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Las mujeres (y hombres) perdidos.

A Wang Weo y Li Na los unía una entrañable amistad desde la infancia: compartían pupitre en el colegio y su almuerzo a la hora del recreo, e incluso vivieron desde pequeños en la misma calle en los suburbios de Nanchang, en la provincia de Jiangxi. Jugaban tardes enteras, dando paseos por los bosques en las faldas de las montañas, y el clima noble de la región les permitía estar fuera hasta el anochecer. Wang Weo visualizaba vivamente el resto de sus días a lado de Li Na, y ella secretamente planeaba su boda desde que tenía ocho. Sin embargo, a esta historia de amor la superó un fenómeno social que ha cambiado profundamente el tejido social en muchos países de Asia Meridional y Occidental así como en África del Norte. Li Na terminó casándose, con la aprobación de sus padres, con un hombre más adinerado que estudió para ser médico en la Escuela de Medicina de la Universidad de Nanchang. Mientras él, teniendo que abandonar sus estudios por ayudar en casa a los gastos, nunca se casó y con el tiempo y la desesperanza se fue apagando su deseo de ser padre. Y así, Wang Weo terminó sólo, aunque en ocasiones (de las que se arrepiente), lo llegaron a acompañar sexoservidoras.

La historia de Wang Weo no es real, pero casos como ése son numerosos por un fenómeno que Amartya Sen llamó ¨mujeres desaparecidas¨ que consiste en el déficit en el número de mujeres en Asia (calculó alrededor de 100 millones) en relación con el número de hombres. Lo último es producto de una profunda inequidad de género que ha resultado en abortos selectivos, el infanticidio femenino, o la desnutrición y cuidados de salud inadecuados durante la infancia. Estas privaciones son causadas por mecanismos culturales, como tradiciones y valores, y que por lo general tienen como consecuencia que los hombres tengan prácticamente derechos exclusivos sobre la propiedad de la tierra, más oportunidades económicas, y que en cambio sean las mujeres las que se encarguen de los cuidados de los hijos, terminando completamente dependientes de su marido.

Esta situación de desigualdad y negligencia se vive distinto dependiendo de la región. En China, por ejemplo, cuando se instauró la política de un solo hijo en 1979, acompañado de los avances tecnológicos en los ultrasonidos que determinaban el sexo del feto, provocó que se llevaran a cabo muchos abortos selectivos, por lo que acabaron naciendo más hombres que mujeres. En casos extremos como en la provincia de Jiangxi, hay 138 hombres por cada mujer, por lo que se espera que para 2030, 25% de los hombres no puedan casarse. En India, a pesar de estar prohibido la dote, sigue siendo una práctica común, sobre todo en localidades rurales, por lo que tener una hija resulta una ¨carga¨ sobre todo para familias ya de por sí pobres, que deben entregar un patrimonio al futuro esposo de la hija. Por ello, la proporción de hombres por mujeres no es equitativa pues más mujeres mueren en los primeros años de vida, debido a que existe abandono de las niñas en términos de cuidado de la salud, la admisión a los hospitales, y hasta la alimentación.

Ante este fenómeno, cabe preguntarse: ¿qué sucede cuando existen más hombres que mujeres en una sociedad? Los hombres que aspiran casarse con el sexo opuesto encuentran dificultades para encontrar parejas, ha quedado evidenciado en la sociedad un mayor índice de crimen y violencia, un incremento en la prostitución y en el tráfico de mujeres, un aumento en la transmisión del VIH, y problemas de salud física y mental de los hombres solteros. Además, los hijos que nunca se casaron y tuvieron hijos carecen del apoyo que los hijos normalmente brindan en la vejez a los padres. Este desequilibrio, también se traduce en un aumento de las oportunidades de las mujeres que emigran de las zonas rurales a las zonas más ricas para casarse, es decir, pueden casarse con hombres más adinerados y educados, como el caso de Li Na. Sin embargo, por mucho que las políticas busquen un cambio sustancial en la equidad en la proporción de sexos, aún así hay generaciones actuales y futuras que tendrán que lidiar con el problema.

