“Imaginemos que hay testigo que habla de la verdad”

The Ninth Bridgewater Treatise: A Fragment

Charles Babbage

Hace unos días tuve la oportunidad de ir a una visita guiada de la exposición Pseudomatismos en el MUAC conducida por el propio artista Rafael Lozano Hemmer (México, 1967). La primera vez que fui, en el 2005, participé de una de sus pieza en la Sala de Arte Público Siqueiros: Público Subtitulado (2005). Más allá de las dimensiones tecnológicas que despierta la curiosidad de su obra, parecería que esta pieza era una premonición de lo que se convertirían las redes sociales. Además de la posibilidad de convertirte en parte integral de la pieza, la importancia de la convivencia con otros participantes se tornaba un punto focal.

En situaciones normales, visitar una sala casi vacía permite una mejor apreciación del espacio y del uso del tiempo; en este caso, la pieza crecía de acuerdo a los participantes, por lo menos se necesitaban dos para poder activarla adecuadamente. La SAPS es uno de los espacios no tan transitados en el mundo del arte, por lo regular en horario normal se encuentra casi vacío, por lo que la entrada del custodio en el Cubo Blanco permitió que se activara la pieza. Según lo recuerdo era un cuarto obscuro y de repente aparecían palabras flotando en el espacio, en un segundo una palabra se pegaba en la espalda.

Mientras deambulabas por el espacio leyendo verbos conjugados en tercera persona, gracias a un sistema de seguridad que detectaba a los visitantes, las palabras se pegaban a ellos como una especie de descripción, tanto en cuestiones positivas como negativas, la única forma de separarse de la palabra era pasándosela a otra persona. En un inicio la obra se presentaba como un acto juguetón, de tratar de tener una palabra que concordará con lo que uno espera de sí mismo, pero conforme eso no sucede y te das cuenta de la interacción con los otros, la realidad es que los sistemas tecnológicos se dejan de lado para mostrar lo más básico de la convivencia social: “etiquetar a las persona”.

Con los años he tenido la oportunidad de ver otras piezas, la verdad es que ninguna tan significativa o tan importante como las que tenemos oportunidad de visitar hoy en día y hasta el 17 de abril en el MUAC. Desde la fachada de vidrio del museo se puede apreciar el corazón de una de las instalaciones estrellas de la retrospectiva que presenta 42 obras realizadas en 23 años, donde destaca el uso de la tecnología para su realización, videos interactivos, como ojos vigilantes o la radiaciones solares; robótica, una vara de un árbol que gira y muestra el lugar que hubiera ocupado en la estructura total; vigilancia computarizada, que recuerda a todas las personas que han entrado a la sala; fotografías que se descomponen al infinito o instalaciones sonoras, himnos con diferentes estructuras o esferas de diferentes diámetros y materiales dependiendo del número de obras por compositor seleccionado.

La pieza que nos da la bienvenida, es casi invisible, imperceptible y totalmente mágica: Nano panfletos de Babbage (2015) son “Dos millones de panfletos en oro elemental, de una pureza mayor a los 24 quilates, se imprimieron utilizando técnicas de nanotecnología”, es una de las piezas más ambiciosas de la muestra y, sin embargo, la más discreta. Cerca de 250 000 ejemplares se soltaron en el aire de la sala y potencialmente han sido inhalados por los visitantes. Sí, en efecto, dentro de mi cuerpo existe la posibilidad de que esté un panfleto del Noveno Tratado de Bridgewater (1837) del erudito inglés Charles Babbage (Inglaterra 1791-1871), considerado el padre de la computación.

Conforme nos platicaba de las dificultades técnicas de poder realizar esta pieza y la relevancia de la misma, sentía la explicación de un acto de magia, la idea de imaginar los pequeños panfletos que incluyen una explicación de imposibilidad de los milagros ocupando a las matemáticas de David Hume (Reino Unido, 1711-1776), el cuestionamiento del testimonio humano que se trasmite de boca en boca y que esto se muestra como la autentificación de la verdad, así que la palabra de Lozano Hemmer y su trabajo a lo largo de los años se vuelve la única garantía de afirmación de estos panfletos flotantes.

Como una poción mágica en donde se podrían sintetizar todos los conocimientos de la humanidad, cada visitante se vuelve en un transportador de conocimientos, y así la ciencia ficción dará para cientos de hojas en una narración infinita, casi balladiana. De esta manera, el cuerpo no sólo es la superficie que activa muchas de las piezas, también se presenta como un ente social al que la tecnología es capaz de acceder desde la parte más traviesa, como bloquear las cámaras de seguridad de la ciudad de México o la más bulliciosa de los presentadores de las noticias, y así percatarse del poder que tiene, no sólo de forma inconsciente sino también en la conciencia de nuestro lugar en el mundo.

Curiosamente, mientras que casi todas las piezas apelan a cuestiones racionales como las matemáticas, la física, la química; al final juegan con el sueño de las palabras, y así el título y muchos de los motivos recurrentes de la exposición recuerdan al surrealismo, “una práctica artística que apostaba al poder creativo del subconsciente y se sostenía sobre al noción de valor en lo accidental y lo aleatorio…

En palabras de Lozano Hemmer un pseudomatismo es una acción casi-voluntaria: si el autómata actúa ‘por sí mismo’, la obra de Lozano Hemmer al contrario busca actuar ‘en relación’.” El actuar, es hacer al visitante participante en casi todas las piezas, incluso las más discretas, como “Nothings is more optimistic tan Stärnsund” (2010) un candado que cierra la maravillosa exposición.

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PD. Les recomiendo leer las explicaciones de las piezas, ya que conforme Lozano Hemmer explicaba y ampliaba mi experiencia en cada una de ellas, una ola de satisfacción me iba invadiendo y disfrutaba cada vez más y más de cada uno de los detalles que nos ofrece esta muestra. Aquí les dejo el PDF de los textos de la muestra.

 

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Sobre el autor

Ximena Apisdorf Soto

Ximena Apisdorf Soto

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Maestra en Arte, con especialidad en Art Business por la Universidad de Manchester y egresada de la Licenciatura en Arte por la Universidad del Claustro de Sor Juana. Se enfoca en la creación de mejores relaciones para el intercambio de instituciones nacionales e internacionales. Actualmente, trabaja para el Barroco Museo Internacional, el cual será inaugurado en 2016 en Puebla y como consultora de relaciones internacionales con las asociaciones como la Asociación de Directores de Museos de Arte (AAMD por sus siglas en inglés) y Bizot para el Museo del Palacio de Bellas Artes. En 2014 fue coordinadora operativa de la 2da. Bienal de Arte Veracruz, para la creación y difusión de artistas del estado. Desde el 2011 se ha especializado en arte contemporáneo latinoamericano y su difusión en las plataformas digitales como fundadora y editora del blog Tildee.info. Escribe para las publicaciones especializadas: Flash Art, Revista Código, Artishock, entre otras. Ha trabajado en instituciones públicas y privadas, enfocada en la coordinación estratégica, operativa y de comunicación; tanto en México como en Estados Unidos; entre los que destacan: el Museo Nacional de Arte, el Museo Tamayo, Proyectos Monclova, I-20, Casey Kaplan Gallery, Prospect 2.5. Ha impartido clases para la Suprema Corte de la Nación (2007) y el Instituto Realia (2014). En el 2008 curó y coordinó la primera exposición de arte contemporáneo en el Museo Diego Rivera Anahuacalli: “Elefante Negro: Arte Contemporáneo”, en la cual participaron 21 artistas de 10 nacionalidades diferentes.

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