Cada año, con motivo de la Celebración del Día Mundial del Libro, nos restregan una serie de encuestas sobre la baja lectura en nuestro país.

Encuestas que si bien marcan tendencias generales, suelen ser imprecisas e insuficientes en cuanto a los verdaderos índices del consumo y uso de los libros.

Así por ejemplo, creo que el punto de partida es erróneo pues no se puede contemplar all país tan sólo por el grueso de su población, de tal manera que desconocemos o no sabemos bien cuántos, quienes, donde y que leen, además de cuánto tempo y el número de libros al año, pero sobre todo que entendemos por lectura.

En efecto, si tan sólo son considerados los libros, en estas investigaciones resultan muy limitadas y por tanto los datos conclusivos sesgados, pues dejan fuera periódicos, revistas e impresos en general, incluidos los textos escolares, y ya no digamos todo lo que fluye y se lee en el internet.

Tales antecedentes nos llevan a la conclusión, o al menos a intuir que el hábito de la lectura se expresa en cifras y porcentajes mayores a los que difunden,  los más  diversos organismos.

Es cierto si, que no estamos dentro de los países cuya población lee más, y que hay que incentivarla más con una visión  integral de carácter jurídico, legislativa, fiscal, económica y social, de la que carecemos hasta nuestros días.

Pero en contrapartida es muy alentador saber que según datos de la estadística oficial, hoy contamos en México con 1,200 puntos de venta de librod (600 son librerías y el resto diversos establecimientos), además de las al menos 7000 bibliotecas públicas y otros acervos del circuito universitario, sea gubernamental o privado.

Y si a esta gran red agregamos las ferias del libro, así como múltiples programas culturales que inciden en el asunto, es evidente que los mexicanos leemos más que lo que se cree y dice.

Por eso, celebremos hoy la fecha con mejores y más estimulantes certezas, sin bajar la guardia y avanzar en lo que sirva mayormente a la educación y a la cultura, superando omisiones, negligencias y desaprovechamientos de recursos e infraestructura.

Hagamos pues proyectos lúcidos, realistas y eficaces, donde la lectura sea una prioridad nacional, y no una variable incidental, con la presencia activa de los sectores públicos, privado y social, y especial con los padres de familia y maestros, como los grandes aliados del libro y la lectura.

Y tengamos muy presente que un 23 de abril, justo concluía la fecunda vida dos geniales personajes de la literatura universal; Cervantes Saavedra y Shakespeare, por lo que la UNESCO seleccionó tal día desde 1995 para rendirles homenaje e  impulsar el libro y la lectura.

Festejémoslo pues en grande leyendo un  libro, el que queramos, el que nos guste, el que este a nuestro alcance, a fin de ser mejores y más felices.

Sobre el autor

Martha Chapa

Martha Chapa

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En nuestra cultura han existido mujeres de enorme talento y fina sensibilidad, por lo que las artes plásticas no han sido la excepción y entre ellas siempre brillará la pintura de Frida Kahlo como también la de María Izquierdo o Cordelia Urueta. Dentro de esa dimensión, la de artistas mexicanas que decidieron ser pintoras, se inscribe Martha Chapa, quien también ha generado una gran obra, con significativos reconocimientos, dentro y fuera del país. Su imaginación y fina sensibilidad abarcan diversos temas, texturas y materiales, aunque en casi todas sus pinturas aparece como icono central, esa legendaria fruta que es la manzana. Ella la eligió seguramente porque aprecia en este fruto su condición de testigo presente de los orígenes de la humanidad. En su búsqueda, lo mismo pinta óleos que dibuja e incursiona en la gráfica, y en años más recientes, plasmando su talento sobre láminas viejas, oxidadas, carcomidas, que rescata de su etapa final para recuperarlas e infundirles nueva vida y belleza. Día a día, con sus pinceles emprende la travesía de la imaginación y esboza una manzana: aquella que fascinó a Eva, la que perdió a Atalanta o la que hipnotizó a Cezane y hasta la que empieza a crecer en el árbol del paraíso, a sabiendas de que una manzana puede ser todas las manzanas. Cada vez que tiene frente a sí un lienzo, lo aborda con sensibilidad, talento, pasión y vitalidad para sembrar ese fruto que apuntala la vida, refuerza el amor a la tierra y acrecienta el disfrute estético. Ratifica así que el arte conlleva elevados valores en nuestra sociedad y en la construcción de ese ser humano pleno, sensible y generoso que todos deseamos como ideal y esperanza para enfrentar el futuro. Martha Chapa, originaria de Monterrey, Nuevo León, inicia su trabajo artístico en la década de los sesentas Son ya 300 exposiciones individuales y un sin fin de colectivas, las que ha realizado en México, Europa, Estados Unidos y diversos países del Caribe, Centro y Sudamérica. Asimismo ha incursionado en la escultura y en el arte objeto. De su enorme creatividad surgen mágicamente lo mismo montañas, magueyes, colibríes, que búhos, guadalupanas y abstractos, entre otros muchos temas de sus pinturas. Su trabajo e imaginación se extiende también meritoriamente a través de una importante obra gastronómica pues ha publicado ya 32 libros, en especial sobre la cocina mexicana, además de artículos periodísticos en diversos medios de comunicación y como conductora de la serie “El sabor del Saber”, en TV Mexiquense Una artista de dimensión internacional, que convierte a Martha Chapa, en todo un valor de nuestra cultura contemporánea, con ya 4 décadas de destacada trayectoria dentro de la plástica mexicana, y con múltiples homenajes y reconocimientos, dentro y fuera de nuestras fronteras. Una destacada mexicana y talentosa creadora, comprometida con el arte y la cultura contemporánea.

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