Con motivo de su galardón por la cinta “Birdman”, Iñarritu reconoció que no es politólogo y sin embargo…habla sobre política. Entonces se vale que una politóloga -no cineasta- hable de su trabajo cinematográfico y analice sus puntos de vista respecto de la política mexicana.

Desde la óptica de la ciencia política, el nuevo espacio público favorece la discusión de los procesos políticos y permite una construcción más legítima del poder. Sin embargo, difundir posiciones ideológicas en la sede de la industria más lucrativa de los Estados Unidos (que de ningún modo es espacio público político) tiene para nosotros una connotación mercenaria, cuando quien hace uso de ese espacio obtiene beneficios en dos sentidos: en sus haberes personales (su profesión o área de desempeño) y en su dimensión colectiva (construcción de autoridad y poder).

En aquella connotación hallamos las declaraciones de Iñarritu (GI) tras recibir el Oscar, y las consideramos sobrevaloradas porque quien las genera no tiene el mínimo argumento de autoridad (siguiendo a Ezquiaga Ganuzas), no sólo en materia politológica sino en materia de séptimo arte. Y explicamos por qué:

  1. Desde sus comienzos en los años noventa, GI se distinguió por elaborar cortos publicitarios basados en jingles y fotogramas, utilizadas no sólo como herramientas básicas de mensajes subliminales y explotados en el futuro como falso Think Different sino sobretodo por una economía de razonamiento en su público, es decir, nulo.
  2. Los contenidos confusos, hilarantes, irreverentes y con ávido humor negro que difundía por Canal 5, fueron en efecto una válvula de liberación para el público adolescente y juvenil de esos años…y sin embargo, olvidó que Canal 5 era un canal infantil
  3. La fórmula para saltar de publicista a cineasta, consistió en elaborar montajes con esos recursos de saturación de imágenes violentas, rápidas, casi imperceptibles al ojo humano pero avasalladoras para el subconciente, haciendo de los fotogramas y jingles, los recursos ineludibles que caracterizan su sello como “director”.
  4. La banda sonora de sus películas tiene una explicación mercadológica simple: son “earworms” (en neurología, gusanos en el oído), melodías de rock alternativo, R&B y cierto ambiente de soul aunadas a los platillos ride y crash de intro que resultan muy efectivos en la maquinaria congnitiva. Punto para la mercadotecnia.
  5. “Amores Perros”, “21 Gramos”, “Babel”, “Biutiful” y “Birdman”, cintas que le han valido el “aplauso” de la “Academia”, tienen por característica el montaje de historias contadas a manera de fotogramas; guión de slogans; escenas violentas auxiliadas del steadycam, paneos excesivos y plano contra plano para despertar la ansiedad de los publívoros que consumen sus películas; planos subjetivos vouyeur y planos indirectos (óptimos para el mórbido perfil de su auditorio); y música pegajosa o “earworms”. Punto para el publicista.
  6. Con el galardón obtenido por “Birdman” ocurre que el publicista (que hábilmente ha convencido al público mexicano de ser cineasta al igual que Alfonso Cuarón lo hizo con “Gravity”) utiliza un evento de negocios para difundir posiciones ideológicas que cuestionan la vida política de un país al que tampoco aprecia, aunque se jacte de lo contrario. Y ahora lo demuestro:
    • Iñarritu habla de elevar una oración o una esperanza por: una nación de mexicanos con una infinita nobleza y entrega; defiende la mano de obra mexicana y su cultura maravillosa: atributos todos que en ninguna de sus películas ha plasmado. Ninguna de las películas de Iñarritu tratan sobre la nobleza de los mexicanos ni de su cultura maravillosa, ni sobre la defensa de los derechos de los inmigrantes mexicanos en aquél país. Y no lo hace porque quiere un Oscar. Iñarritu quiere financiamiento hollywoodense para sus proyectos personales aunque se traten estos de contar miserias humanas. Aunque esas miserias desprestigien a una nación. Aunque sus proyectos personales comprometan a un Estado.
    • Iñarritu no habla en sus películas de virtudes nacionales porque su gran empresa es la apología de la violencia, catarsis y colapso social: violencia urbana y miserias humanas vendidas y exportadas al mundo, como propias de la cultura nacional. Y siendo la industria cinematográfica un mercado de productos, Iñarritu con ojo mercenario encontró en los disvalores, un hit. Punto para el publicista.
  7. Las declaraciones de Iñarritu son enunciados a conveniencia: no tienen seriedad ni imparcialidad ciudadana. Son -al igual que sus películas- un montaje de polémica, trivialidad publicitaria e intereses políticos discretos que mucho le sirven al poder para atacar al poder mismo. Punto para la demagogia.
  8. El cine como proyección cultural, también ha funcionado como instrumento ideológico del poder. De ahí que Iñarritu en cuanto cineasta al “rogar que México tenga el gobierno que merece” se oferta de manera obvia a esos grupos de interés que carroñeramente le dan difusión a sus declaraciones casi casi como la escena final de la película “El Cuarto Poder” (Mad City, Costa Gravas, 1997) para “colgarse” de la polémica y criticar -como cada sexenio- al poder político que aspiran.
  9. En suma, esa sociedad participativa y empoderada de la que habla Iñarritu no puede ser seguidora de sus películas porque sus productos cinematográficos están dirigidos mínimamente a consumidores de publicidad y no a un público pensante, crítico, activo e informado que cuestione sus contenidos y “negras” intenciones (por aquéllo de “El Negro”).

Esto es, si como dice Iñarritu: “detrás de un gran político corrupto hay siempre un gran empresario, esa es la verdad…” , entonces debiéramos preguntarnos: “¿detrás de quién está él?”. Y concluimos este texto con una frase tan válida como la suya: “detrás de cada gran cineasta mercenario, está siempre la sede de la industria cinematográfica estadounidense”... Y ésa, mi querido lector, es la verdad.

Adéndum: El salvadoreño José Luis Valle jamás ganará un Oscar

porque “Workers” (2013) es una cinta brillante respecto de

las virtudes nacionales, la nobleza de los mexicanos,

su mística laboral y la cultura del esfuerzo.

Una Respuesta

  1. Alfonso Rojas

    Mi estimado Alma-Negra, siento que esta vez no tenias tema para escribir y lo más fácil fue hacer leña del árbol mas notorio.
    Creo que quien sea que haga notar la mierda de gobierno que tenemos tiene el derecho de hacerlo y mas si es a nivel mundial. Que sientan la cachetada de un mexicano (si, aunque viva allá) al que en ese momento todo mundo esta escuchando.
    Se puede llegar a percibir el “ataque” a la calidad o no calidad moral de GI como defensa al pri-gobierno (en turno). Te sentí como el locutor de radio de la película de “Pantaleon y las visitadoras” (espero no equivocarme en el nombre).

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