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La buenaventura: Caravaggio en México

“ No sé quien es el mago más admirable,
La mujer que engaña,
O tú, que la pintas.
Gaspare Murtola, Madrigal.

Michelangelo Merisi de Caravaggio (1571-1610) era un joven de 24 años que intentaba una nueva pintura en su estancia en Roma, sabía que si lograba captar la atención del cardenal Francesco Maria Del Monte (1549-1627), un amante del arte, este cuidaría de él. No sólo en las cuestiones más básicas, como alojamiento, comidas y vestimenta; sino en lo más sofisticado, introducirlo a un círculo de los más poderosos e influyentes coleccionistas, de una Roma descrita como una ciudad tomada por la violencia, los actos ilegales y la incertidumbre perpetua. De esta manera, con dos piezas se ganó un lugar en los altos círculos: La buenaventura y Los tahúres.

La buenaventura (1594), de los Museos Capitolinos de Roma y exhibida actualmente en el Museo Nacional de Arte “Caravaggio: una obra, un legado”, es una pieza original al tratar un tema de la calle. Junto con otras dos piezas de la época: Muchacho mordido por un lagarto (1593-94) y Los tahúres (1594), muestra a jóvenes que se pierden en sus vicios, sí, en el momento justo. Jóvenes que no sabemos su identidad, bueno, si sabemos que el modelo del Muchacho mordido era su amigo Mario Minniti y quién también, modela en la segunda interpretación de La buenaventura (1594) que está en el Museo de Louvre, pero no son parte de una escena mitológica, bíblica, histórica o aristocrática.

Mientras, que la exposición se enfoca en sus características estéticas, propiamente  “caravaggistas”; el tratamiento de la luz, el realismo de sus pinceladas o el dramatismo de sus escenas que se trasladó al arte novohispano; lo más interesante de esta pieza es la anécdota que inaugura una nueva categoría en la historia del arte: “la pintura de género”, escenas cotidianas con el drama de los bajos fondos. Sí, el título nos llevaría a pensar en algo bueno, la representación de una gitana leyéndole la palma a un joven elegantemente ataviado, en la realidad, es el momento en el que le está robando su anillo. Es curioso, cómo se podría decir que el diseño de la nota roja la establece Caravaggio desde una imagen enfocada, en este caso, en una representación teatral del delito hasta el título irónico, corto y contundente.

Una de las descripciones más acertadas de la escena es del médico del Papa y  coleccionista Giulio Mancini: “Creo que no he visto una figura más graciosa y expresiva que la gitana  que está diciendo la buenaventura  al joven… (Caravaggio) representa su astucia con una sonrisa falsa mientras saca el anillo del joven, que muestra su ingenuidad y los efectos de su amorosa respuesta a la belleza de la pequeña gitana que le anuncia”. De acuerdo, al autor Andrew Graham-Dixon, quien dedicó más de 10 años de investigación para su libro Caravaggio: una vida sagrada y profana, es capaz de entremezclar su vida cotidiana con representaciones religiosas, que rompía con las convenciones de la época.

La puesta en escena, de la iconografía de la gitana, se remonta desde las descripción del libro “Hábitos antiguos y modernos” (1590) de Cesare Vecellio, quien las describe: “llevan una túnica de lana tan larga que les llega hasta los pies, se la sujetan en un hombro y se la pasan por debajo del brazo”. También, su relación con el mundo de la comedia, en el siglo XVI su representación era muy popular dando el nombre a un subgénero: zingaresche, derivado de zíngara o gitana, que se representaban en las bodas. Una de las más populares fue en 1598, cuando el gran duque de Toscana se casó con Cristina de Lorena. El cardenal Del Monte asistió a esta representación y es muy probable que Caravaggio también la haya visto, y que sirvieron de inspiración para obras posteriores como Los músicos (1595-1596) o El tañedor de laúd (1596).

Si bien, Caravaggio buscaba interpretar la vida cotidiana, en realidad, eran temas muy conocidos, es su tratamiento de la profunda crisis social de una Italia en estado de guerra casi permanente, que se confirman con los textos consultados por Graham-Dixon, y como debía de ser el tratamiento de la pobreza. De acuerdo, al autor, su tratamiento es ambiguo, casi empático; a diferencia de la interpretación posterior de uno de sus grandes seguidores: Georges de La Tour. En su Buenafortuna (1633-1639), que se encuentra el Museo Metropolitano de Nueva York, en la escena “la víctima” tiene un mirada más dudosa de la gitana, que en este caso es una anciana rodeada de jóvenes, quiénes son las que de una manera más evidente le están quitando sus alhajas.

Lo más significativo es que el cardenal Del Monte la colgó junto a Los tahúres, como si estuvieran emparejadas, aunque en realidad no lo están por sus diferentes dimensiones no se piensa que tuvieran que ir juntas. La pregunta es ¿porqué colocar pinturas de delitos a la vista de todos? Al parecer, la intención del cardenal era resaltar las ideas de los Medici y de Felipe Neri (1515- 1595) sobre la pobreza y la idea de volverse mejores -curiosamente en el Santo patrono de los educadores y los humoristas-.

Esta es la segunda vez que un Caravaggio se ve en México, la primera ocasión fue en 1976, cuando “El tañedor de laúd” que se exhibió en las salas del Museo de Arte Moderno, en una exposición que reunía piezas del Museo del Hermitage de San Petersburgo, por lo que fue hace 42 años, así que es una excelente oportunidad de visitar hasta el 20 de mayo.

 

 

Ximena Apisdorf Soto

Ximena Apisdorf Soto

Maestra en Arte, con especialidad en Art Business por la Universidad de Manchester y egresada de la Licenciatura en Arte por la Universidad del Claustro de Sor Juana. Se enfoca en la creación de mejores relaciones para el intercambio de instituciones nacionales e internacionales. Actualmente, trabaja para el Barroco Museo Internacional, el cual será inaugurado en 2016 en Puebla y como consultora de relaciones internacionales con las asociaciones como la Asociación de Directores de Museos de Arte (AAMD por sus siglas en inglés) y Bizot para el Museo del Palacio de Bellas Artes. En 2014 fue coordinadora operativa de la 2da. Bienal de Arte Veracruz, para la creación y difusión de artistas del estado. Desde el 2011 se ha especializado en arte contemporáneo latinoamericano y su difusión en las plataformas digitales como fundadora y editora del blog Tildee.info. Escribe para las publicaciones especializadas: Flash Art, Revista Código, Artishock, entre otras. Ha trabajado en instituciones públicas y privadas, enfocada en la coordinación estratégica, operativa y de comunicación; tanto en México como en Estados Unidos; entre los que destacan: el Museo Nacional de Arte, el Museo Tamayo, Proyectos Monclova, I-20, Casey Kaplan Gallery, Prospect 2.5. Ha impartido clases para la Suprema Corte de la Nación (2007) y el Instituto Realia (2014). En el 2008 curó y coordinó la primera exposición de arte contemporáneo en el Museo Diego Rivera Anahuacalli: “Elefante Negro: Arte Contemporáneo”, en la cual participaron 21 artistas de 10 nacionalidades diferentes.

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