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“La propuesta” ¿de amor?: Jill Magid en el MUAC

 

Era que se era una joven italiana, a partir de aquí le diremos “la italiana”, que trabajaba en una publicación enfocada en arquitectura que se enamoró de un “empresario” suizo, dueño de una de las compañías y museo de diseño más importantes del mundo. Viajaron juntos a México, donde la italiana se embelesó a primera vista, o tendríamos que decir experiencia, de la arquitectura más sutil de la modernidad, casi casi como un leve soplo de aire que convertía a los jardín en casa y la casa en jardín, “el arquitecto” pareciera que solo construyó para cuentos de hadas o se para la aristocracia, incluyendo los caballos.

Se cuenta que como regalo de bodas, en lugar del usual anillo de compromiso –teóricamente el costo sería el sueldo de dos o tres meses-, en este caso, el empresario llegó a una galería de Nueva York y por cerca de 3 millones de dólares, cerró la propiedad intelectual de otro, para estar junto a la italiana.

El arquitecto falleció un 22 de noviembre de 1988, su socio quien lo heredó al darse cuenta de la imposibilidad de continuar sin el prestigio de el arquitecto se ahorcó. Su viuda decidió vender todo lo referente. En una primera instancia pensó que el gobierno debería hacerse cargo de un archivo tan importante para la nación y para el mundo, ya que el arquitecto era el único mexicano en tener el reconocimiento más importante en arquitectura, al no encontrar comprador en México, el archivo fue adquirido por un galerista especializado en Nueva York, quien temió por la integridad de su oficina cuando estos llegaron por la cantidad de cajas del que constituía.

Muchos años después, una artista -que visitaba su galería mexicana, justo enfrente de la casa de el arquitecto- escuchó la historia. Con los años la italiana, en una especie de obsesión amorosa, negaba el acceso al archivo de el arquitecto a casi todo el mundo, pocos son los afortunados de poder tener acceso a los cas 30 mil documentos, fotografías, planos y revistas, mientras ella pasaba horas viéndolo y estudiándolo en un cuarto especial con una pequeña ventana en Suiza.

Desde un primer momento la artista trato de contactar a la italiana, ella muy educadamente le comentó de las complicaciones “técnicas” de visitar el archivo y le pedía que por favor dejará de buscarla con ayuda de otras personas. La artista insistió en tener algún tipo de colaboración, a lo cual ella se volvió a excusar y de recordó tener cuidado, ya que con la adquisición del archivo también iban incluidos los derechos de autor.

En su enamoramiento la italiana también adquirió el archivo fotográfico de un colaborador muy cercano de el arquitecto, quería cuidar que no se reprodujera la misma imagen amarillenta de sus espacios, y que sus colores no se folclorizaran como algo típicamente mexicano.

La artista cada vez se interesaba más por lo que significaba que una italiana tuviera el archivo de el arquitecto tan lejano de la investigación y difusión de especialistas mexicanos y extranjeros, de nuevo excepto aquellos pocos escogidos. A partir de esto comenzó a realizar una serie de obras relacionadas con esta “historia de amor”. Una primera exhibición se presentó en Nueva York a partir de la pregunta ¿qué significa que una corporación, la del empresario, sea dueña del legado de un artista?, a partir de una parte del archivo, que está en custodia de la Fundación Luis Barragán y que era parte de su biblioteca personal, es que presentó la complejidad de el arquitecto, y curiosamente su relación epistolar con diferentes mujeres.

Después de que la prensa escribiera con entusiasmo sobre la obra de la artista, es que la italiana decidió matizar y ser diplomática en sus correspondencia con la artista.

Una tarde de mayo tres años después la artista llegó al edificio donde se encuentra el archivo en Suiza, no había dormido, estaba nerviosa, había escrito “La Propuesta”, una pieza con la que a lo mejor podría negociar con la italiana el traslado del archivo a México. Al llegar al lugar de la cita se dio cuenta que la italiana no estaba sola, la acompañaba su marido, el empresario. En el momento del postre, la artista sacó de su bolsa una pequeña caja negra, la abrió: un anillo con un diamante de 2.02 quilates montado en plata. El anillo por el archivo. Pero la peculiaridad de éste es única, ya que meses antes la artista había ido la Rotonda de los Hombre Ilustres de Guadalajara acompañada por dos notarios y otras personas a exhumar una parte de los restos del arquitecto, retiraron un 25% de sus cenizas, las cuales viajaron a Suiza y después de seis meses se habían convertido en el diamante. Era un intercambio entre el cuerpo físico, casi casi literal de el arquitecto, por  su cuerpo intelectual. A más de un año y medio, “La Propuesta” continúa abierta y así seguirá indefinidamente, ya que la italiana no dio ninguna respuesta. El único que habló en ese momento fue el marido “Acaso, ¿le estás dando un anillo de compromiso a mi mujer en mi presencia?”.

