La nueva ruta de la seda; una alianza estratégica entre Rusia y China

La nueva ruta de la seda propuesta por el presidente de China, Xi Jinping, propone un ambicioso plan que conecte primordialmente China, Asia Central y Europa, y que aproximadamente involucra a 68 países (Pethiyagoda, 2017). ¿Cuál es la importancia geopolítica de Asia Central? La región cuenta con una riqueza substancial de recursos energéticos, mismos que resultan atractivos para China, en especial por la demanda de energéticos que dicho país presenta como consecuencia de su creciente población y de su constante desarrollo. Al asegurar a proveedores de recursos energéticos en Asia Central, China dejaría de depender de un abastecimiento proveniente de Rusia y de Medio Oriente. Más aún, el proyecto incluye un sistema comercial marítimo que llega hasta África, paralelo a un sistema ferroviario que podría transportar mercancías directamente desde China hasta Gran Bretaña.

La actitud de Rusia al respecto, en vez de ser negativa, como la de Estados Unidos, es de cooperación. La influencia que Rusia tiene en Asia Central, misma que ejerce mediante la Comunidad Económica Eurasiática, le garantiza de cierto modo socios estratégicos que culturalmente resultan más similares a Rusia que a China. Si bien es verdad que uno de los riesgos para Rusia sería el que China se convierta en un socio más atractivo para Asia Central que la propia Rusia, la ex-Unión Soviética perdería más influencia no arriesgándose a ser parte del proyecto. De igual manera, la nueva ruta de la seda, podría estabilizar las regiones problemáticas, disminuir el separatismo mediante un incremento en la economía de la región, y le otorgaría una ventaja competitiva a Rusia ante las relaciones tensas para con la Unión Europea. Es verdad que el proyecto en sí conlleva dificultades, y que los flujos comerciales previstos pueden generar dificultades si paulatinamente no se genera una armonización de políticas comerciales. Sin embargo, las ganancias que pueden generarse son mayores a las pérdidas que pueda haber. Siguiendo la teoría respecto a que ante una mayor dependencia económica entre las regiones las posibilidades de conflicto se reducen, ¿podría el comercio a gran escala representar un factor de paz, estabilidad y prosperidad? La nueva ruta de la seda podría modificar el orden económico internacional que impera en la actualidad transformando a aquellos países anteriormente denominados como “la periferia”, en zonas estratégicas clave; zonas que estarían bajo la protección implícita de todos aquellos países involucrados en el proyecto. Indirectamente podría estar China “asegurando” la región de la intervención estadounidense. Cabe destacar que el acercamiento China-Asia Central ha sido diplomático y comercial. China no ha utilizado conceptos tales como “falta de democracia” para realizar una intervención militar y apropiarse de recursos ajenos, ha utilizado una estrategia comercial que en teoría beneficia a todos los países involucrados. Resulta irónico que China, una economía que no se denomina a sí misma como capitalista, esté empleando el libre mercado como un verdadero incentivo para generar ganancias multilaterales y estabilidad en la región, mientras que Estados Unidos, una economía que se denomina a sí misma como abiertamente capitalista y liberal, continúe ejerciendo una política exterior agresiva en materia de recursos energéticos. Resulta interesante cuál será la postura estadounidense ante el proyecto. Queda claro que Donald Trump no tiene interés en estrechar lazos ni con Rusia ni con China, sin embargo ¿en realidad pretende el país liberal por excelencia cerrarse ante el comercio mundial?

A modo de conclusión, queda claro que la nueva ruta de la seda presenta un desafío para Occidente y una oportunidad económica considerable para muchos países en desarrollo. Los intereses rusos no se anteponen a los chinos, ni viceversa, lo cual genera una peligrosa alianza y pone en juego todos los ideales neoliberales. Una de las mayores propuestas de integración económica que a la vez pueden generar paz y estabilidad están siendo impulsadas por economías criticadas por no ser lo suficientemente liberales, ni democráticas…


Fuentes de información:

Pethiyagoda, K. (2017). What’s driving China’s New Silk Road, and how should the West respond? Recuperado de: https://www.brookings.edu/blog/order-from-chaos/2017/05/17/whats-driving-chinas-new-silk-road-and-how-should-the-west-respond/

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