Actualmente está en proceso legislativo una reforma a la Ley Federal de Telecomunicaciones y Radiodifusión, que flexibiliza el programa del apagón analógico. Sólo falta la aprobación del Pleno de la Cámara de Diputados que se prevé se realice entre el 9 y 10 de diciembre, pero regresemos a la pregunta ¿Esta reforma legal me favorece?

La respuesta es sí, porque permite que como televidente siga teniendo acceso al servicio de televisión abierta, en caso de que:

    1. Usted tenga gusto por observar los canales que ofrecen los llamados “medios públicos” que frecuentemente son las televisoras de los gobiernos de los Estados, de universidades o instituciones educativas; cabe referir que los medios públicos federales (OnceTV, Canal 22, SPR) ya transitaron a la digitalización;
    2. Usted viva en una zona donde aún no hay una penetración suficiente de televisores digitales, esto significa que la mayoría de la población aún no tiene los aparatos idóneos para recibir las nuevas señales, lo que específicamente constituye un beneficio para las zonas más pobres y de mayores condiciones de atraso.
    3. Usted vive en una población o región donde la señal de televisión se presta por estaciones de “baja potencia”, también conocidas como complementarias, que son comúnmente poblaciones de entre 5 y 10 mil habitantes, que están alejadas geográficamente o en zonas rurales -que también son comunidades pobres- donde la señal de “alta potencia” no llega o alcanza a cubrir dichas zonas.
    4. Si usted forma parte de la audiencia de estaciones sociales, comunitarias e indígenas, también se verá beneficiado.

En caso de que usted no se ubique en alguno de los supuestos anteriores, para poder seguir recibiendo señales de televisión abierta deberá contar ya, con un televisor digital, o bien, adquirir un decodificador o, en su defecto, contratar un servicio de televisión de paga. Y aunque usted incurrirá en un costo o inversión por la adquisición de un equipo digital, tendrá como beneficios una mayor calidad en el audio y video de las señales, además habrá multiprogramación por lo que habrá una mayor oferta de contenidos y las nuevas tecnologías permiten formatos de mayor interactividad con los contenidos de televisión. (Sin mencionar que el espacio liberado por la digitalización se prevé utilizar en un proyecto estatal para prestar servicios móviles de telecomunicaciones, aunque este proyecto es dudoso).

Además, recuerde que en forma generalizada en todo el país a partir del 1 de enero de 2016 sólo habrá señales digitales de televisión, pero hay regiones donde el apagón se hará previamente, por ejemplo la zona del bajío (León, Gto) transitan el 11 de diciembre; Guadalajara, Morelia y San Luis Potosí se apagan las señales analógicas el 16 de diciembre y el 17 de diciembre ocurrirá en el Valle de México (DF, Edo.Mex. Hidalgo, Tlaxcala y Puebla), y el último apagón analógico local adelantado será el próximo 22 de diciembre en localidades de Chihuahua, Coahuila, Durango, Quintana Roo, San Luis Potosí, Sonora y Zacatecas. Y otras poblaciones donde ya se hizo, en la frontera norte, Monterrey, Cuernavaca.

Entonces, si existen claros beneficios para la población más vulnerable del país, asimismo, se otorga una posición de mayor competencia (o de supervivencia) a los “medios públicos” locales para que puedan seguir transmitiendo señales de televisión, y además se cumple con la demanda de los partidos de oposición (PAN y PRD) de que no se vayan a entregar televisores digitales en 2016 en aquellos Estados donde habrá elecciones, entonces, ¿Por qué hay detractores?

Porque actúan bajo la lógica de crear villanos y de imaginar complots, para tener una posición de defensa a favor de los intereses económicos y políticos que representan. La creación de mitos geniales les permite tener puntos de negociación para ejercer presión política.
Aunque estos detractores no lo acepten, la televisión abierta sigue siendo del gusto y goza de la credibilidad de las personas frente a otras plataformas tecnológicas, se trata pues, de una lucha competitiva por llegar a las audiencias.

Por otra parte, estos grupos que critican a la televisión abierta, son contradictorios, por ejemplo, cuando sale del aire un programa (En Familia con Chabelo) se quejan amargamente, cuando antes no lo bajaban de crear estereotipos y fomentar el consumo de dulces, golosinas y juguetes. Hay que dejar claro, que este programa sale del aire por la falta de anunciantes y patrocinadores debido a que las buenas conciencias (que son las mismas que ven los complots) prohibieron el anuncio de dulces y golosinas- para evitar obesidad infantil- en el horario en que precisamente se transmitía dicho programa, se les olvidó por completo, que la programación de la televisión abierta vive gracias a la conjugación de dos factores: la publicidad que se vende y el gusto del público televidente sobre los programas.

Ante la cancelación del programa, nuevamente se da la coyuntura para satanizar a la televisión abierta, ahora la queja, es la reducción de la oferta de contenidos infantiles- ante la salida de Chabelo- , ahora aducen que las televisoras por “explotar un bien público” deben invertir en programación que no tiene patrocinadores, eso sólo se puede exigir en un mundo bizarro.

Los inconformes con la reforma, y con muchos otros temas seguirán. Otra de las mentiras propaladas, es que con la reforma legal se perdonan las multas a Televisa y TV Azteca, ello no es cierto, actualmente las estaciones complementarias de los principales concesionarios de televisión abierta —apenas cubren 2.7% del territorio nacional— por lo que es falso que haya algún amplio y millonario beneficio para las citadas televisoras.

Además, dado que la cobertura de la nueva señal de televisión digital es distinta a la analógica, aun no se tiene certeza de que estaciones complementarias serán necesarias para seguir teniendo la misma cobertura, de ahí que sea absurdo pretender sancionar cuando la digitalización genera cambios tecnológicos y de cobertura no atribuibles a los concesionarios.

Por otra parte, regresando a lo cotidiano, hace un par de días una señora de la tercera edad en el transporte público me decía: que ella no tenía televisor digital y que no tenía dinero para adquirir uno nuevo, y que con el apagón iba a ver silencio en su hogar, como si una “persona” faltase. Además, se quejó de que no le tocaron las teles que el gobierno repartió, le comenté que yo trabajaba en esos temas, y de repente el buen ánimo y la confianza se transformó en suspicacia y duda, bajo una pregunta ¿Y usted es de los buenos o de los malos que apoyan al pueblo?

Finalizo, no podemos seguir culpando de nuestros males a Adán y Eva, a la Inquisición, a la canícula, a los gobiernos, a nuestros padres, a la televisión y ahora al internet de nuestros males, es muy fácil dejarse seducir por las voces mesiánicas que polarizan a la población viendo buenos y malos, que nos lavan de toda responsabilidad propia,la culpa la tiene otro. Por tanto, usted tiene el poder de apagar la televisión y ponerse a leer un libro o tal vez a convivir con su familia y dejar de lado el teléfono celular. O bien, sólo observar el programa audiovisual que sea de su preferencia.

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