Para Anna:  ¿Quién hubiera creído que se hallaba sola en el aire, oculta, tu mirada?

Uno de los vicios más arraigados de nuestra escasa cultura política es la belleza de las cartas y los desplegados de los “abajofirmantes” con su extraordinaria recopilación de firmas. Funcionan como una especie de ¿quién es quién? en nuestro universo democrático y fueron, hasta antes de la invención del twitter, la mejor herramienta para saber quién tenía más “followers”, qué gracejadas de tal o cuál personaje eran más celebradas o para saber cuáles eran las causas más políticamente correctas a las que había que adherirse. Por lo regular eran organizadas por “intelectuales”, “periodistas” o “columnistas” de fama “social” quienes reunían a sus cuates para manifestar su oposición o apoyo a cualquier causa que ellos consideraban “justa”. En el colmo de la soberbia, los organizadores de las cartas de “abajofirmantes” consideraban que él/ella sí sabía lo que a México le convenía porque era un iluminado (a) que tenía la verdad absoluta. Destroza con vehemencia y violencia verbal a sus detractores e insulta (en ocasiones con epítetos antisemitas) a quienes no piensan como él/ella porque se siente dueño (a) de la verdad absoluta. Es decir, querían ser el termómetro de la santa ira ciudadana y su manifestación más acabada.

Claro que los efectos no pasaban de sus cuates, sus lectores o sus fans… realmente la gente de la calle los ignoraba, los menospreciaba y hasta los atacaba. Al Poder siempre le valieron  sorbete porque consideraban que “eran patadas en el pesebre” y sólo buscan una chamba en el presupuesto -Porfirio Díaz decía, para referirse que en el fondo todo lo que querían era dinero, “Ese gallo quiere maís”- y lo seguirán haciendo. Digo, no pelaban ni las cartas firmadas por Carlos Fuentes, Carlos Monsivais o José Emilio Pacheco a los que, cuando ya estaban convenientemente muertos, no dudaban en sacralizar… ¿cree usted que ahora van a pelar cartas firmadas por mártires autoafirmados y de escaso o nulo valor intelectual, moral o ético? Aunque ahora, la moda es crear digitalmente plataformas como change.org Con los mismos espectaculares resultados, es decir, nulos o de plano de bostezo.

Usted se preguntará, ¿por qué? Por una sencilla razón, la misma que nos hace tuitear contra la injusticia o apagar tal o cual canal de televisión: en el fondo no pasa nada.

Los buscadores de la justicia y la libertad, ven descansar su alma luego de firmar, tuitear o llenar una plataforma digital, creen que su firma es una varita mágica que instantáneamente cambiará leyes, bloqueará nombramientos, evitará injusticias o acabará con la corrupción. Eso en el mejor de los casos, como lo más seguro es que no pase nada, pues la firma habrá servido para nada o cuando menos, hasta el siguiente brote de santa ira ciudadana.

La moda en change.org ya tiene plataformas para protestar por el nombramiento de Eduardo Medina Mora en la Suprema Corte de Justicia de la Nación, la reinstalación de una lectora de noticias en su espacio matutino y la más novedosa: la cancelación del registro del Partido Verde Ecologista de México (que ni es partido, ni es Verde, ni es Ecologista, ni es de México).

Creo que en este último, como en los dos primeros, los “abajofirmantes” no lograrán mucho ya que en el juego de la democracia verdadera, una firma no sirve de nada si no se acompaña por actos de responsabilidad política y no se toman en cuenta los poderes fácticos en esta especie de país.

Es decir, si uno quiere impedir el registro del partido propiedad del “Chavorruco” verde, simplemente no hay que votar por él, hay que convencer a otros que no voten por él, acudir ante jueces e iniciar procedimientos legales sin esconder la cara tras una firma o un tuiter, difundir -de cualquier manera- la lacra que es para el país que el partido Verde siga viviendo de nuestros impuestos y llegar hasta el final con esa embestida ciudadana. De todas maneras, si los voceros del Verde que aparecen en el “canal de la estrellas” logran convencer a un millón de atarantados que voten por ellos, pues esa agrupación que es una vergüenza para México seguirá gozando de registro. Así de fácil.

Para que la verdadera democracia avance en este país, hace falta mucho más que sólo ser un “abajofirmante”, se debe ser un demócrata convencido y aprender de tolerancia, responsabilidad, reconocimiento y generosidad. De otra manera, estamos condenados a los caprichos de los iluminados que nos utilizarán hasta para recuperar su chamba millonaria.


 

Dato fascinante: Este lunes inician las campañas para delegados políticos en la Ciudad de México. La guerra de lodo ya comenzó y a Xóchitl Gálvez ya le echaron montón los miserables que  agarraron de rehén esta ciudad desde 1997. Llámense MORENA o PRD para mi son lo mismo: priistas reciclados.

Sobre el autor

José Luis Guzmán Monroy

José Luis Guzmán Monroy "Miyagi"

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Nació en algún momento del “baby boom” sesentero (para que no les oculte la edad lo hizo en 1964) y nunca negó su cuna de ocote. Producto de la cultura del esfuerzo, su vida estudiantil transcurrió en escuelas públicas hasta titularse en la FCPyS de la UNAM con la Licenciatura en Ciencias de la Comunicación y luego una Maestría en Ciencia Política. Como su madre lo echó de su casa al grito de “yo no mantengo vagos!!”, cuando el apenas contaba con 5 años de edad, José Luis ha desempeñado los más variados y diversos empleos que van de “cerillo” en un Aurrerá a Productor del Presidente Vicente Fox en ese monumento al humorismo involuntario llamado “Fox en Vivo, Fox, Contigo” que se transmitió durante el sexenio 2000 – 2006 a cargo de la Oficina de Imagen y Opinión Pública de la Presidencia de la República. Fue también Reportero del Instituto Mexicano de la Radio (IMER) desde 1992 y hasta el año 2000 cubriendo todas las fuentes informativas destacando el Senado de la Republica y la Secretaria de Gobernación. Cubrió también el levantamiento zapatista en Chiapas en enero de 1994 y las Platicas de Paz de San Andres Larrainzar, Chis, en 1996. Ha colaborado en medios electrónicos como Grupo Imagen y W Radio, como productor de Carmen Aristegui y Javier Solórzano del 2000 al 2005. Como productor en “Radioactivo” durante 5 años y creador de “juguetes” radioactivos así como de programas unitarios. Actualmente produce y conduce “Charros Vs. Gangsters” en el 102.5 Noticias MVS; luego de realizar otros esfuerzos como “El Atorón” y “Las Del Estribo”. En televisión ha colaborado en “Circulo Rojo” de Televisa y “El Almohadazo” de Canal 52 en el sistema Dish; contando también como guionista en Canal 11 del IPN. En medios impresos ha colaborado en los periódicos Reforma, Milenio y como miembro fundador del diario “La Crónica de hoy”. Además de escribir para publicaciones mensuales como “Rolling Stone”, “Esquire” y “Playboy”. Actualmente produce “Ultra Noticias” con Javier Solorzano. Tiene un hijo, 4 divorcios, 3 pensiones, una infección venérea, una novia a la que adora y le gusta la ropa de GAP.

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