Punto menos que imposible es hablar de otra cosa que no sean los dos proyectos maestros anunciados por EPN durante el Día del Presi… quiero decir… su Segundo Informe de Gobierno. Sí, ese bonito lunes en que nuestro Zócalo se convirtió en estacionamiento y nuestros sueños en “realidad”.

El nuevo aeropuerto –que propongo bauticemos como “Aeropuerto Internacional Cuauhtémoc Gutiérrez” y tenga dos Topo Gigios gigantes en su pista principal junto a la frase “Ya sabes lo que tienes que hacer”- será desarrollado a un lado -10 km no son muchos- de la vieja terminal aérea, es decir, como en las casas de las familias múltiples donde la frase más común es: “Vamos a echarle un segundo piso para los chamacos”.

Viene de la mano de un reputado arquitecto como es Norman Foster The People, responsable –o perpetrador, dirían algunos- de otros puertos aéreos como el de Kuwait, Panamá, Beijing y Hong Kong; es decir, de capitales importantes de tráfico aeroportuario. Sus detractores dicen que es como el maistro Juan, carpintero de profesión: no entrega a tiempo, inventa pretextos más descabellados que un video de Maussan y se le acaba la madera muy rápido.

Los opositores a la que ya es llamada “la máxima obra de ingeniería en la Historia de México”, dicen que será construido en terreno lacustre, así que en menos de una década será la línea 15 del metro, que los atencos y demás contlapaches organizarán hasta a las piedras para evitar la construcción, que con las lluvias que caen en el norte de la ciudad va a acabar como el Aeropuerto de Aquaman, que dónde está la licitación y que si de cualquier manera con los precios prohibitivos de los boletos de avión, pues la mayoría de los mexicanos mejor le conviene otra terminal de autobuses de la línea “Corsarios del Bajío”, aquellos de “Primero muertos que llegar tarde”.

¿Mi opinión? sólo cinco palabras: hasta no ver, no creer.

Luego, en un acto masivo que parecía sacado de las mejores mentes creativas del echeverriato, el Presidente Peña presentó en sociedad –rodeado del mejor público femenino que se pudo encontrar en Ecatepec, Edomex- el plan de combate a la pobreza denominado “Prospera”, que sustituirá al panista “Oportunidades”, que a su vez sustituyó al zedillista “Progresa” mismo que ocupó el lugar del salinista “Solidaridad”… ¡uff! Con tantos planes desconozco porque sigue habiendo más de 50 millones de pobres.

La modificación en el programa “estrella” de la política antipobreza de la actual administración federal, pretende propiciar que las familias “fortalezcan sus propios ingresos” a través de dos brazos: el financiero, con créditos, seguros, educación financiera y becas; y el productivo, con medidas para que puedan generar nuevos negocios.

Es decir, más de autoempleo que acaba en la piratería, la donación de órganos y hasta la renta de espacios corporales y el foxista “changarro” que nunca pasa de moda. Sólo faltó presentar una mascota o botarga: yo propongo a “Prosperín” el duende de la riqueza.

El evento fue, en su concepto, lo más cercano a un concierto de rock con EPN en el papel de Mick Jagger y en su intención, lo más real que se pudo hacer un spot de que ahora sí se está moviendo México. La pregunta es ¿hacia dónde?: se fue el IFE y llegó el INE, se fue “Oportunidades” y llegó “Prospera”, se fue PEMEX y ya viene Shell, se fue Cuauhtémoc y … ¡ah, no! ahí sigue Cuauhtémoc…

Así que en resumen: 50 millones de pobres y cientos de miles víctimas de la violencia deben estar tranquilos: México ya cambió.

¿Mi opinión? sólo cinco palabras: hasta no ver, no creer.

 

Dato fascinante: Adivine, ¿este fragmento fue del Segundo Informe de Gobierno de EPN?

En México, creemos en algo tangible: el esfuerzo común de todos los habitantes para alcanzar nuestra plena independencia económica y cultural. Nuestro País presenta, cada día, una imagen más integrada. Unidos por la comunidad de aspiraciones, comunicados físicamente, los mexicanos avanzamos con firmeza al logro de superiores objetivos. Todos tenemos una responsabilidad que cumplir frente a los problemas del país. Todos debemos sentirnos comprometidos en la ejecución de las decisiones. No ha habido tregua en nuestra tarea de gobernar, y no la habrá.

Si dijo que sí, se ganó una suscripción a “Milenio”. Pero no, esta bonita pieza oratoria es de Luis Echeverría Álvarez y data del 1 de septiembre de 1974. Nada ha cambiado en 40 años.

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