Poco después “La Propuesta” fue exhibida en el San Francisco Art Institute, y ahora llega a la ciudad de México en medio de una gran polémica. Cuando la artista visitó a la italiana, una reportera new yorkina escribió sobre esta “historia de amor” (el arquitecto- la italiana – el empresario, y ahora la artista), al publicarse su historia un escritor mexicano retomó, con algunas discrepancias, la historia y con sus lectura lo convirtió en un cuento gótico con tintes burocráticos. ¿Cómo era posible que el arquitecto, ferviente católico, discreto e íntimo se convirtiera en el adorno de la –rica- italiana? ¿Quién lo había permitido?

La controversia creció y creció, para esto el curador del MUAC, quien ya conocía la obra de la artista desde hacia muchos años atrás y que ya había comenzado negociaciones para hacer una exhibición de su obra, decidió apresurarla y en lugar de montarla para el próximo año será inaugurada en unos días. La controversia sigue creciendo como una bola de nieve que ya no solamente se encuentra en los canales tradicionales de la discusión del mundo del arte: periódicos y revistas especializadas, sino que el grupo que está en contra del anillo ha contratado a una agencia de publicidad para mostrar su repudio ante la obra de la artista. En un nuevo tablero, así como la propuesta de hace unos años de no mostrar la obra de un artista austríaco en un museo privado y de su cancelación de su exposición a unos días de su inauguración, es que una parte de la sociedad quiere dictar que sí es arte y que no es arte, por medio de peticiones a la Universidad a partir de opiniones sesgadas y cargadas de una pseudo moralidad y conflicto de intereses por casi todos los que están en contra.

La obra de la artista no es el anillo, el anillo sólo es parte del proceso de una petición, de un intercambio, de una negociación, si así, como es un matrimonio que se sella con la firma de un contrato, tal y como un matrimonio de este nivel es que existen los contratos prematrimoniales donde hay clausulas claras a las que se están dispuestos y lo que sucede cuando se termina. Es triste pensar que el cuerpo intelectual de el arquitecto no este abierto al público y que sea restringido, pero así también es la mayor parte de sus obras.

La historia continuará por las siguientes semanas y ha abierto una discusión sobre muchos aspectos de las políticas culturales nacionales, que tienen repercusiones internacionales. Mientras, la artista termina su propuesta: “Escríbeme mucho y ámame. Sinceramente tuya”, Jill Magid.

Ximena Apisdorf Soto

Ximena Apisdorf Soto

Maestra en Arte, con especialidad en Art Business por la Universidad de Manchester y egresada de la Licenciatura en Arte por la Universidad del Claustro de Sor Juana. Se enfoca en la creación de mejores relaciones para el intercambio de instituciones nacionales e internacionales. Actualmente, trabaja para el Barroco Museo Internacional, el cual será inaugurado en 2016 en Puebla y como consultora de relaciones internacionales con las asociaciones como la Asociación de Directores de Museos de Arte (AAMD por sus siglas en inglés) y Bizot para el Museo del Palacio de Bellas Artes. En 2014 fue coordinadora operativa de la 2da. Bienal de Arte Veracruz, para la creación y difusión de artistas del estado. Desde el 2011 se ha especializado en arte contemporáneo latinoamericano y su difusión en las plataformas digitales como fundadora y editora del blog Tildee.info. Escribe para las publicaciones especializadas: Flash Art, Revista Código, Artishock, entre otras. Ha trabajado en instituciones públicas y privadas, enfocada en la coordinación estratégica, operativa y de comunicación; tanto en México como en Estados Unidos; entre los que destacan: el Museo Nacional de Arte, el Museo Tamayo, Proyectos Monclova, I-20, Casey Kaplan Gallery, Prospect 2.5. Ha impartido clases para la Suprema Corte de la Nación (2007) y el Instituto Realia (2014). En el 2008 curó y coordinó la primera exposición de arte contemporáneo en el Museo Diego Rivera Anahuacalli: “Elefante Negro: Arte Contemporáneo”, en la cual participaron 21 artistas de 10 nacionalidades diferentes.

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