A dos semanas de haberse iniciado el 2015, y pese a nuestro propósito de mantener una mirada esperanzadora, no podemos evitar que nos invada la preocupación y el desencanto ante los índices económicos.

Si se trata del petróleo, comprobamos que el precio del barril sigue a la baja y llega incluso a los menores niveles de la historia reciente en el mercado global.

Si se hace referencia a nuestra moneda, vemos que el peso mexicano va en declive frente al dólar para ubicarse en una paridad sin precedentes en los últimos años.

También en el ámbito bursátil las cosas ruedan mal: las bolsas de valores registran caídas y operan con pérdidas.

Frente a esas desventajosas realidades es lógico pronosticar que escasearán las inversiones, habrá más desempleo y nos golpeará una mayor carestía de bienes y servicios y, por ende, la inflación, junto a un clima de malestar y desánimo social.

En fin, que en su conjunto tales indicadores nos pesan y desalientan, a la vez que se convierten en retos aún más complejos para todos, en especial para el gobierno en sus diferentes niveles, que ya de por sí venía arrastrando una serie de graves problemas desde el año anterior.

Si a eso agregamos que nuestras autoridades en general no gozan de credibilidad ante la ciudadanía, que les regatea su confianza y, para colmo, tampoco asumen el liderazgo que se requiere para enfrentar la problemática de estos tiempos, nuestra dosis de optimismo –tal cual lo expresaba y deseaba fervientemente en mi artículo anterior respecto al nuevo año– empieza a menguar sensiblemente.

Aun así, creo que dejarnos invadir por el pesimismo inmovilizador y degradante no es una opción válida. Pienso que, por el contrario, debemos conservar, en la medida de lo posible, la lucidez y el temple para no perder el rumbo. Y sigo convencida de que como sociedad les tenemos que mostrar a nuestros gobernantes que existen otros caminos por los que debemos transitar: senderos renovados que, desde luego, implican una mayor entrega a sus tareas con disciplina y honradez.

De hecho, se recibe de manera favorable el anuncio presidencial que se refiere a ciertos beneficios para el consumidor, bien se trate de la exención del pago de larga distancia telefónica o de la decisión de que no aumente el precio de las gasolinas, así como incentivos diversos al campo y a jóvenes emprendedores, o bien medidas contra la corrupción.

Pero también nos toca a todas y todos trabajar y participar más en nuestras propias comunidades o, como bien se ha llegado a decir, cuidar cada quien su propia parcela y hacerla producir más y mejor, indistintamente de nuestro oficio o de la tarea a la que nos dediquemos.

En todo caso, iremos pulsando estas realidades conforme se vayan presentando, sin dejar de perseverar en el propósito de que al término del presente año dejemos a los nuestros y a las nuevas generaciones un mejor país.

Sobre el autor

Martha Chapa

Martha Chapa

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En nuestra cultura han existido mujeres de enorme talento y fina sensibilidad, por lo que las artes plásticas no han sido la excepción y entre ellas siempre brillará la pintura de Frida Kahlo como también la de María Izquierdo o Cordelia Urueta. Dentro de esa dimensión, la de artistas mexicanas que decidieron ser pintoras, se inscribe Martha Chapa, quien también ha generado una gran obra, con significativos reconocimientos, dentro y fuera del país. Su imaginación y fina sensibilidad abarcan diversos temas, texturas y materiales, aunque en casi todas sus pinturas aparece como icono central, esa legendaria fruta que es la manzana. Ella la eligió seguramente porque aprecia en este fruto su condición de testigo presente de los orígenes de la humanidad. En su búsqueda, lo mismo pinta óleos que dibuja e incursiona en la gráfica, y en años más recientes, plasmando su talento sobre láminas viejas, oxidadas, carcomidas, que rescata de su etapa final para recuperarlas e infundirles nueva vida y belleza. Día a día, con sus pinceles emprende la travesía de la imaginación y esboza una manzana: aquella que fascinó a Eva, la que perdió a Atalanta o la que hipnotizó a Cezane y hasta la que empieza a crecer en el árbol del paraíso, a sabiendas de que una manzana puede ser todas las manzanas. Cada vez que tiene frente a sí un lienzo, lo aborda con sensibilidad, talento, pasión y vitalidad para sembrar ese fruto que apuntala la vida, refuerza el amor a la tierra y acrecienta el disfrute estético. Ratifica así que el arte conlleva elevados valores en nuestra sociedad y en la construcción de ese ser humano pleno, sensible y generoso que todos deseamos como ideal y esperanza para enfrentar el futuro. Martha Chapa, originaria de Monterrey, Nuevo León, inicia su trabajo artístico en la década de los sesentas Son ya 300 exposiciones individuales y un sin fin de colectivas, las que ha realizado en México, Europa, Estados Unidos y diversos países del Caribe, Centro y Sudamérica. Asimismo ha incursionado en la escultura y en el arte objeto. De su enorme creatividad surgen mágicamente lo mismo montañas, magueyes, colibríes, que búhos, guadalupanas y abstractos, entre otros muchos temas de sus pinturas. Su trabajo e imaginación se extiende también meritoriamente a través de una importante obra gastronómica pues ha publicado ya 32 libros, en especial sobre la cocina mexicana, además de artículos periodísticos en diversos medios de comunicación y como conductora de la serie “El sabor del Saber”, en TV Mexiquense Una artista de dimensión internacional, que convierte a Martha Chapa, en todo un valor de nuestra cultura contemporánea, con ya 4 décadas de destacada trayectoria dentro de la plástica mexicana, y con múltiples homenajes y reconocimientos, dentro y fuera de nuestras fronteras. Una destacada mexicana y talentosa creadora, comprometida con el arte y la cultura contemporánea.

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