¿Te gustaría saber lo que te depara el futuro? No dejes de leer lo que te voy a platicar, porque vas a descubrir una fórmula que hace ver ridículas a todas esas técnicas que todos conocemos y que en su mayoría suelen decir cosas tan vagas y lógicas que sólo la gente con pensamiento mágico termina por creer.

Si quieres saber qué tipo de cuerpo vas a tener, tu nivel de ingresos futuros (o nivel de endeudamiento), el tipo de relación de pareja y otras cosas que tengan un impacto muy fuerte en tu vida, entonces vas a necesitar un vaso con agua potable, tu agenda y un espejo.

Como te dije, es una técnica muy fuerte, por lo que no se recomienda a mentes débiles. Es importante aclarar que, a diferencia de muchos tipos de lecturas para ver el futuro, esta no está prohibida por muchas religiones.

Lo primero que tienes que hacer es tomar el vaso con agua y darle tantos tragos como desees y no, no tiene que ver con lo que vamos a hacer, pero hace unos días una de las personas que trabaja con nosotros me dijo que vio en la televisión a un doctor recomendarle a la gente que tome menos de un vaso de agua al día, que más de eso es dañino. Entonces, voy a aprovechar este escrito, que nada tiene que ver, para decirte que si quieren dañar a su cuerpo adelante, tomen apenas uno o dos vasos de agua al día, pero espero que la gente sí quiera a su cuerpo y sepa la importancia de una correcta hidratación (que implica mucho más de dos vasos de agua al día).

Ahora, regresando al tema que te interesa, vamos ahora sí a hacer la lectura para saber tu futuro. El primer paso es abrir la agenda y darte cuenta de lo que está escrito. Y en este simple paso puedes darte cuenta de demasiadas cosas. Curiosamente, cuando trabajo con ejecutivos que se quejan de no tener tiempo para estar con su familia basta con ver su agenda, generalmente saturada de citas, para comprender por qué; a pesar de que en muchos casos ni siquiera son situaciones que gocen o que sepan que los llevará hacia el tipo de futuro que quieren.

A veces, por el contrario, las personas me dicen que están frustrados porque no tienen dinero y cuando abrimos su agenda la tienen apenas con un par de clientes o, peor aún, ni siquiera tienen agenda y mucho menos una estrategia para empezar a prospectar.

Muchas personas hablan de lo mal que les queda la ropa como si de un día para otro se hubiera encogido, pero es importante recordar que las personas que vemos en la calle con un cuerpo atlético y un tono muscular definido tampoco se acostaron un día con 20 kilos de sobrepeso y despertaron con un abdomen marcado (eso sólo le pasó a Spiderman).

Es impresionante la cantidad de dinero que se gasta en ir con adivinos para que les digan cómo les irá en el amor, pero no invierten un centavo en mejorar como personas, identificar lo que están haciendo mal en sus relaciones amorosas, ni en invertir tiempo y esfuerzo en crear una relación de pareja extraordinaria. “No entiendo por qué me dejó, si yo no hice nada”, repiten muchas personas victimizándose una y otra vez, pero si revisamos su agenda diríamos:

“¡Exacto menso! Tu agenda está vacía. Al principio fuiste todo un Don Juan, pero después simplemente te enfocaste en lo demás y no hiciste cosa alguna por reconquistarla cada día, por eso se fue”.

Nos encanta que alguien más lea de manera mágica nuestro futuro, pero la realidad es que no necesitamos ir con adivinos. Basta con sentarnos frente al espejo y ser muy sinceros para ver lo que hay. Para observar si ese reflejo nos muestra a alguien que está viviendo el tipo de vida que siempre imaginó, y si no es así, entonces debemos empezar por definir exactamente el tipo de futuro que sí queremos.

Y sí, usé la agenda y el espejo como una metáfora, pero la verdad es que son dos herramientas que no hay que menospreciar, porque el espejo nos muestra nuestro reflejo y ahí podemos ser sinceros con nosotros mismos. La agenda, para la mayoría de la gente que sí la usa, es una forma de organizar el día, pero para la gente que trabaja para transformarse en la mejor versión de sí mismos es una herramienta poderosa para medir la dirección, la calidad de las estrategias y hasta el esfuerzo e inversión que necesitan para crear el tipo de futuro que quieren.

Porque, recuerda, la mejor técnica para predecir el futuro es creándolo uno mismo.

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