Continuando con la participación anterior, por considerarla de relevancia para la vida nacional, conviene colocar sobre la mesa los elementos que generan desestabilización en nuestro sistema económico.

Se deben reconocer dos esferas de atención, la interna con aristas tanto coyunturales como estructurales; y por otro lado, la externa con su compleja coyuntura en lo económico.

En principio, la coyuntura externa, ocasionada por un nuevo shock petrolero, y que afecta al mercado energético mundial en general, así como a los países productores de petróleo en particular; por otro lado está la crisis financiera desatada en 2008, como consecuencia de una alta disponibilidad de crédito barato, la cual tuvo su origen en una política monetaria expansiva por parte de la Reserva Federal (en EE.UU.) y otros bancos centrales que fortalecieron la expectativa de mucho dinero barato abundante, aunado a un elevado déficit público como consecuencia de los programas instrumentados para rescatar al sistema bancario; y finalmente, la pronunciada desaceleración de la economía norteamericana.

Todo esto ha dejado a los gobiernos con severos problemas para poder intervenir en la economía y a las empresas con poco margen de maniobra para invertir. 

Por si esto fuera poco, la desaceleración del ritmo de crecimiento de la economía mundial ha obligado a las economías nacionales a detener sus niveles de producción y exportación.

Lo anterior, aunado a los recientes cambios geopolíticos ha modificado el mapa de relaciones comerciales y políticas en el mundo, obligando a cambios necesarios para ajustarse.

No resulta difícil suponer que nuestro país carece de forma alguna de poderse mantener ajeno a esta situación.

En lo concerniente a los factores internos, nuestra economía a nivel estructural, no ha terminado por asimilar los cambios comerciales y financieros que se están gestando; mientras que por otro lado, nuestros factores de producción no han logrado ajustarse a la nueva composición del mercado laboral. Esta rigidez en el mercado laboral, encuentra cierto grado de explicación por la insuficiente o deficiente calidad en la formación de la mano de obra y las aún complicadas formas de contratación. Además, contamos con estructuras de mercado oligopólico, o de competencia nula.

Pero aclaremos algunos términos para comprender más adelante las conclusiones; empecemos por poner en la mesa el término ciclo económico, así como los de oferta y demanda agregada.

En forma general, la mayor parte de nosotros estamos familiarizados con el significado de los ciclos económicos, ya sea por escuchar las noticias o leer periódicos; estos, se pueden caracterizar con un par de palabras: picos, contracción, valles, recuperación. Pero ¿qué se encuentra detrás de esta consecución, de esta alternación más  o menos regular del ciclo económico o de negocios?

En términos generales, los economistas aceptan que no existe una sola explicación del fenómeno en una fuerza cíclica exógena. Más bien, tienden a ver los ciclos tal como se presentan en la curva clásica de crecimiento; o sea, como variaciones en la tasa de crecimiento que tienden a ser inducidas por el dinamismo del propio crecimiento. De tal suerte, la dinámica de los elementos componentes de la oferta y demanda agregada es la que va a determinar el comportamiento del ciclo. Es en ellos en donde se manifiesta la influencia de los factores arriba señalados.

Por ello, las alteraciones que están afectando a la economía nacional, tienen que ver tanto con la Demanda como con la Oferta agregadas. Por lo que respecta a la demanda agregada, las oscilaciones tanto en el consumo, la inversión, el gasto público y las exportaciones netas van a explicar sus desplazamientos.

El caso de la oferta agregada es un poco más complicado.  Y es, a mi parecer, en donde se van a presentar varias perturbaciones que afectarán el desempeño de nuestra economía por la inestabilidad política.

En la macroeconomía clásica la curva de oferta agregada es vertical a un nivel de producción de pleno empleo. La curva de demanda agregada es estable cuando la oferta de dinero es estable. Sin embargo, estos supuestos teóricos no nos ayudan para encontrar la manera de darnos cuenta de las afectaciones que vienen, si supusiéramos una condición de pleno empleo en el país.

Empleando estos instrumentos, supondríamos que nuestro mercado laboral puede ajustarse a las oscilaciones en la producción mundial, debido a que los precios son flexibles. (tal como se comento con el asunto del regreso al patrón oro de Inglaterra), y por ello se ajustarían, mecánicamente, a las variaciones que se presenten en el mercado internacional, lo que también ajustaría el nivel de producción nacional. La curva de oferta, a corto plazo, se representa por una curva de pendiente positiva, a lo largo de la cual un aumento en el nivel de precios aumenta la producción, e inversamente, una reducción de precios, disminuye la producción.

Pero para darle un poco más de realismo a nuestros supuestos que ayuden a entender la compleja  realidad, recurrimos a una visión más heterogénea que nos permita integrar variables de orden político y social.

La curva de oferta de corto plazo de tres tramos se explica en función de la relación entre la producción real y la producción potencial, además de si la economía se encuentra en un ciclo de auge o de recesión, con diferentes efectos a medida que el producto real se expanda:

Un rango horizontal que ocurre cuando la economía se encuentra en una recesión, en este rango sólo se producen las cantidades necesaria para una economía en este estado, que son bastante inferiores al nivel de producto en pleno empleo, con recursos ociosos y mano de obra desempleada; por consiguiente, si inducido por otros factores diferentes al precio la producción aumenta, se pueden emplear dichos recursos con muy poca o nula presión sobre los precios.

Rango vertical. Cuando la economía tiene plenamente empleados todos sus recursos, es decir, alcanza su máxima capacidad, ningún aumento en el nivel de precios da lugar a un aumento en el producto real, individualmente las empresas intentarán aumentar la producción, pero como se está compitiendo por los mismos recursos limitados, lo que en unas aumenta en otras disminuye. La competencia por los recursos eleva los costos de los factores de producción, y finalmente los precios de los productos, pero el producto real permanece invariable.

Sin embargo, alcanzar el pleno empleo en todos los sectores de una economía no es lo más común, y menos en la mexicana. En economías más o menos avanzadas es posible incrementar el tamaño de la fuerza laboral a través de jornadas extras, o elevar la productividad de todos los factores con desarrollo de la tecnología, pero cuando se alcanza la plena capacidad de todos los recursos la curva se torna vertical.

Rango medio. Es un rango en el que el aumento de precios va acompañado de un aumento en la producción real. Una expansión de la producción en ese rango eleva los costos unitarios de producción y las empresas deben obtener mayores precios por sus productos para que su producción sea rentable.

Con los anteriores elementos podremos lograr una mejor comprensión de lo que sucede en nuestro país. Ahora ya estaríamos en posibilidades de integrar las variables cualitativas derivadas de la política y el ámbito social. Pero eso lo dejaremos para la siguiente entrega.

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