Sócrates, Simone de Beavoir, Hugo Sánchez, Pelé, Maradona, Rodrigo de Cota, Dostoievski, Sartre, Baudelaire, Neruda, André Bretón, Alejandro Nevski, Flaubert, Cervantes, Víctor Hugo, Monsiváis, Paganini…virtuosos de la literatura universal, virtuosos del deporte, músicos o escritores nacionales…conforman el escudo intelectual del viejo profesor de literatura en la obra de teatro: “El Profesor”.

“El Profesor” es una pieza divertida, profunda y compleja (compleja no literariamente, sino estilística y psicológicamente) porque trata de desplegar el contraste entre la función del profesor, la pasión por la literatura y el seductor poder del intelecto.

El papel protagónico lo desarrolla Damián Alcázar quien a lo largo de la escena da muestra de su talento y capacidad de atracción sobre los auditorios.

En esta obra, el mejor afrodisíaco del profesor de literatura es: la admiración. De manera conciente o inconciente sabe que su conocimiento literario le representa cierto poder de atracción sobre las mujeres jóvenes y menores de edad.

Con la elegante suavidad de las maneras de Baudrillard, “El Profesor” detalla el poder del seductor y la intermitencia del seducido, así como la forma en que “Yepeto” cae rendido en su propia espiral de seducción y fenece ante la ilusión…otra vez.

La obra de Cossa, es una pieza sencilla y sin pretensiones intelectualoides. Si retiramos las referencias literarias (los adornos del profesor) queda justamente lo mismo: un hombre, su cama y su biblioteca personal. Esa “biblioteca personal” que cual enorme muralla ocupa las tres cuartas partes del escenario, y sirve de refugio para aquél que no soporta la compañía humana…pero la desea.

En la puesta en escena, los pesos, contrapesos y divagaciones son un ejercicio de ambigüedad que el protagonista no intenta esconder, por el contrario quiere demostrar al espectador que la pasión por escribir, por la literatura y por la enseñanza de la literatura son en su conjunto un acto deliberado de fuga. De ausencia del mundo. De rechazo a lo convencional y -como todo acto narcisista- de búsqueda de la perfección.

Como mencionamos arriba, el protagonista es Damián Alcázar, un experimentado actor quien unos años atrás representara a Eliseo, un sencillo profesor de inglés (en la película colombiana de Andrés Baiz “Satanás”, 2007) y cuyo trabajo más reciente como un “Yepeto” ha sido de gran éxito para “El Profesor”.

En ese sentido, hemos decidido abordar brevemente las similitudes y divergencias entre ambos profesores (inglés y literatura) porque, consideramos, el éxito del personaje depende en mucho de la habilidad del actor. Veamos por qué:

