Esta semana, amanecimos con un caso más de risa involuntaria y envalentonamiento político. El caso Purificación Carpinteyro, que más que demostrar una vez más que la clase política aspira al bienestar privado en lugar del público, le cercenó la carrera política a la protagonista.

Y el caso se presta para una infinidad de interpretaciones: que si ella ya había usado estas técnicas para denostar a sus opositores (Luis Téllez por ejemplo), que no es válida ninguna aseveración si viene de grabaciones fuera del marco de la ley, que es una jugada planeada -por el Gobierno Federal y/o Televisa- maliciosamente y con una contundencia espacio-tiempo exactísima, etc, etc.

En su momento Purificación, envalentonada como siempre y con una confianza digna de Emilio Gamboa, Kamel Nacif o el #GoberPrecioso, se defendió. Y salió muy digna a decir que era su voz, que era una llamada que sí había realizado y que no había conflicto de intereses al buscar negocio de un tema sobre el que legisla. Sobre si tiene razón o no, no profundizaré, Sun Tzu afirmaba que no puedes acorralar a un gato –o enemigo, o gato enemigo- porque se defenderá con todos sus dientes y a toda costa. Creo firmemente, éste es uno de esos casos.

El punto es el cinismo rimbombante que nos rodea y en mi caso, acongoja. Algunos periodistas, especialistas del tema y opinadores mediáticos, van por ahí afirmando que este golpe planeado con una puntería quirúrgica, es un golpe bajo por parte del Gobierno Federal o del duopolio televisivo. Cosa que no dudo.

Sin embargo, el enfoque es otro. ¿Por qué no cuestionan a la “Puri” de orquestar un negocio en plena discusión de las reformas secundarias en materia de telecomunicaciones? ¿Por qué no la pendejean por tener tan poca responsabilidad pública? ¿Por qué no le reprochan que se quiera “ganar la lotería” a través de la información que, de manera privilegiada, obtiene de su tarea legislativa? ¿Por qué no le reclaman que derivado de su interés torcido, afectó considerablemente las posiciones críticas a la reforma?

No dudo que Televisa, TV Azteca, Enrique Peña Nieto, Pedro Joaquín Coldwell (otro empantanado en un conflicto de intereses, aunque afirme lo contrario…), Luis Téllez, Javier Lozano, Javier Tejado Dondé, etc etc., le hayan sacado los trapitos. Sin embargo, la culpa o la maliciosidad no es de ellos. La culpa es de ella por tranza, incongruente y además, bruta.

Para ellos es un tiro a gol, mismo que Purificación centró. No podemos culpar a los archienemigos de la nación por exponer a un ser duo-cara e hipócrita. Ellos serían los culpables si hubieran editado distintos audios o incluso, ponerle un cuatro o chamaquearla –como a los del verde-. Pero no, resulta que la tranza y la que se expuso, fue Purificación. La misma que con vehemencia y una pasión desbordada, criticaba el tráfico de intereses de bla bla bla.

Entonces, ¿Por qué periodistas y “líderes de opinión”, critican y cuestionan los métodos poco ortodoxos, pero sumamente efectivos, de los poderes fácticos o su mascota: el Gobierno Federal?, ¿No deberían enfocar sus críticas hacia Purificación y su endeble sentido de responsabilidad y representación pública?

Y el cinismo se exacerba al afirmar categóricamente: “No me excusaré de las discusiones y menos, solicitaré licencia como legisladora”. …Una hora después: “..me excuso de las discusiones”.

Y es que es absurdo, todos los opinólogos, teóricos de la conspiración y zurdos, en vez de cuestionar un probable espionaje ilegal, deberían cuestionar los actos seudo-éticos de la “Puri”.

Es algo así como el encabronamiento de los charrúas por la “expulsación” de Luis Suárez. Digo, seguramente la FIFA es de los organismos más cuestionables de la tierra, sólo después de la Yacuza japonesa, la ‘Ndrangheta italiana y la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación, Sección 22. Sin embargo, antes de cuestionar a la FIFA y sus procesos, y defender lo indefendible, deberían meterle tremenda regañiza a Luis Suárez por exponer a toda una Federación a causa de sus impulsos primarios. ¿Realmente hay argumentos para defenderlo? ¿Bajo qué óptica podemos exigir un castigo más light? ¿O afirmar que el castigo es exagerado? ¿No se dan cuenta que no hay cabida para una mordida en un juego de fútbol? Que dicho sea de paso, no es la primera vez…

En fin, así como se defendió Purificación Carpinteyro, seguramente lo hará Luis Suárez y una larga lista de cínicos que vendrán en tiempos próximos –digamos mañana-. Tan cínicos como una FIFA que investiga un grito homofóbico e insultante, pero omite juicios en sedes mundialistas –Qatar y Rusia-. Tan cínicas como las posturas de Manuel Bartlett quien ahora es un hombre hecho y derecho –digo de izquierda- que defiende los intereses nacionales en el Senado de la República.

Tan cínicos, como la lista de defensores gremiales del poder más encumbrado y perverso de nuestro país, el duopolio televisivo. Tan cínicos como Javier Lozano, Juan Gerardo Flores Ramírez, Ninfa Salinas, Arely Gómez, Luis Armando Melgar y Carlos Puente.

El cinismo, es la preponderancia de nuestra esfera pública.

Una Respuesta

  1. Adolfo

    Aquí hay un punto que no parece tomar en cuenta eduardo, y es que no solamente debemos centrar las críticas a quien mal actúa, eso ya lo sabemos de sobra, sin defender a puri, como él la llama, lo que verdaderamente está podrido es el sistema en el que se encuentran todos y todas, y esa es la razón por la que todos se echan a perder, se pudren y se corrompen a más no poder y se justifican, claro. la corrupción no sólo depende de una persona, sino de toda la camada que ha podrido el sistema y ahora el sistema pudre a los que pretenden velar por los intereses públicos. y así seguirá si no se pone diques a ese sistema que sigue pudriendo todo lo que toca. en resumen, poner vino nuevo en odres viejos irremisiblemente habrá más de lo mismo.

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