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Libertad selectiva

A pesar de las protestas y del caos ocurrido en Gaza, el presidente estadounidense Donald Trump continuó con sus planes de cambiar la embajada estadounidense de Tel Aviv a Jerusalén, generando más tensión internacional y fomentando las protestas palestinas ocurridas hasta ahora (AlJazeera, 2018). En el día de la apertura de la embajada el ejército israelí abrió fuego contra manifestantes hiriendo a más de 2,400 individuos, y dejando varios muertos (Holpuch & Matthew, 2018). Si bien hubo un momento en el que pareció que nuevas negociaciones podrían llevarse a cabo para llegar a una solución de dos Estados en la región, la decisión de Donald Trump de trasladar la embajada, deshizo los pocos progresos que se habían generado. Posterior a la apertura de la embajada, se llevaron a cabo nuevas protestas el 15 de mayo conmemorando el día en el cual el Estado de Israel fue reconocido como tal (día de Nakba), y demandando el derecho de los refugiados palestinos a volver a sus tierras. El ambiente de tensión ha incrementado dado que el Estado de Israel no ha asumido responsabilidad por la muerte de varios palestinos durante las protestas, sino que ha delegado la problemática a grupos terroristas. Representantes de Estados Unidos establecieron ante el Consejo de Seguridad que Hamas ha incitado a Palestina a atacar la frontera en Gaza. De este modo, el uso desmedido de la fuerza por parte del Estado de Israel queda justificado. A pesar de que la Liga Árabe busca que el asunto escale a la Corte Penal Internacional (AlJazeera, 2018), resulta preocupante que la mayor parte de las potencias globales estén haciendo caso omiso del nuevo escalamiento de la problemática Palestina-Israel.

No puede hablarse de democracia, Derechos Humanos, y libertad, en un entorno en el cual los intereses políticos y económicos sigan siendo más importantes que las vidas humanas. Más que presenciar una fase de libertad política, nos encontramos ante un régimen colonial disfrazado, cuyos postulados continúan favoreciendo a unos cuantos líderes. Lo que resulta paradójico es que países que han sido denominados por Occidente como poco democráticos y poco respetuosos con los Derechos Humanos, son aquellos que parecen estar tomando acciones firmes para demostrar su descontento con la política exterior de Israel para con Palestina. Hace pocos días, el Ministro de Relaciones Exteriores de Turquía sugirió al embajador de Israel retirarse del país por un tiempo, además de que el presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, denominó a lo ocurrido en Gaza como un genocidio por parte del Estado de Israel (AlJazeera, 2018). Si bien genocidio es un término que a Occidente le resultó más sencillo delimitar a la Segunda Guerra Mundial, es exactamente lo que ha ocurrido en Gaza desde hace tiempo. La Convención para la Prevención y la Sanción del Delito de Genocidio definen a este último como los actos “perpetrados con la intención de destruir, total o parcialmente, a un grupo nacional, étnico, racial o religioso” (CICR, 2018). Dentro de las acciones correspondientes al genocidio se encuentra la matanza de miembros de grupo, así como lesiones graves a la integridad física o mental (CICR, 2018). Aún así, utilizando una vez más el recurrente pretexto del siglo XXI, el terrorismo, el Primer Ministro de Israel asegura que cualquier acción violenta es tan solo un modo de defensa ante Hamas, quien pretende destruir el Estado de Israel… (AlJazeera, 2018).

A modo de conclusión, se tiene que la problemática entre el Estado de Israel y Palestina forma parte de un ciclo histórico vicioso en el cual condenar las acciones de un Estado en perjuicio del otro resulta meramente un ejercicio diplomático, más no una estrategia real mediante la cual se busque solucionar el conflicto y proteger los Derechos Humanos en la región. En un escenario internacional que continúa definiéndose por los intereses de las potencias la libertad se torna selectiva y dependiente de la religión, de la nacionalidad, o simplemente de los intereses geopolíticos, ¿de qué tipo de libertad se está hablando entonces? Resulta sencillo para ciertos países de Occidente eximirse de la responsabilidad histórica con la que cuentan en el conflicto y delegar cualquier atrocidad a la existencia de grupos terroristas, sin embargo incluso dicha excusa se encuentra ya en un periodo de agotamiento. ¿Hasta qué momento el conflicto árabe-israelí dejará de ser un juego geopolítico?


Fuentes de información:

AlJazeera. (2018). Gaza protests: All the latest updates. AlJazeera. 

Comité Internacional de la Cruz Roja. (2018). Convención para la Prevención y la Sanción del Delito de Genocidio. CICR.

Holpuch, A. & Weaver, M. (2018). Israeli forces kill dozens of Palestinians in protests as US embassy opens in Jerusalem – as it happened. The Guardian.

Sandra Wong Cabello

Sandra Wong Cabello

Internacionalista destacada del Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey. Experiencia académica y cultural internacional, y profesional en el Senado de la República. Interesada en modificar el contexto social del país mediante la difusión de opiniones y la libertad de expresión.

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