Este fenómeno permite reflexionar sobre el estado de lo anterior en América Latina, y puede observarse, específicamente en México, que hay un problema de desbalance de sexo, salvo que al revés: hay muchos pueblos con una mayor proporción de mujeres por hombres, lo cual se debe a la violencia que impera en el país, que cobra más muertes de hombres que de mujeres, y por los altos niveles de migración. ¿Qué significan estos desbalances y cómo se puede atacar este problema? En el caso de más mujeres por hombres, cambia el sistema tradicional de familia. Las mujeres empiezan a flexibilizar sus roles sociales y hacer más tareas ¨masculinas¨. El fenómeno también va acompañado de grandes alteraciones psicológicas como sentimiento de abandonamiento. De igual forma, se observa que en las comunidades con un mayor porcentaje de mujeres, éstas son especialmente pobres, hay más tráfico de mujeres, y se originan las condiciones para la migración a las ciudades para trabajar como empleadas domésticas.

Las políticas para enfrentar el fenómeno de las mujeres desaparecidas y los hombres deben promover un desarrollo más equitativo y democrático del conjunto de la sociedad. Las políticas a corto plazo deben de prohibir el aborto selectivo, buscar la eliminación total de la dote, modificar el valor de las niñas en las mentes de los padres y de la sociedad en general, generando conciencia a través de campañas masivas. Así también habrá que ayudar a las familias durante su vejez, proveyéndoles de salud pública básica para no depender de sus hijos, apoyar la participación económica de las mujeres y crear derechos políticos y sociales equitativos. En el caso de países como México, las políticas deberán generar programas que auxilien a las mujeres como administradoras del hogar, proteger sus derechos de propiedad, dar ayudas económicas, promover el regreso de los hombres migrantes en Estados Unidos, y obviamente combatir los niveles de violencia que resultan en altísimas tasas de hombres muertos.

A largo plazo, es importante considerar las condicionantes culturales, económicas y sociopolíticas que favorecen la inequidad pues los estereotipos y roles de género condenan a las mujeres a una situación de mayor vulnerabilidad y de desventaja a primera vista, pero en el panorama general acarrea serias implicaciones para los hombres también, y para la sociedad en su totalidad. La idea sembrada que a cada sexo biológico le corresponden ciertos roles específicos trae consigo serios problemas sociales. Si a las mujeres de Asia se les permitiera insertarse en el mercado laboral de la misma forma que a los hombres, si no se les asignaran el rol de únicas cuidadoras de hijos, luego entonces los padres no se sentirían tan desprotegidos teniendo una hija, pues podrían ayudar con gastos familiares en la vejez. Si los hombres tuvieran mecanismos para expresar su sentir sin ser catalogados como ¨débiles¨ podrían lidiar de mejor forma con la frustración sin recurrir a la violencia. De igual forma, si en México a los hombres no se les asignara esa cualidad única de ser los que proveen para el hogar, luego entonces no migrarían solos y probablemente bajo el esquema de una sociedad más equitativa eventualmente disminuirían las condicionantes para migrar. Si no viviéramos bajo el ¨mito del héroe¨ que promueve que los hombres sean parte de conductas temerarias y que se expongan a la violencia menos hombres morirían durante su juventud.

En fin, lo último debe demostrar cómo la inequidad de género tiene consecuencias severas sociales en todos sus ámbitos, y el tema de los hombres y mujeres desaparecidos definitivamente requiere de nuestra atención y reflexión.

Referencias

Das Gupta Monica. ¨Explaining Asia´s ´Missing Women´: A New Look at the Data. Population and Development Review, Vol. 31, Sep. 2005.

Avraham Y. Ebenstein and Ethan Jennings Sharygin. ¨The consequences of the missing girls of China¨. World Bank Econ Rev (2009) 23(3): 399-425.

Ana De Luca

Ana De Luca

Interesada en temas de desarrollo, medio ambiente y género; y de aquel lugar del universo en el que estos temas se entremezclan. Estudiante de doctorado, UNAM.

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