidad del Sr. Gray que amenazaba con estallar bajo sus pantalones, llevándose esos 29 cm de carne a sus labios de rubí…” para explicar que simplemente se la chupó… pues más pereza me da la película.

Por cierto, esta me parece un pésimo remake de “9 Semanas y Media” dirigida hace casi 30 años por Adrian Lyne. Ustedes digan si no se parecen las tramas:  Elizabeth Mc Grow (Kim Basinger), es una bella mujer divorciada que trabaja en una galería de arte en Manhattan, conoce un día a John Gray, -¿coincidencia?- un adinerado broker de Wall Street, con quien inicia una apasionada relación que dura nueve semanas y media. John, a continuación, expandía los límites sexuales de Elizabeth, revelándole placeres ocultos en cada nuevo juego erótico y arrastrándola paulatinamente a una irreversible espiral de degradación sexual. Es decir, la volvía medio zorra.

Lo novedoso de la película fue el momento en el que surgió ya que era la primera vez que se tocaban en el celuloide y en la vida cotidiana temas como la experimentación sexual, el sadomasoquismo y la ausencia de amor pese a la recurrencia de sexo, con un personaje femenino que encarnaba el papel sumiso ante el don de mando del varón, a quien debía satisfacer en cada encuentro mediante diferentes demandas sexuales y eróticas.

Así que: No hay nada nuevo bajo el sol y celebren el 14 de febrero con el amor más sincero: el que te pide dinero.

Dato fascinante: Mi padre se llamaba Valentín. Su cumpleaños era el 14 de febrero. Desde aquí le dedico esta especie de columna en cualquier lugar en el que se encuentre. ¡Feliz Cumpleaños Papá!

Sobre el autor

José Luis Guzmán Monroy

José Luis Guzmán Monroy "Miyagi"

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Nació en algún momento del “baby boom” sesentero (para que no les oculte la edad lo hizo en 1964) y nunca negó su cuna de ocote. Producto de la cultura del esfuerzo, su vida estudiantil transcurrió en escuelas públicas hasta titularse en la FCPyS de la UNAM con la Licenciatura en Ciencias de la Comunicación y luego una Maestría en Ciencia Política. Como su madre lo echó de su casa al grito de “yo no mantengo vagos!!”, cuando el apenas contaba con 5 años de edad, José Luis ha desempeñado los más variados y diversos empleos que van de “cerillo” en un Aurrerá a Productor del Presidente Vicente Fox en ese monumento al humorismo involuntario llamado “Fox en Vivo, Fox, Contigo” que se transmitió durante el sexenio 2000 – 2006 a cargo de la Oficina de Imagen y Opinión Pública de la Presidencia de la República. Fue también Reportero del Instituto Mexicano de la Radio (IMER) desde 1992 y hasta el año 2000 cubriendo todas las fuentes informativas destacando el Senado de la Republica y la Secretaria de Gobernación. Cubrió también el levantamiento zapatista en Chiapas en enero de 1994 y las Platicas de Paz de San Andres Larrainzar, Chis, en 1996. Ha colaborado en medios electrónicos como Grupo Imagen y W Radio, como productor de Carmen Aristegui y Javier Solórzano del 2000 al 2005. Como productor en “Radioactivo” durante 5 años y creador de “juguetes” radioactivos así como de programas unitarios. Actualmente produce y conduce “Charros Vs. Gangsters” en el 102.5 Noticias MVS; luego de realizar otros esfuerzos como “El Atorón” y “Las Del Estribo”. En televisión ha colaborado en “Circulo Rojo” de Televisa y “El Almohadazo” de Canal 52 en el sistema Dish; contando también como guionista en Canal 11 del IPN. En medios impresos ha colaborado en los periódicos Reforma, Milenio y como miembro fundador del diario “La Crónica de hoy”. Además de escribir para publicaciones mensuales como “Rolling Stone”, “Esquire” y “Playboy”. Actualmente produce “Ultra Noticias” con Javier Solorzano. Tiene un hijo, 4 divorcios, 3 pensiones, una infección venérea, una novia a la que adora y le gusta la ropa de GAP.

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