  1. “El Profesor” es una obra de teatro producida por Arturo Barba y el elenco está bajo la dirección de Luis Eduardo Reyes. Originalmente, fue escrita por Roberto Tito Cossa y se estrenó en Buenos Aires en 1987. Su nombre original es Yepeto, pero se adaptó a El Profesor para no confundir la obra con el cuento infantil.
  1. En “El Profesor” el personaje central es un solitario profesor de literatura mayor de 60 años y con la energía de vivir…en las letras. Yepeto, por un lado, sostiene una relación de influencia y admiración con su alumna Cecilia, una joven de diecisiete años; y por otro, una relación de competencia de egos y manipulación con Antonio el joven novio de Cecilia. El profesor es un hombre que sabe cautivar personas con su conocimiento y a su vez sabe apocar autoestimas con la superiordad de sus juicios. Sin embargo, no sabe lo que es el amor, la atracción física y la felicidad por ser quien es. Su doble personalidad es latente: profesor vs seductor.
  1. Cuando el profesor descubre que Cecilia está enamorada de él, su vida se renueva y comienza una lucha por mitigar sus deseos pasionales y a su vez por hacer prevalecer su cordura bajo el intelecto. Todo lo racionaliza y lo escuda en la explicación lógica de su conocimiento. Cuando ella lo visita y conoce su espacio privado, Cecilia rompe el misterio y pierde el deseo por él. El profesor termina por asumir que sólo provoca admiración fugaz e idealización entre mujeres que poco han vivido y que el misterio se acaba cuando lo conocen y reconocen al ser humano…anciano.
  1. La narración culmina cuando él maldice a la literatura porque lo ha dejado solo. Repudia ese arte porque envuelve de belleza lo que no es bello: a él mismo: “La realidad todo lo aplana. Todo lo banaliza”. De este modo, la literatura, a través de sus escritores, es un cuento maravilloso…y falaz.
  1. “Satanás” es una película colombiana de 2007 escrita y dirigida por Andres Baiz y basada en la novela de Mario Mendoza (y con Mauricio Vidal en la fotografía) que trata sobre tres relatos entrecruzados, uno de ellos el que reproduce La Masacre de Pozzeto de la noche del 4 de diciembre de 1986 en Bogotá, Colombia, cuando un excombatiente de Vietnam llamado Campo Elías Delgado (Eliseo en la cinta), asesina a su alumna de inglés, a su madre y a 20 personas más (en un restaurante) para luego suicidarse.
  1. En “Satanás” el personaje central es Eliseo, un introvertido y solitario maestro de inglés colombiano, quien fuera excombatiente del ejército norteamericano en Vietnam. Su trastorno de personalidad antisocial se manifiesta en el odio particular hacia su madre, su falta de empatía social, la ausencia de amistades, su obsesión con el aseo, el gel antibacterial, la literatura y el juego de ajedrez. Es un hombre que no es aceptado por ser quien es y tiene fijaciones peculiares sobre la sexualidad. Un día comienza a manifestar cierta atracción por su alumna de inglés, una joven menor de edad de clase acomodada. Su doble personalidad es latente: introvertido vs poderoso.
  1. En cierta ocasión, una mujer se aproxima a él con cierto interés por su apariencia de lector frecuente y supuesto status de poder, sin embargo, cuando él le confía que es un hombre común, modesto, codependiente de su madre y sin éxito, la mujer se aparta presurosa con cierto aire de desagrado.
  1. La historia culmina con una masacre perpetrada como un vengador, un hombre que limpia el pecado y celebra La Última Cena en El Día del Juicio Final.

Como se observa en ambas cintas, los profesores tienen un halo de misticismo y secrecía que los vuelve atractivos justamente por no saber quienes son.

En ambos casos, los profesores, se sienten atraídos por menores de edad que los buscan para aprender: jovencitas que quieren escucharlos y estar con ellos apartados del mundo para hablar sobre lo “único que vale la pena hablar”, la literatura.

Ambos profesores vuelcan de alegría al saber que son objeto de deseo y suponen han hallado en sus alumnas menores de edad una cómplice/compañía de su soledad. Ambos personajes enfrentarán el fracaso amoroso de formas diferentes.: El Profesor (Yepeto) es un manipulador, mientras que Eliseo es un psicópata. Por ello, el primero, hará conciencia racional del curso natural de la seducción y aceptará el desenlace. Mientras que el segundo, se hará justicia castigando a los causantes de su derrota.

En suma, ambos trabajos demuestran que la vocación de enseñanza y el amor por la literatura son un arte que embelece la realidad y seduce con su belleza. Y si como afimaba Norman Bryson:“el arte se basa en el engaño y la ilusión”, entonces, por esa razón, la belleza no está en ellos (los profesores), sino en la forma en que llevaron su profesión a un estado de arte…ilusión.

Y lo más importante, ambos trabajos nos demuestran que con el paso de los años, las cátedras de actuación de Damián Alcázar se han convertido en un referente necesario del cine latinoamericano porque las historias que él cuenta a través de sus personajes, de no haber sido interpretados así, se habrían quedado en el olvido.

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